jueves. 04.06.2026
TRIBUNA POLÍTICA

Montoro, otro que se pasa al grupo mixto

En tiempos pasados, al corrupto propio se le protegía más que al lince ibérico. De ahí deriva el debate de si el presunto corrupto debía dimitir de algo cuando se le investigaba, cuando se abría vista judicial o cuando se le condenaba.

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Una prueba del progreso de la humanidad son los avances en el tratamiento de la corrupción. No hablo de la corrupción en sí, ya que, esta, consiste en lo de siempre: utilizar medios públicos para llevárselo crudo. Ni tampoco de quienes pueden ser corruptos: aquellos que tienen a su cargo esos medios públicos y, sin embargo, lo que no tienen es vergüenza.

No, lo que ha cambiado es lo que hacen los partidos políticos con los corruptos. No me refiero a los corruptos propiamente dichos, sino a aquellos que se dejan pillar. En tiempos pasados, al corrupto propio se le protegía más que al lince ibérico. De ahí deriva el debate de si el presunto corrupto debía dimitir de algo cuando se le investigaba, cuando se abría vista judicial o cuando se le condenaba. En el Partido Popular, quizás debido a su excelente relación con el poder judicial, eran maestros en ese arte del toreo. Lo de parar, templar y mandar lo aplicaban de manera distinta según si el presunto era propio, en cuyo caso paraban y templaban, o era ajeno, en cuyo caso querían mandarle, preventivamente, a la calle cuando no a la cárcel.

Podríamos decir que Cristóbal Montoro ha pasado al Grupo Mixto. Se trata, ese grupo, de un conjunto mixto de corruptos, presuntos, de derechas y de izquierdas, porque la corrupción es ambidiestra

Con Montoro se ha visto que algo ha cambiado: le han cesa-dimitido en horas veinticuatro. Exactamente lo que lleva haciendo el PSOE desde hace tiempo. Podríamos decir que Cristóbal Montoro ha pasado al Grupo Mixto. Se trata, ese grupo, de un conjunto mixto de corruptos, presuntos, de derechas y de izquierdas, porque la corrupción es ambidiestra y puede practicarse con ambas manos e, incluso, sin manos.

Esta celeridad es una novedad muy importante y tiene ventajas para, aparentemente, todos. Para el presunto porque, como suele decir, así puede dedicarse a su defensa. Pero, sobre todo, para el partido en el que militaba el corrupto y que, gracias a ello pudo, presuntamente, meter la mano donde no debía. El partido, desde el minuto siguiente a deshacerse del lastre, dice que, si te he visto, no me acuerdo. Y, eso, lo de silbar mientras arrecia el temporal, es sustancial. Equivale al sacramento de la confesión en la religión católica con la única penitencia consistente en salir en algunas portadas, no todas, pero con el pecado supuestamente perdonado porque el acusado parece que no haya pertenecido nunca al partido.

Yo reivindico el "Y tu más" pero, más allá de que lo pueda entonar todo corrupto que se precie, sería necesaria la existencia de un organismo independiente que clasificara el ranking de la corrupción

Ahora bien, si hasta en las mejores casas puede haber corruptos, alguien podría pensar que todos son iguales. Y no es verdad. A todo hay quien gane.

Por eso, yo reivindico el "Y tu más" pero, más allá de que lo pueda entonar todo corrupto que se precie, sería necesaria la existencia de un organismo independiente que clasificara el ranking de la corrupción en función de la calidad y cantidad de los hechos.

Se podría llamar Observatorio de la Corrupción, aunque el título es lo de menos. Lo importante sería que pudiera discernir convenientemente si pagar prostitutas con dinero público o beneficiar, ilegalmente, a grandes empresas con leyes ad hoc es lo mismo. Mas fácil es valorar que llevarse 11.000.000 de euros es peor que afanar 600.000 €, incluso si de esos 600.000 se puede presumir que lleguen a 5.000.000. O contar el número de ministros de cada gobierno que han visitado, como usuarios, algún centro penitenciario. O presidentes de comunidad, consejeros, alcaldes, concejales y cargos de todo tipo. O si el partido ha sido condenado, o no, por financiación ilegal. Mas tecnología habría que aplicar para discernir si utilizar a la policía con fines patrióticos es mejor o peor que utilizar una pandemia para forrarse con la venta de mascarillas. O si tener la sede del partido en un edificio pagado con dinero negro es similar a que a un ministro le paguen el alquiler de un chalet o a otro le paguen los trajes. O si beneficiar a trabajadores y empresarios andaluces, como si se tratara de los antiguos sindicatos verticales, es distinto de amnistiar fiscalmente a grandes defraudadores a la Hacienda Pública.

Todo eso, y cada cosa, tendría su puntuación correspondiente según un baremo consensuado previamente. También podría haber coeficientes correctores, dependiendo del ritmo que aplicara el juez instructor y el tiempo que tardara en llegar a la opinión pública. Efectivamente, no es lo mismo que el “caso” llegue a la prensa casi antes de que se produzca el hecho, que tener que esperar ocho años ya que el sumario se ha llevado con más sigilo que el secreto de Fátima. De esta forma, podríamos saber quién es, realmente, el "tu" del famoso "Y tu más" y poner a cada uno en su sitio. Incluso podrían distinguirse los autores con la correspondiente señalización con uno, dos o tres marrones en la solapa, por ejemplo, para saber quién es más y quien es menos, como dice Javier Krahe en una de sus canciones. 

Mientras no se haga esto, todos los corruptos, presuntos o convictos, convivirán juntos y revueltos en ese Grupo Mixto al que acceden por méritos propios, sin la jerarquía que permita clasificarlos.

Montoro, otro que se pasa al grupo mixto