jueves. 04.06.2026
TRIBUNA DE OPINIÓN

No son, estos, buenos tiempos para el optimismo

Las noticias son de récord de altas temperaturas, momentáneamente, ya que, el cambio climático aventura tiempos peores.
Foto de archivo

Necesitamos tu ayuda para seguir informando
Colabora con Nuevatribuna


¡Cuánto se echan de menos aquellos tiempos en los que el mundo periodístico se iba de vacaciones y las redacciones eran ocupadas por becarios o periodistas en prácticas! Eran momentos en los que el monstruo del lago Ness salía a la superficie en todos los lagos del mundo. Y, donde no había lagos, había, en todo caso, serpientes de verano. Todo ello, servía de prácticas a los aspirantes de periodista que tenían que buscar noticias en cualquier asunto banal de los que, en tiempos no veraniegos, cualquier jefe de redacción consideraría la papelera como destino más lógico.

Los incendios forestales también llegan a su cita anual, aunque, esta vez, son incontrolables, no solo en la realidad, sino, incluso, en las declaraciones de los responsables políticos

Estamos en el largo y, sobre todo, cálido verano de 2025. Olvídense de las consabidas "conectamos con el calor" de aquellas retransmisiones televisivas en las que se veía a la gente refrescándose en fuentes urbanas. En su lugar, aunque los meteorólogos/as televisivas siguen teniendo su protagonismo, las noticias son de récord de altas temperaturas, momentáneamente, ya que, el cambio climático aventura tiempos peores.

Pero hay más récords batidos. Los incendios forestales también llegan a su cita anual, aunque, esta vez, son incontrolables, no solo en la realidad, sino, incluso, en las declaraciones de los responsables políticos. Estos, se declaran impotentes para asegurar cuando van a poder apagarlos si no cambia el tiempo. Lo que si hacen es echar la culpa a otras administraciones regentadas por grupos políticos distintos. Esta bronca política es, quizás, lo único que da cierta normalidad a la situación.

El Partido Popular, que, en su momento, dudaron de la constitucionalidad de la UME, apelan ahora a que intervengan otras unidades del ejército

Una derivada de lo anterior, que se adentra en territorio proceloso, es la demanda al ejército para que intervenga en solucionar problemas que no tienen que ver con su misión de "garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional". Los mismos, el Partido Popular, que, en su momento, dudaron de la constitucionalidad de la UME (Unidad Militar de Emergencias), apelan ahora a que intervengan otras unidades del ejército. Miedo da pensar que estén considerando sacar la División Mecanizada Brunete a la calle.

Pero tampoco las páginas de internacional traen noticias más optimistas. Ni en Oriente Medio, ni en Europa. En Gaza, hoy hay más muertes que ayer pero menos, muy probablemente, que mañana. Porque los ataques del ejército israelí no cesan, pero, sobre todo, porque el hambre de la población gazatí habrá aumentado. Leo que la ONU tiene 37.000 trabajadores distribuidos en 193 países. Quizás esta sea la noticia más optimista de todo el asunto de Gaza: hay 37.000 personas que, aunque no han servido para detener el genocidio gazatí, al menos cobran su nómina a fin de mes.

En Gaza, hoy hay más muertes que ayer pero menos, muy probablemente, que mañana

Subamos a la cumbre mundial entre los líderes de las dos principales potencias, es decir, Donald Trump y Vladimir Putin. Se reunieron en Anchorage para repartirse Ucrania. En ese reparto de tierras, Putin se queda con cerca de un 20% del país y Trump con menor cantidad, pero mejor calidad ya que no le interesan más que si son "raras", es decir, si contienen escandio, lantano, neodimio, disprosio, samario o terbio, entre otros. Usted, amable lector, seguramente no sabrá lo que son esos materiales y, es lógico. Trump, probablemente tampoco, pero, como es líder mundial, tiene asesores que le han dicho que esas cosas sirven para fabricar elementos electrónicos y equipos militares. Y, eso, mola.

Pues bien, a pesar, otra vez, de la ONU, de las leyes internacionales, de la democracia (ambos líderes han sido elegidos en democracias formales) y de tantas convenciones que hemos alcanzado a estas alturas de nuestra civilización, hemos llegado a Anchorage.

En ese reparto de tierras, Putin se queda con un 20% del país y Trump con las tierras "raras", es decir, las que contienen escandio, lantano, neodimio, disprosio, samario o terbio

Lo peor de todo es pensar en que, quizás, la razón sea que URSS y Rusia sean potencias, sobre todo, nucleares y que la disuasión por MAD (destrucción mutua asegurada, en inglés) funciona. Ucrania, desde 1994, no tiene bombas nucleares porque, por acuerdo, precisamente, de USA y Rusia, se las dio a este último país. A lo mejor Ucrania se está arrepintiendo ahora porque le ha faltado esa herramienta para disuadir a Rusia de que le invadiera.

En todo caso, y con la lección aprendida, la no proliferación de armas nucleares puede que termine siendo una demostración de buenismo inútil. Cuando la nómina de países con bombas nucleares aumente desde los nueve actuales, también se pueden incrementar las probabilidades de que algún maletín nuclear llegue a las manos de un dirigente con la necesidad de emplearlo y sin los suficientes escrúpulos morales para no hacerlo.

Se dice que nunca ha llovido que no escampara. A lo mejor, eso significa que los incendios de este agosto terminarán apagándose, que los gazatíes se amoldarán a supervivir en campamentos de refugiados y que Ucrania redefinirá sus límites territoriales.

Pero también es de esperar que las tendencias apuntadas se mantengan. La única esperanza, entonces, radica en la capacidad humana para adaptarse a cualquier situación. Deberíamos agradecer a Pedro Sánchez que haya puesto de moda la palabra resiliencia.

No son, estos, buenos tiempos para el optimismo