lunes. 27.05.2024
Atencion Primaria medico familia

Tiempo ha que la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) viene propugnando una severa revisión del sistema de formación sanitaria especializada, (FSE), popularmente conocido como MIR (Médicos Internos Residentes), pero que forma un amplio abanico de profesionales sanitarios especializados: enfermeras, químicos, farmacéuticos, psicólogos, físicos, biólogos.

Revisión de un sistema formativo de especialistas que abarcaría dos vertientes: el procedimiento formativo y el método selectivo para el acceso a esta formación.

La Formación Sanitaria Especializada (FSE) es uno de los principales éxitos del sistema sanitario español. Un proceso formativo de éxito que ha elevado exponencialmente la calidad del sistema sanitario público en nuestro país (SNS), reconocido internacionalmente y que permite que los especialistas formados en España sean, no solo aceptados, sino codiciados por cualquier sistema de salud de países desarrollados.

Un modelo formativo que deberíamos explotar en mayor medida, extender a otros ámbitos de formación de profesionales, donde la capacitación práctica debiera ser obligada tras la formación teórica.

Ahora bien, como todo sistema organizativo, por exitoso que sea, precisa de una revisión y actualización constantes. El criterio de que todo aquello que no se mejora está condenado a degradarse, también es perfectamente aplicable a la FSE. Más aún, especialmente aplicable a un ámbito tan sensible.

Se impone una llamada de atención a las autoridades sanitarias para salvar a este sistema formativo de su declive

El desastre que implica la no cobertura plazas MIR en la última convocatoria obliga a esta reflexión. Se impone una llamada de atención a las autoridades sanitarias y su entorno regulador de esta FSE para adoptar medidas inmediatas y radicales a fin de salvar a este sistema formativo de su declive.

En la convocatoria MIR de este año 2022 han quedado sin cubrir 218 plazas, fundamentalmente plazas correspondientes a Medicina Familiar y Comunitaria (200 plazas).

Esta no cobertura pone de manifiesto severas disfunciones del sistema, tanto del sistema de formación, como del propio SNS:

– Revela un procedimiento de asignación inadecuado para la situación actual

– Supone la condena de la viabilidad de la APS a medio/largo plazo por insuficiencia de profesionales

– Evidencia la funesta gestión de la APS por las administraciones sanitarias, su pérdida de prestigio, y de atractivo profesional

Yendo más allá, la pérdida de prestigio y de atractivo de la Atención Primaria, implicaría la falla del propio SNS en su concepción actual, ya que nuestra reforma sanitaria de 1986, la Ley General de Sanidad, y el espíritu que subyace en la ordenación de nuestro sistema público de salud, se fundamenta en la Atención Primaria de Salud como su elemento básico, como la entrada al sistema, como el responsable en mayor medida de la atención integral a los ciudadanos, y especialmente como el ámbito responsable de impulsar la prevención y promoción de la salud, además de su faceta asistencial.

Otro aspecto que traer a colación es la especial orientación al paciente que el SNS debe tener, dando la mayor relevancia a esta idea y superando su mero enunciado teórico.

Dando por hecho que el contenido científico técnico de la FSE es adecuado, entendemos que falta por impulsar con decisión lo relativo a la autonomía del paciente, la comunicación, su capacidad de implicación y decisión en el proceso asistencial, así como la organización del SNS, que debiera pivotar sobremanera en los intereses de los usuarios.

Así pues, y comenzando con las propuestas de reforma del procedimiento de selección y provisión de plazas de FSE, esta Federación propone los siguientes extremos para su mejora:

– Incrementar el número de plazas de FSE para facultativos, adaptándolas a las necesidades de cobertura de las notables bajas de profesionales que se están produciendo y que se prevé se produzcan.

– Modificar el principio de la prueba selectiva MIR, que debe pasar de ser una prueba solamente selectiva, a una prueba distributiva. Debiéndose asumir normativamente la cobertura total y absoluta de todas las plazas convocadas.

– Introducir criterios de selección no solo científico técnicos, sino de actitud y habilidades en medicina, primando la orientación al paciente y competencias para una idónea relación con el mismo en el proceso asistencial.

– Garantizar un sistema de elección, que, aun siendo telemático, asegure la agilidad, el conocimiento con antelación suficiente a los aspirantes de las plazas vacantes, y –como se dijo- la cobertura de la totalidad de plazas convocadas.

En cuanto al propio proceso formativo de especialistas en Centros y Unidades Docentes, se plantea su actualización y mejora a través de los siguientes elementos:

– Incremento de las Unidades Docentes y plazas formativas, siempre bajo el rigor y garantía de cumplimiento de los requisitos exigibles.

– Reactivación del Plan Anual de Auditorías Docentes, que asegure la verificación externa del cumplimiento de los requerimientos establecidos para el proceso formativo y su correcto desarrollo.

– Inclusión en todos los Planes Formativos de competencias trasversales como elemento imprescindible en el proceso formativo de especialistas, que deberá ser cursado, evaluado y superado en los mismos términos que el resto de conocimientos científico técnicos. Estas competencias trasversales deben incluir al menos lo relativo a derechos y autonomía del paciente, bioética y uso adecuado de los recursos asistenciales.

En otro sentido, y retomando el origen de estas reflexiones, cual es la falta de cobertura de plazas de especialista en Medicina de Familia, es evidente que además de los aspectos normativos o formales antes propuestos, ante todo debe de existir un cambio en la organización y gestión de la APS por parte de la administración sanitaria.

Todo apunta a que son las condiciones laborales y el prestigio profesional, lo que lleva a los aspirantes a no considerar la elección de la Medicina de Familia.

Por ello, y en coherencia con que la APS supone el fundamento del sistema público de salud, deben adoptarse actuaciones que modifiquen radicalmente ese estado de cosas, fundamentalmente a través de tres actuaciones:

– Incrementar la financiación de este primer nivel asistencial, la APS

– Dotar adecuadamente de profesionales sanitarios los Centros de Salud

– Mejorar su organización, impulsando y garantizando el cumplimiento de sus fines: promoción de la salud, prevención de la enfermedad y asistencia sanitaria

No potenciar la Atención Primaria, recuperando su prestigio, haciéndola atractiva para los profesionales sanitarios, y fiable y querida para la población, supondrá un error histórico, que a medio plazo pondrá en cuestión la concepción global de nuestro SNS.

Y para ello, una medida inexcusable, inaplazable, es la ampliación del número de plazas MIR de Medicina de Familia y su cobertura total. Situaciones excepcionales, implican medidas excepcionales, que deben adoptarse ya. Es una responsabilidad de la administración sanitaria, del Ministerio de Sanidad que no admite excusas ni demoras.

Miguel González Hierro, Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública

Sobre la no cobertura de las plazas MIR de Medicina de Familia