Los trabajadores del metal paralizan la industria de Vigo y Pontevedra en la primera jornada de huelga
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Movilización masiva en el sector metalúrgico de Pontevedra
Desde primeras horas, la jornada de huelga del 7 de mayo registró un alto seguimiento en la provincia de Pontevedra. En Vigo, epicentro industrial gallego, miles de empleados han salido a las calles para demostrar «a forza da clase obreira» en plena actividad del sector en talleres, fábricas y astilleros.
La tensión sigue creciendo y el seguimiento masivo demuestra que la pelea por derechos y estabilidad en el sector está lejos de cerrarse
El paro, organizado por UGT, Comisiones Obreras y CIG, afecta tanto a la industria metalúrgica como al comercio del metal, involucrando a unas 30.000 personas de 3.500 empresas.
La protesta comenzó a las 9 de la mañana en el astillero Armón, situado en la avenida de Beiramar, referente del sector naval privado en España. La huelga fue muy seguida en Vigo, con especial protagonismo de jóvenes, que recorrieron la ciudad durante tres horas hasta llegar a la plaza de la Estrela, frente a la delegación de la Xunta, donde celebraron una asamblea.
Distintas posiciones y reclamos en la huelga
En la asamblea en la plaza de la Estrela, Xulio Fernández, secretario de organización de Industria en la CIG, expresó la solidaridad con los trabajadores del comercio del metal y criticó la «posturas intransixentes» de Asime, Atra e Instalectra. Denunció que, con un IPC disparado, no hay garantías para recuperar el poder adquisitivo ni para mejoras salariales o sociales. La última oferta patronal planteaba un aumento salarial del 14,5 % a cuatro años, que fue rechazada por los sindicatos, lo que provocó una reducción posterior al 13 %.
- Movilización masiva en el sector metalúrgico de Pontevedra
- Distintas posiciones y reclamos en la huelga
- Peso económico de la industria metalúrgica en Galicia
- Estrategia y aumento de la presión sindical
En Pontevedra, piquetes visitaron grandes industrias como Nodosa y Extrugasa y confirmaron el apoyo masivo al paro. Allí, la marcha partió del barrio de Mollavao hacia la Peregrina, en medio de un importante despliegue policial y corte de carriles en la autovía, bajo el lema «Isto non vai de salarios, vai de dignidade». Mientras, UGT se mostró en desacuerdo con la CIG sobre la movilización: Lourdes Diz, responsable de industria de UGT, aseguró que su sindicato no participaría oficialmente en la huelga, aunque sus afiliados podían sumarse.
El pulso entre patronal y trabajadores del metal en Pontevedra refleja una lucha por condiciones laborales justas
Los sindicatos también denuncian la negativa a aceptar la subrogación de empleados y a incentivar la jornada intensiva de verano, clave para solucionar el estrés térmico en astilleros. Fernández, de la CIG, apeló a la unidad y a la necesidad de paros totales. Por su parte, Comisiones Obreras y UGT insisten en las demandas: subida salarial del 16 % en cuatro años, dos meses de jornada intensiva en verano, pluses por toxicidad y penosidad en el naval, y reclasificación profesional para oficiales de primera con diferencias salariales adecuadas.
Peso económico de la industria metalúrgica en Galicia
La patronal, representada por Jennifer González, lamenta el bloqueo sindical y la negativa a aceptar una oferta máxima del 14,5 %, calificando la situación de «totalmente incomprensible». Además, advierte que la prolongación de la huelga supone una pérdida salarial diaria aproximada del 0,5 % anual. Desde el ámbito empresarial, se insiste en que la prioridad ha sido garantizar la viabilidad industrial y evitar incertidumbres.
El paro ha dejado un claro impacto visible en Pontevedra: talleres cerrados, astilleros con actividad reducida y miles de trabajadores en las calles. La movilización afecta a más de 33.000 empleados en torno a 3.500 empresas, incluyendo tanto la industria pesada como el comercio del metal, cuya negociación permanece estancada desde hace más de un año. Vigo representa el motor industrial más potente de Galicia y uno de los principales del norte peninsular, con la planta de Stellantis como referente y un conjunto amplio de empresas auxiliares y del sector naval.
Estrategia y aumento de la presión sindical
Los sindicatos han programado seis jornadas de huelga en mayo (7, 13, 14, 19, 20 y 21) tras trece reuniones infructuosas para renovar el convenio del metal de Pontevedra. Xulio Fernández reafirmó que la patronal ha mostrado una total falta de voluntad negociadora y que ni siquiera han presentado ofertas nuevas tras convocar la huelga.
Entre las demandas sindicales se encuentra la recuperación del poder adquisitivo perdido por la inflación acumulada, junto a medidas para reducir la jornada laboral, regular la subrogación en cambios de contrato, limitar la cadena de subcontratación (especialmente naval), controlar la contratación de trabajadores fijos discontinuos y enfrentar el estrés térmico en el trabajo, muy relevante en ambientes como la soldadura o cubiertas metálicas.
El conflicto no sólo es salarial, sino que también apunta a mejoras estructurales y de dignidad laboral, con CCOO denunciando que la huelga es un aviso claro para lograr avances reales. La presencia de la feria internacional Navalia en Vigo a finales de mayo añade presión estratégica a la negociación, buscando impactar en el escaparate clave del sector naval y forzar soluciones antes del evento.
En definitiva, el pulso entre patronal y trabajadores del metal en Pontevedra refleja una lucha por condiciones laborales justas, salarios dignos y reconocimiento en un territorio industrial clave pero marcado por precariedad y desgaste. La tensión sigue creciendo y el seguimiento masivo demuestra que la pelea por derechos y estabilidad en el sector está lejos de cerrarse.