lunes. 26.02.2024

El gobierno de coalición (GC)  del PSOE y UP  presidido por Sánchez  ha tenido que enfrentarse a  unas situaciones complicadísimas.  Sin duda, las más enrevesadas en nuestra reciente historia democrática. Ha sido un auténtico campo de minas, que todavía se mantiene.

Una pandemia.

Desde la guerra civil, España no ha pasado por una situación tan dramática. En los primeros momentos ver las calles vacías, escuchar el recuento diario de las muertes -algunas de ellas de familiares, amigos, vecinos o conocidos- cual, si fuera un parte de guerra, la parálisis de la actividad económica, el no poder abrazar a nuestros seres queridos, eran hechos que sobrecogían y a los que nos costaba adaptarnos y creer que eran reales. Todo ello se asemejaba más a una película de ciencia ficción, como el film Contagio dirigido por Steven Soderbergh. Al despertarnos, cuando podíamos conciliar el sueño, teníamos que pellizcarnos la cara para convencernos de que lo que estaba ocurriendo, no era un mal sueño, sino algo verdaderamente real. Y muy real. En definitiva, rompió todas las costuras a nivel político, sanitario, social, económico y educativo. Y para repararlas no había libro de instrucciones. Esa es una de las grandes servidumbres de la política.

Tal como señaló Azaña, la política no admite experiencias de laboratorio, no se puede volver a empezar. Y es lo que ha tenido que hacer el GC. Tomar decisiones muy difíciles e irreversibles sobre la marcha, como el estado de alarma, enfrentarse a una pandemia desconocida y con una evolución imprevisible, a la parálisis de la economía con los Ertes, ayudas a autónomos; a las necesidades de las personas más desprotegidas con el ingreso mínimo vital. 

El GC habrá hecho muchas cosas mal. Seguro que hizo cosas mal. Pero, ¿la oposición lo hubiera hecho mejor? La excepcionalidad y la virulencia de la pandemia hubieran cogido por sorpresa a cualquier gobierno, fuera el que fuera, como les sorprendió a otros de todo el planeta. Y en este auténtico campo de minas,  cuantas más dificultades  se le presentaron al GC menos fueron los apoyos de la oposición política  y mediática. Miremos a otros países y podremos constatar la excepcionalidad de la oposición. Ante una pandemia tan grave la tónica general a nivel mundial fue la colaboración incondicional de la oposición con el gobierno de turno. Sirva de ejemplo. Jean-Luc Mélenchon, el referente de Unidas Podemos en Francia: “Nuestra estrategia hasta ahora era la del choque frontal sobre todos los temas, como generador de conciencia política, pero en este tiempo de coronavirus el choque frontal no favorece la toma de conciencia; hace lo contrario, la bloquea. De ahí que hayamos pasado de esa política del choque a una oposición propositiva y constructiva”.  Miremos la oposición portuguesa, la cual a través de su líder del partido PSD, Rui Rio, dijo “atacar ahora al gobierno “no es patriótico”.

En cuanto a la actuación  de algunos medios de comunicación y de algunos “periodistas” que contribuyen a esta labor de acoso y derribo del gobierno de Sánchez, creo que no merece la pena perder más tiempo. ¿Los Inda, Marhuenda, María Claver, Ana Rosa Quintana, Carlos Herrera, Vicente Vallés…? Decía Upton Sinclaire: “Es difícil conseguir que un hombre entienda algo, cuando su salario depende de que no lo entienda”. Y el periodista Rizard Kapuscinski: “Las malas personas no pueden ser buenos periodistas”.

El GC heredó un problema territorial muy enrevesado en Cataluña.

Insisto, lo heredó. El GC no se lo trajo bajo el brazo. Y ha tenido que tomar  medidas muy arriesgadas para encauzarlo, que han sido muy criticadas mediáticamente y políticamente; y con una oposición judicial inmisericorde. A cada paso dado por el GC para desinflamar el problema de Cataluña, desde el aparato judicial, con los Llerena y Marchena, se han puesto trabas continuas. Sirva de ejemplo la oposición del Tribunal Supremo a los indultos a los políticos independentistas.

Cada vez estoy más convencido que con esta Justicia el problema de Cataluña es insoluble. En cuanto a la desjudicialización del Procés me parece clave. Precisamente su judicialización en lugar de propiciar una solución lo ha agravado. Al respecto me parece muy pertinente la opinión de Robert M. Fishman, profesor de Ciencia Política y Sociología de la Universidad Carlos III, de su libro Práctica democrática e inclusión. En España, como en otros países, el uso de la ley para frenar o impedir acciones que son ilegales es casi inevitablemente selectivo. Cuando la ley se pone en funcionamiento, su aplicación puede ejercerse con indulgencia, con una insistencia en el cumplimiento literal y total de los requisitos más estrictos posibles, o con un esfuerzo por discernir el espíritu y la finalidad subyacentes de la legislación. Estos tres enfoques pueden dar lugar a conclusiones judiciales muy diferentes. Sin embargo, en ocasiones, y ya sea por razones políticas o prácticas, la ley no se pone en práctica.

En el caso español, la interpretación de la ley en asuntos relacionados con Cataluña se volvió cada vez más estricta. Una importante doctrina jurídica ha defendido que el ordenamiento constitucional español sí permite, en principio, la convocatoria de un referéndum no vinculante por parte de las comunidades autónomas como Cataluña, pero esa opinión no se ha reflejado en las decisiones judiciales relevantes. La predisposición de algunos actores políticos, con el apoyo de la mayoría de los grandes medios, a adoptar la interpretación más restrictiva y dura posible de la ley reafirma la tendencia más general de nuestro sistema político hacia una forma de práctica democrática a menudo excluyente. Robert M. Fishman pone ejemplos muy explícitos recurriendo a la opinión de Sánchez-Cuenca.

En el primer gobierno de Zapatero, en uno de los momentos de mayor debilidad de ETA hasta la fecha, la crispación estuvo centrada en la política antiterrorista y la política territorial, hasta entonces dos supuestas cuestiones de Estado, alcanzando unas cotas de enfrentamiento, incluso mayores que las registradas bajo el último Gobierno de González

Mientras que la decisión favorable del Tribunal Supremo canadiense sobre el referéndum de independencia de Quebec se basó simultáneamente en la ley escrita y en los principios esenciales de la democracia, el más alto Tribunal de España, y el Gobierno que recurrió a él, aparentemente solo miraron la ley escrita para diseñar una respuesta a las aspiraciones catalanas de celebrar un referéndum. Y mientras que el Gobierno italiano, cuando se enfrentó a un referéndum de independencia formalmente ilegal en el norte del país, optó por ignorarlo, dada su falta de implicaciones prácticas, el Gobierno español implementó una dura respuesta legal a la votación no vinculante y no oficial celebrada en noviembre de 2014.

Como conclusión de este tema de la judicialización del Procés con la sentencia del Tribunal Supremo, presidido por Marchena, no resulta descabellado recurrir al principio jurídico latino “Summum ius, summa iniuria”. O lo que es lo mismo, “La extrema justicia es extrema injusticia”. Mas, esta es la justicia que tenemos. Con estos bueyes tenemos que arar. Como señala en una viñeta El Roto: la justicia es igual para todos, las sentencias, no.

Hecha esta incursión en el ámbito judicial, retorno al tema.  A estas críticas sobre las políticas del GC hacia Cataluña, en un ejemplo de lealtad al líder de su partido, algunos barones socialistas (susanistas) se han sumado enfervorizados. Otra mina más en este campo de minas. Pero, la realidad es la que es. Comparemos la situación de Cataluña de 2017 con la actual. E incluso, el PSC ha votado los presupuestos de la Generalitat presidida por Pere Aragonès. Tras ganar  unas elecciones autonómicas en Cataluña, pueden elegirse dos opciones. Una, la más fácil, echar más leña al fuego, tensionar todavía más el problema y haciendo dejación de funciones huir a la capital del Reino, dando muestras de una incapacidad manifiesta de presentar alternativas ante un problema. Toda su solución, fue arrancar lazos amarillos. Y otra, es abandonar la capital del Reino y retornar a Cataluña, para dialogar de una manera incansable hasta alcanzar un acuerdo, que no resuelve el problema definitivamente, pero que lo atempera, que ya es bastante. Son dos visiones muy diferentes de la política. Y a quien alcanza  ese acuerdo estupefactos  tenemos que oír al moderado  Feijóo que el PSC es ya anticonstitucionalista. Esta paranoia de patrimonializar la constitución produce hartazgo. 

Y en el  2022 Rusia invadió Ucrania  y así España está implicada en una guerra con las secuelas subsiguientes de abastecimientos, problemas energéticos, aumento de la inflación, etc. Y para afrontarlas una avalancha de medidas como el tope del gas, ayudas al trasporte público, rebajas del IVA…

Y ante estos gravísimos y sobrevenidos problemas, ha tenido que actuar un GC en minoría, labor mucho más compleja que con uno de mayoría absoluta unipartidista. La estamos constatando con las lógicas discrepancias entre PSOE y UP, al ser dos partidos distintos, algo que muchos medios parecen no entender. Discrepancias que las magnifican, con el objetivo de romper el GC y así adelantar las elecciones generales. ¡Qué obsesión y prisa tienen en romper el GC!  Un GC  exige más pericia política y sobre todo, unas pautas de funcionamiento interno en la coalición. Permite expresar mejor los principales valores de la democracia.

El compartir responsabilidades de gobierno con otros partidos potencia el pluralismo político y amplía la base social del gobierno. Además, la necesidad de crear mayorías parlamentarias sitúa al Parlamento en el centro de la actividad política y otorga una importancia central al diálogo, lo que da paso al coprotagonismo de fuerzas políticas minoritarias. Y efectivamente ha sido así. El GC, ante la cerrazón antipatriótica de las derechas, ha tenido que negociar con Erc, Bildu, PNV…. ¿Cómo habría aprobado los Ertes, ingreso mínimo vital, subidas del salario mínimo interprofesional, revalorización de las pensiones, reforma laboral, las ayudas para hacer frente a la inflación...?  Esa derecha, que ama tanto a España, hubiera preferido que se hundiera. De tanto abrazarla, de verdad,  la ahogarán al final.

El GC  ha sido calificado de ilegitimo, filoetarra, bolivariano, socialcomunista, destructor de la democracia… Por ende, creo conveniente reflexionar sobre la esencia de la democracia. Quien  deslegitime un gobierno con UP, y apoyado por Bildu y Erc no es un demócrata auténtico. Lo explicaré. En cuanto a UP sus iniciativas políticas son estrictamente socialdemócratas, y que yo sepa no tiene intención, de momento, de asaltar el Palacio Real, ni de implantar los soviets ni  la dictadura del proletariado.

Una de las lacras de nuestra democracia fue ETA.

¿De su desaparición todos los españoles nos sentimos satisfechos? La democracia usó los medios policiales y judiciales e instó al mundo terrorista a defender sus ideas abandonando las armas y sustituyéndolas por las urnas. Así lo hicieron y se incorporaron a la democracia. Las normas de participación política y las leyes electorales hicieron el resto: legalizar a Bildu, porque sus ideas, nos gusten o no, no están prohibidas y son totalmente legítimas. Por otra parte, el programa de los partidos independentistas vascos y catalanes es la creación de sendos estados independientes de España, pero, es una desiderata que lo impide nuestra Constitución, a no ser que se cambie, lo que requiere unos procedimientos muy complejos, tal como establece su artículo 168.

Quiero detenerme con más detalle sobre Bildu. En el caso de ETA hay políticos que antes apoyaron la vía armada de ETA y ahora ya no. De hecho, colaboraron en la autodisolución de ETA. Sin embargo, hay quienes siguen erre que erre “Otegi y Bildu siguen siendo ETA”, aun cuando el primero ya haya pagado esa pertenencia con la cárcel y Bildu sea una formación política muy diferente de HB. Y resulta llamativo e incoherente que quienes suelen judicializar la política constantemente, hoy consideren insuficiente la ley para resolver los delitos de terrorismo. Vamos a ver. ETA se acabó ya. Hoy solo parece  preocuparle a la derecha. La necesita.

Manuel García-Margallo admitió en prime time televisivo cuando trasladó su confesión de un miembro del PP vasco: «Desde que no nos matan, no tenemos proyecto». En absoluto preocupa a la gran mayoría de la sociedad española, que se siente muy satisfecha de la desaparición de esa pesadilla. Pero la derecha con una falta de sentido de Estado, ha recurrido y sigue recurriendo al terrorismo con finalidades electorales. 

En el primer gobierno de Zapatero, en uno de los momentos de mayor debilidad de ETA hasta la fecha, la crispación estuvo centrada en la política antiterrorista y la política territorial, hasta entonces dos supuestas cuestiones de Estado, alcanzando unas cotas de enfrentamiento, incluso mayores que las registradas bajo el último Gobierno de González. M. Rajoy a ZP: «Usted está traicionando a los muertos y vigorizando una ETA ya moribunda». Y esa misma derecha es la que está exigiendo a Bildu que pida perdón.  Por cierto, yo a varios de sus diputados, como Jon Iñarritu y Oskar Matute, les he oído pedir perdón con toda claridad en el Congreso de los Diputados. Y por si no fuera suficiente ahí va el siguiente documento, que reprodujo la Cadena Ser el 13 de julio de 2022., con el siguiente encabezamiento:

“El pasado no tiene remedio": Bildu lamenta el dolor de las víctimas "que nunca debió haberse producido"

La portavoz de EH-Bildu en el Congreso, Mertxe Aizpurua, ha leído la mención específica a las víctimas de ETA de la declaración de Aiete después de las reiteradas menciones del PP a la banda terrorista y el homenaje a Miguel Ángel Blanco durante el debate del estado de la nación.

“Este miércoles era el turno de EH Bildu y no ha dudado en criticar que en el debate se esté usando a las víctimas de ETA como “arma política”. La portavoz de esa formación en el Congreso, Mertxe Aizpurua ha reiterado el apoyo de su coalición a la llamada Declaración de Aiete, de octubre de 2011, en la que se pedía a la banda etarra que pusiera fin a su actividad terrorista. En este sentido, Aizpurua expresó el “compromiso sincero” de su partido con esta declaración de 2011 y “con el reconocimiento y reparación de todas, absolutamente todas las víctimas”. “No olvidamos a ninguna de ellas”, ha afirmado.  Aizpurua ha destacado que en el manifiesto de Aiete de 2011 se hacía una “mención específica” a las “víctimas causadas por la violencia de ETA”, en la que destacó se hacía un reconocimiento de su pesar: "Sentimos su dolor y afirmamos que nunca debió haberse producido ni que se hubiera prolongado tanto en el tiempo. Desgraciadamente, el pasado no tiene remedio, pero estamos convencidos en aliviarlo desde el respeto. Queremos decirles de corazón que sentimos enormemente su sufrimiento y nos comprometemos a mitigarlo en la medida de nuestras posibilidades". Por eso, Aizpurua se ha quejado de que en este debate se haya usado a las víctimas de ETA como “arma política contra el adversario”, en referencia a la mención que el PP hizo a esta cuestión.

En concreto, cuando Cuca Gamarra criticó que el PSOE haya pactado con EH Bildu la Ley de Memoria Democrática. A este respecto, en la proposición de ley acordada por los socialistas con la formación aberztale se alude a la creación de una “comisión técnica” sobre “supuestos de vulneración de derechos humanos” entre la entrada en vigor de la Constitución de 1978 y el 31 de diciembre de 1983. Esto es algo que pedía EH Bildu y en teoría, permitiría que en esta comisión se investigasen cuestiones como los atentados de los GAL. Mas, a la derecha le da igual. Erre que erre con el perdón. Al respecto, me parecen muy interesantes algunas reflexiones de Javier Franzé:  “De hecho, el pedido de perdón se usa para desafiar a un competidor calificado, poniéndolo en el brete de iluminar sus faltas para ver si se retracta o no. En esa situación, el desafiado siempre pierde. Si pide perdón, porque se somete a la voluntad de su adversario, concediéndole lo que disputa con él, ser la voz de la comunidad. Así, además, reconocería que es heredero del mal en cuestión, reactivando la identidad que quería dejar atrás. Y si no pide perdón seguirá apareciendo como un insensible respecto del mal cometido. Pero si no obstante lo hace, deja en manos del oponente rechazarlo por insincero”. 

“La exigencia de pedir perdón… resulta paradójico además que sea España la sede de tal exigencia, pues es el país que pudo construir un orden democrático y asegurar la no repetición del pasado franquista, autoritario y terrorista, aun cuando las fuerzas de la dictadura no pidieron perdón, ni se les exigió tal cosa. Es más, muchos de sus miembros, como Fraga Iribarne, se incorporaron al nuevo orden democrático como padres fundadores y pilar institucional. La democracia española es capaz, incluso, de convivir hoy con reivindicaciones oblicuas y no condenas explícitas de aquel pasado antidemocrático en la propia sede de la soberanía popular. En ese aspecto, quienes ahora exigen el pedido de perdón deberían seguir más consecuentemente lo hecho durante la Transición”. 

A pesar de este auténtico campo de minas y los que vaticinaban y esperaban con fervor un futuro apocalíptico, la economía sigue creciendo (el PIB aumentó el 5,5% en 2022), los datos de empleo son positivos (si bien hubo una moderada ralentización en la EPA-4ª trimestre y un aumento del paro en enero), y con un mercado de trabajo de más calidad. Se han incrementado notablemente las pensiones y el SMI alcanza los 1.080 euros. Y los datos económicos siguen siendo positivos. La afiliación media en el último febrero, según las cifras difundidas por el Ministerio de Seguridad Social, ha sido de 20,17 millones de trabajadores. Supone un aumento de 88.918 afiliados respecto a enero y de 475.870 respecto a hace un año. Por otro lado, la cifra de desempleados que difunde el Ministerio de Trabajo apenas ha cambiado respecto al mes pasado: ha crecido en 2.618 personas, hasta los 2,91 millones de parados. De momento, el Apocalipsis, mal que le pese a alguno, tendrá que esperar.

Hay políticas  de este GC con las que discrepo: el abandono de la causa saharahui, el tema de la valla de Melilla, el incremento del gasto militar por el seguidismo a los Estados Unidos en la guerra de Ucrania.. Europa debería llevar a cabo una política exterior autónoma, con ella hubiera sido factible un entendimiento con la Rusia de Putin, ya que son economías complementarias. Por supuesto, condeno sin paliativos la invasión de Ucrania por Putin. Pero eso no me lleva a olvidar el autentico cerco militar al que se ha visto sometida Rusia con la expansión de la OTAN en los países del Este. Y el GC tiene todavía asignaturas pendientes: una reforma fiscal,  aprobar  la ley de vivienda, derogación de la ley mordaza, regulación del incremento de las hipotecas y la cesta de la compra; y la urgente reforma de la ley del Sí es Sí.

Como conclusión de lo escrito.

Errores los ha habido. Naturalmente. No obstante, hay que valorar al GC globalmente, y no por la última hoja caída del calendario. Mas, a pesar de que lo ha hecho razonablemente bien, no se reconoce en amplios sectores de la sociedad. Los ataques al GC seguirán continuos desde todos los frentes de la derecha política, económica y mediática.  Desde las derechas políticas harán sangre donde puedan, ya lo están haciendo con las excarcelaciones y rebajas de penas de los delitos sexuales.  Y ahora con el caso “Mediador”.

Desde la derecha económica, puede ser un ejemplo el comportamiento de Ferrovial, cuyo presidente apoyó hace un mes a Feijóo y le prometió trabajar por una “España mejor y más próspera” en un acto organizado por el diario ABC en Madrid patrocinado por su compañía. En cuanto a la derecha mediática, los Ferreras, Vallés, Ana Rosa Quintana intensificarán sus ataques al GC. Por ello,  no puedo menos que expresar  mi  profunda preocupación  ante un posible gobierno PP-VOX., presidido por Feijóo y de vicepresidente, Abascal. Y al frente del Ministerio de Interior, Espinosa de los Monteros; y de Educación, Rocío Monasterio. Ante esta más que posible realidad, las izquierdas deberían ponerse las pilas y dejarse de luchas cainitas entre ellas. Esta idea ya la expresé en un artículo anterior en este mismo medio, titulado Gramsci a las izquierdas españolas: instrúyanse, agítense y organícense, donde expresaba: “Instrúyanse, porque necesitaremos de toda su inteligencia; agítense, porque necesitaremos de todo su entusiasmo; y organícense, porque necesitaremos de toda su fuerza”.  

Y como colofón dirigido también a todas las izquierdas me parece muy conveniente recurrir a las palabras siempre sabias de Antonio Machado, que son de acuciante actualidad.  Las izquierdas todas, todas, deberían leerlas, rumiarlas y digerirlas:

“En España —no lo olvidemos— la acción política de tendencia progresista suele ser débil porque carece de originalidad; es puro mimetismo que no pasa de simple excitante de la reacción. Se diría que sólo el resorte reaccionario funciona en nuestra máquina social con alguna precisión y energía. Los políticos que deben gobernar hacia el porvenir deben tener en cuenta la reacción a fondo que sigue en España a todo avance de superficie. Nuestros políticos llamados de izquierda —digámoslo de pasada— rara vez calculan, cuando disparan sus fusiles de retórica futurista, el retroceso de las culatas, que suele ser, aunque parezca extraño, más violento que el tiro”.

Tengo fe en que la sociedad española tenga la suficiente madurez, como la tuvo Antonio Machado, para comprender el significado del retroceso de las culatas. De la Historia hemos de aprender. Según Josep Fontana; «En una ocasión un periodista preguntó a Ramón Carande, maestro de historiadores: «Don Ramón, resúmame usted la Historia de España en dos palabras» Su respuesta no se hizo esperar: «Demasiados retrocesos».



El gobierno de coalición ha tenido y tiene que transitar por un auténtico campo de minas