miércoles. 19.06.2024
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Pedro Sánchez durante una visita al Centro de Coordinación del Estrecho de la Guardia Civil en Málaga en mayo de 2023. (Foto: La Moncloa)

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Llevo días pensando si la dualidad de autoridades de Palestina ha impregnado a las administraciones públicas en España.

Ya se sabe que, allí en Palestina, la obediencia debida se divide entre Fatah y Hamás con, además, una implantación específica cada una, en Cisjordania y Gaza respectivamente.

Pero, aquí, en España, una grande y libre, sobre el mismo territorio, uno, y más grande que Palestina, cada quien parece libre de legitimar a distintas autoridades. En la izquierda parece predominar la idea de que, por ejemplo, aunque el lawfare no existe, como las meigas, haberlo, haylo. Naturalmente, como se decía hasta hace dos días (ahora, ya suena a antiguo), "de VOX, no, lo siguiente". Se suelen referir a lo de derechas que pueden sonar muchas de las sentencias que se conocen sobre temas "sociales".

En cambio, en la derecha, la queja se plantea sobre algunas instancias judiciales, como el Tribunal Constitucional, donde, por haber una mayoría "progresista", dicen que está colonizado por la izquierda, con un tufo a sanchismo que hiede.

Esto, respecto del poder judicial. En el poder legislativo, hay dos iglesias en España: la del Congreso de los Diputados y la del Senado. Mientras una cámara está colonizada por populistas, independentistas y amigos de los terroristas, además de sanchistas de pura cepa, la otra, conserva las esencias del patriotismo pata negra. Y, claro, a los españolitos que hemos venido al mundo, una de las dos Españas, lejos de helarnos el corazón, nos lo tiene calentito.

Incluso la Constitución parece tener algún artículo colonizado por la izquierda, razón por la cual, el Partido Popular no lo cumple.

Del poder ejecutivo, ni hablamos, ya que, al estar presidido por Pedro Sánchez, el antiguo okupa y actualmente corrupto, tiene un pecado original que no se cura por ningún bautismo posible, ni aunque se hiciera en el mismísimo Jordán.

Hasta aquí, todo como debe ser. Cada uno, y una, en su casa y Dios en la de todos.

Pero, ah amigo. Resulta que la Guardia Civil, institución que parecía, como la ONCE y el Corte Inglés, que, como los cascos azules de la ONU, eran neutrales y servían para articular España, se ha tiznado.

Un par de asociaciones, de cuyo nombre no quiero acordarme, han acudido a la justicia ordinaria para denunciar la actividad profesional de la mujer del presidente del Gobierno de España, asegurando que había aspectos ilegales en la misma. Hasta aquí, dado que "del rey abajo, ninguno", todo normal: un juez se ha puesto a investigar la procedencia de dicha denuncia. Y ya veremos si, además de ser falsa una parte de esa denuncia, como ya se ha podido demostrar con facilidad, el resto es susceptible de reproche penal.

Pero es que, el juez, "natural", ha solicitado una prueba pericial consistente en solicitar a la Guardia Civil un informe sobre los hechos denunciados. Pues bien, la Guardia Civil, según se ha sabido, no ha encontrado indicios delictivos en las actividades denunciadas.

Una institución que muchos pensaban que era más de derechas que de izquierdas se ha llegado a contaminar de sanchismo. ¡Si el duque de Ahumada levantara la cabeza!

Por supuesto, el juez instructor debía de haber previsto practicar más pruebas y, a pesar de ese informe policial, sigue con el sumario abierto y la investigada ocupando lugar preferente en los medios de comunicación. Hasta aquí, todo sigue siendo, mas o menos, normal mientras se cumplan preceptos tan básicos como la presunción de inocencia, las garantías procesales y las normas del procedimiento judicial.

Lo sorprendente viene por otro lado. Se trata del descubrimiento de que la Guardia Civil también está colonizada y, eso, ha sido motivo del ninguneo, cuando no la crítica, en medios tradicionales de esos que usted y yo sabemos, de ese informe policial. ¿Qué sabrá la Guardia Civil de investigaciones policiales y a quien le importa lo que opine sobre el asunto de referencia?

Así que, una institución, que muchos pensaban que era más de derechas que de izquierdas, se ha llegado a contaminar de sanchismo. ¡Si el duque de Ahumada levantara la cabeza!

¿Hasta donde van a llegar las cosas? Cualquier día vemos a Felipe ( y pueden elegir para el chiste si se trata de Borbón o González) con un puño y la rosa en la solapa.

¿Está colonizada la Guardia Civil?