jueves. 29.02.2024
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Presencio estos días de vértigo entre el recuerdo de mis años jóvenes y el cansancio de mis actuales 82, atravesados por la realidad política de una investidura valiente.

Revivo los primeros porque me identifico con esos jóvenes rezando el Rosario en la calle Ferraz de Madrid, o enarbolando en una mano la bandera de los tercios de Flandes y en la otra un crucifijo, tocados además con el morrión de la época para mayor representación de una España gloriosa.

Y así es. En estos días, como consecuencia de la amnistía, España se rompe y hay que acudir a salvarla con todos los medios divinos y humanos a nuestro alcance. Esta es la arenga de Aznar contra el peligro que supone Pedro Sánchez. A esto se han unido algunas “vacas sagradas” del antiguo PSOE como González o Guerra. El caso de Page que se opone a sus compañeros es, a mi parecer, un claro ejemplo de deslocalización política: no es de este PSOE. A todo ello se suma Abascal poniendo en los ministros del gobierno actitudes antimilitares que yo no aprecio. Parece un llamamiento a ese militar que probablemente Abascal tiene en su cabeza y que dista mucho del nivel actual que han alcanzado las FAS. Desde su postura acusando al Gobierno de golpe de Estado, justifica cualquier actuación fuera de la ley para revocar la situación.

En 1967 yo era un joven teniente muy católico sin ningún horizonte de pensamiento que ahora se reconoce en estas escenas de protesta en defensa de la Fe y de la Patria. Afortunadamente aparecieron en mi vida las ideas evolucionistas (darwinistas) y alcancé mi salvación.

A pesar de los trienios acumulados, soy todavía capaz de estudiar las tres páginas que componen el Acuerdo PSOE-Junts donde se contempla la ley de Amnistía, y que ha ocasionado las multitudinarias manifestaciones de la derecha por toda España.

No es la ley de Amnistía lo más importante del acuerdo-desacuerdo. Lo más importante es el abandono por parte de Junts de la Declaración Unilateral de Independencia (la DUI).

Partiendo de enormes desacuerdos, el documento expone que los dos partidos establecen una negociación que se enmarca en dos grandes ámbitos: territorial y económico.

Trascribimos literalmente el primer ámbito objeto de negociación:

“En cuanto al ámbito del reconocimiento nacional, Junts propondrá la celebración de un referéndum de autodeterminación sobre el futuro político de Catalunya amparado en el artículo 92 de la Constitución. Por su parte, el PSOE defenderá el amplio desarrollo, a través de los mecanismos jurídicos oportunos, del Estatut de 2006, así como el pleno despliegue y el respeto a las instituciones del autogobierno y a la singularidad institucional, cultural y lingüística de Catalunya”.

Ninguna mención a la DUI. En el peor de los casos desde el punto de vista de la Unidad Nacional se llegaría a un referéndum en el que votaríamos todos (San Mamés también es mío y mi querido Athletic seguiría jugando las competiciones nacionales; asimismo lo haría el Barça de Lineker al que se apuntó mi hijo pequeño para oponerse a los madrileños de Argüelles. Simpatía periférica de mi familia frente al centralismo madrileño).  Por el contrario, el PSOE probablemente tenga ya preparadas ofertas interesantes al catalanismo en el marco del Estatut de 2006, como reza en la segunda parte del párrafo anterior, que hicieran desistir a los nacionalistas de la convocatoria de un siempre problemático referéndum, sea éste vinculante o consultivo. Pero lo más importante de este primer ámbito, y yo diría de todo el documento, es la aceptación de la Constitución (en concreto del artículo 92). Ya no habrá Declaración Unilateral de Independencia.

Respecto al 2º ámbito: el ámbito de los déficts y limitaciones del autogobierno (ámbito económico), Junts propone una modificación de la LOFCA (Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas) que establezca una cláusula de excepción de Catalunya que facilite la cesión del 100% de los tributos que se pagan en Cataluña.

Esto parece lo mismo que lo que figura en la LOFCA para el País Vasco y Navarra (disposición adicional 1ª y 2ª respectivamente). Nada que haga presagiar cataclismo alguno.

En relación con la Amnistía que ya se está tramitando, añadir mi conformidad con el preámbulo del acuerdo PSOE-Junts: contribuir a resolver el conflicto histórico sobre el futuro político de Catalunya. Esto podría ser desde el punto de vista territorial lo más grande que me quedaría por ver en mi Patria, ya que no espero la conversión del PP hacia posiciones de mayor justicia social.

Por último, manifestar mi admiración por los equipos negociadores que han conseguido, con el amplio acuerdo-desacuerdo, lograr unas enormes expectativas de paz que las futuras negociaciones irán desgranando. Todo ello si el incendio premeditado y golpista de las calles no lleva al descarrilamiento del mayor proceso político que he presenciado.

España no se rompe. ¡Gracias, Sr. Presidente! Enhorabuena.

Antonio Lambea Peinado.
Coronel EA retirado. Biólogo.

España no se rompe