lunes. 24.06.2024

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Hay que dar las gracias a Javier Milei por ser tan transparente y no hacer como aquí, que se embarran las cosas de tal modo que no se sabe a ciencia cierta quién es quién y qué persigue cada cual.

Gracias, decimos, porque después de explicar qué es la motosierra y escribir en la pizarra que “la justicia social es una aberración” y que “el Estado no es la solución, es el problema mismo”, haya dejado señales entizadas en los ternos de importantes y sonrientes empresarios españoles, entre ellos el del presidente de la CEOE. Todo esto, según algunos, por una posible inversión de la que los españoles no disfrutaremos de un solo céntimo, tal como ocurre con tantas otras inversiones en el extranjero.

Gracias, repetimos, por dejar esa huella (que nosotros deberíamos conservar indeleble; prohibamos los cepillos) para aclararnos sobre qué es en realidad el anarcocapitalismo, el liberalismo (hay liberales que le defienden como perfecto exponente liberal, tal como antes hicieron con el movedizo Menem) o el libertarismo. Si creemos a la prensa, ha ratificado sus recetas con el despido inmediato de 17 mil trabajadores industriales (algunos repentinamente informados por altavoces). La promesa puede alcanzar a los 70 mil. ¿Para qué sanidad, educación, atención a los ancianos, viviendas públicas? ¿Para qué autonomía industrial? ¿No la redujo Menen del 47 por ciento al 26? Subida del PIB: del PIB interesan dos cosas, su aspecto vertical, cómo sube; y su aspecto horizontal, cómo se reparte de verdad, no aritméticamente.

Gracias por explicar qué es la motosierra y escribir en la pizarra que “la justicia social es una aberración”

Gracias, así mismo, por demostrar que cuando Rubén Manso, de Vox, dice que “no es función del Estado proveer ningún bien o servicio, salvo tres o cuatro... Justicia criminal, seguridad interior y seguridad exterior…Todo lo demás, otros servicios que ustedes quieran pensar (sanidad, educación) puede ser el asegurador” no se está inventando un programa particular. La reunión en Madrid permite sospechar que algo así puede suceder en España en un futuro próximo. Es todo un programa, no de gobierno, sino de Estado, al que los restantes asistentes, por el momento, no le han hecho ascos.

Gracias por ponernos a pensar sobre si en España hay gentes que como Vd. desean acabar con la legislación laboral, con los sindicatos, con el control del Estado sobre las riquezas estratégicas del país, sobre si están más cerca de las corporaciones extranjeras que de la soberanía nacional. Sobre la dolarización de su moneda o lo que sea.

Gracias, Milei, por demostrarnos cómo se concreta la abstracción de los derechos humanos: "Israel no está cometiendo ni un solo exceso". Habla de Gaza. Hay quienes hacen chiste de los países que actualmente han vuelto a pedir la creación de un Estado palestino. Es decir, hacen chiste del derecho internacional, que parece no debe servir para nada. ¿Para qué tratados fijos habiendo reglas variables? Las promesas occidentales de un Estado palestino para acomodar un estado judío fue eso, la invocación una vez más, de un derecho abstracto, tan etéreo como el Reino de los Cielos. Todo lo dicho y propuesto desde 1936, es nada. Como decía Heidegger: “la nada nadea”.

Todo tan justificable como el histórico golpe de Estado en su país, Argentina, dentro de la Operación Cóndor.

Gracias por ponernos a pensar sobre si en España hay gentes que como usted desean acabar con la legislación laboral

Gracias por aclararnos que hay liberales para quienes la libertad no es de expresión, ni de reunión, ni de sindicación o huelga, sino de empresa.

Atención a las resoluciones y consecuencias del acto "Europa Viva 24", en Madrid, organizado por Vox, donde han confraternizado grupos nacional-conservadores y nacional-libertarios, y con la presencia de políticos como Chikli, ministro del gobierno de Israel, Marine Le Pen o el propio Milei.

Gracias por no liarnos como hacen aquí muchos. Diario Red, por ejemplo, nos sorprendía tildándoles a Vds. de putinistas. En este caso hay que agradecerle al periódico la aclaración. ¿Estos trumpistas bidenistas habrán repudiado con nocturnidad el Tratado de Washington del 49?

Sanidad

La estructura territorial, es decir, por comunidades autónomas, tiene sus fallas. El domingo pasado los madrileños se manifestaban para recuperar el nivel de su sanidad pública, que en una descripción general (nacional), algo rimbombante, denominábamos como joya de la corona. ¿Significa esto la posibilidad de que cuando se resuelva en un sitio se estropee en otro, así indefinidamente? ¿Significa que el sistema pueda provocar una ruptura grave del principio de igualdad entre los ciudadanos de las distintas comunidades autónomas? Sería paradójico que lo que se decidió para evitar desigualdades territoriales entre los españoles sea lo que precisamente las provoque. Ha pasado con el idioma, la enseñanza, la vivienda ¿qué más queda?

En definitiva, 19 territorialidades y 850 mil pacientes en espera de ser operados. A esto hay que buscarle un equilibrio. Como decíamos, la igualdad se está rompiendo dentro y fuera de las comunidades.

Está claro que las ideas no mueren si no se las erradica. Baste dejar una pequeña semilla para que resurjan a conveniencia del jardinero de turno

Prólogos

Hay prólogos tan buenos o mejores que la obra que presentan. El realizado en una biografía de Heinrich Himmler, editada aquí por Grijalbo en 1972, alertaba sobre los peligros de que aquello volviera, aunque pareciera impensable. Todo el prólogo, de varias páginas, es en sí un manifiesto por la paz y la desconfianza; pero sólo un párrafo interesa ahora: “… Pero fueron demasiadas las personas que favorecieron y toleraron aquella época; y demasiadas lo recuerdan con nostalgia en la actualidad, para que podamos estar seguros de que el aviso ha sido recibido más que superficialmente en el conjunto del mundo. Por esta sola razón nos parece necesario narrar la historia de las vidas de aquellos hombres”. (Heinrich Himmler, de Roger Manvell & Heinrich Fraenkel). Cien millones de muertos en el lapso de 31 años, el que va desde el principio de la Primera Guerra Mundial al final de la Segunda.

Está claro que las ideas no mueren si no se las erradica. Baste dejar una pequeña semilla para que resurjan a conveniencia del jardinero de turno. Ayer un talibán, un nazi, un sionista podían ser execrables. Mañana podrán ser unos perfectos luchadores por la libertad.

Y es que la libertad se está interpretando como la libertad de hablar de aquello que no es inconveniente, Gracia de la que no disfrutará lo políticamente incorrecto. En conclusión, que está claro que lo avanzado no es irreversible. ¿Cuántas veces la Historia no ha vuelto atrás por miopía de unos y dejación de otros?

Gracias, Milei