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viernes. 03.02.2023
mitin_PP

Cualquier compositor de música popular sabe que, para que una canción triunfe, necesita un buen estribillo. Hasta Joaquín Sabina lo dice en una de sus canciones.

En política pasa lo mismo. Conviene estructurar los argumentos en torno a una buena cantinela que repetir permanentemente para que se fije en el "relato" como una verdad incuestionable, aunque no lo sea. Qué más da.

La estrategia del Partido Popular de desprestigiar el gobierno social-comunista-separatista-filoterrorista por la marcha de la economía parece haber fracasado. A pesar de las declaraciones de los populares sobre la desastrosa situación económica española, las cifras reales no confirman eso, especialmente si se observa el mercado laboral o la comparación con los valores característicos (the figures dicen los que saben) del entorno europeo.

Podrían haber insistido en la idea de que, si bien hoy la cosa no va tan mal, en un futuro va a ir peor. Pero la paciencia no es una característica que adorne al PP, ni a Núñez Feijóo, que tienen señalado en su agenda el año 2023 como el momento en el que se producirá la redención de nuestro país por la vía de echar a Pedro Sánchez de la Moncloa. Y, por eso, han cambiado de partitura volviendo a su música clásica. Es decir, han vuelto a las esencias: el problema está en la propia composición del gobierno y en los apoyos parlamentarios que recibe, independientemente de lo que haga.

Las melodías más conocidas recogen pasajes musicales cuyos estribillos nos pueden sonar. Por ejemplo, lo de "Este gobierno es una ruina". Para ello, como se estudia en primero de artes marciales, hay golpear con tus partes más duras en las partes más blandas del adversario. O sea, leña a Irene Montero hasta que hable inglés. En el ranking de fortaleza, Montero está muy por detrás de Pedro Sánchez y de Susana Diaz, por lo que se presta al juego, no tanto por su actividad legislativa, que también, como por sus declaraciones, y el PP parece haber constituido un comando especializado en esa actividad demoledora. Su objetivo, naturalmente, es debilitar la coalición, conocedores, el PP, de que el próximo gobierno, o es parecido al actual o podrá gobernar cualquiera menos Sánchez, que es de lo que se trata.

Lo de la rotura de España, hablando de Cataluña, es una canción que empezó como de verano, pero que ya sirve para cualquier estación del año

Lo de la rotura de España, hablando de Cataluña, es una canción que empezó como de verano, pero que ya sirve para cualquier estación del año. En su pentagrama destacan las notas de la modificación del delito de sedición, bien es verdad que con un palmero de la calidad de Rufián, y tiene una segunda, como si se tratara de unas sevillanas, en las que se habla de dulcificar lo de la malversación de fondos para objetivos distintos de los de llevárselo crudo. Siempre que sea para causas nobles tendrá cien años de perdón. El éxito de esta música consiste en que es muy fácil de cantar. Y de entender por el gran público.

Lo que no conviene es enredarse en la letra de la canción. Con ello, puedes estropear lo que se logra con un sencillo y pegadizo estribillo. Bildu es un ejemplo. Lo de llamarles "filoterroristas" o "proetarras" lo entiende todo el mundo y es suficientemente descalificador. Sin embargo, si tratas de explicarlo, como ha hecho Núñez Feijóo, te puede salir un argumento de doble filo. Don Alberto ha dicho que Bildu "ha conseguido más con Sánchez que durante todos los años de violencia a los que ha sometido a España". Y, hay quien se puede preguntar, ¿y eso es malo?, ¿es que era preferible que siguieran matando?. Por ello, es mejor no incorporar a la cantinela conceptos más complejos que los de las instrucciones necesarias para explicar el funcionamiento de un chupete.

La partitura termina diciendo que, con el PNV, pocas bromas. Como no hay que decir "de este agua no beberé" ni "este PNV no es mi posible aliado", conviene no explicitar algo de lo que, en algún momento se pueda uno arrepentir. Los nacionalistas vascos son, quizás, el partido de gobierno por excelencia. En Euskadi lo han sido la mayor parte del tiempo, solos o en compañía de casi todos. Como dijo una vez Arzallus, pactan hasta con su disidencia, como lo hicieron con Eusko Alkartasuna. Y en España, suelen apoyar al gobierno, sea cual sea este, ya que, de ahí, se saca más que de la oposición. Por tanto, lo dicho: silencio de radio sobre el PNV.

En definitiva, conviene tener muy claro lo que hay que cantar para no dar el cante.

El 'hit parade' de la música política