martes. 23.04.2024

Ya preveía yo que esta vez iba a haber cierto comedimiento en los carteles electorales de los partidos que concurren en modo nacional a estos comicios. Como que con las cosas de comer no se juega, y después de estos años de trinchera parece que los chistes no tienen ya cabida. 

Me mandan así al ostracismo, que como ustedes saben consiste en que te entregan una pieza de cerámica rota y te tienes que ir de Atenas. Más de cincuenta años llevo lejos de allí, oigan. Así que me da igual. Pero no da para mucho sarcasmo, el asunto. Los analistas políticos de coña, como yo, estamos tristes.

PP: Hay dos campañas básicas si optas al gobierno: cambio o continuidad. Si estás en un partido con opciones ejecutivas, sueles elegir cambio, si ya gobiernas, que me quede como estoy. Por eso, la indeterminación del cartel del PP es un tanto confusa. En las autonómicas y municipales ese partido utilizó el lema “Momento Madrid”, algo más claro y firmando el cartel de un partido que ya gobernaba la ciudad.

Sin embargo, el cartel es limpio, huye de ciertos adornos gráficos que veníamos viendo, sobre todo en el PP de Madrid, y hace una propuesta directa. El candidato es el soporte, más que el partido, lo que no es inusual en los de Génova. El fondo difuminado se cuida muy mucho de señalar que hay banderas de España y tal vez de Europa, tras él. Me viene a la cabeza ese título de novela: El momento de la sensación verdadera. Algo así debe estar sintiendo el candidato, el único que mira de frente. Igual no tiene “perfil bueno”. Sin chaqueta, que estamos en julio. Me juego dinero a que va arremangado, como diciendo que tendrá mucho que hacer si gobierna… Cómo ha cambiado todo: dos botones desabrochados, nada menos. Después de algunas cosas que hemos visto, como lo del Verano Azul, yo ya me creería hasta que vaya en pantalones cortos. O bermudas, como dicen los modernos.

Cómo ha cambiado todo: dos botones desabrochados, nada menos

El PSOE suele ser disciplinado en sus carteles desde hace tiempo. Si se dan ustedes cuenta, el puño y la rosa ya no existen, y el logotipo (pues eso parece ser, después de tanto tiempo) de la barra y el corazón, casi un emoji, no tengo muy claro qué quiere decir. Dice la RAE que la barra “indica la existencia de dos o más opciones posibles entre las que se establece una relación de alternancia u oposición”. Igual con dos puntos iría mejor, porque, o PSOE, o corazón. De nada, amigos. 

Reconozco, no obstante, que me intriga hacia qué o dónde mira el Sr. Sánchez y las cuatro jóvenes del fondo, difuminadas ellas (y una se parece a Irene Montero: ¡fuah, chaval!). La verdad es que la postura es la de brindar un toro: Va por ustedes (montera en mano: ¡fuah, chaval!). En cuanto al eslogan, pues es el de la continuidad y el de un banco, si a eso vamos. Ahora, lo de la final en cursiva, y lo de la flechita (algún malpensado la ha comparado con un Falcon) es extraño. Si llegan a poner un cartel de “EXIT” con la flecha les había quedado igual. Ay, el subconsciente…

La verdad es que la postura es la de brindar un toro: Va por ustedes

Al partido Vox se le pueden achacar muchas cosas, pero no que no son coherentes. La insistencia en el verde, el busto del Sr. Abascal en modo héroe y esta vez, un fondo sin segundas lecturas, con lo que me ayudaba eso. Y el halo de santidad, marca de la casa, es algo que me quita el sueño. Pero justo al final, cuando suena el despertador. Qué sobresalto. 

También han abandonado la bandera de España como elemento de diseño: solo hay una, pequeñita, y que es parte de la indumentaria del candidato. He leído por ahí alguna opinión que plantea que mira hacia el pasado. Otros dicen que eso es si miras a la izquierda, que si miras hacia la derecha y un poco arriba suele ser que estás proyectando. Cualquiera sabe. Igual se ha hecho un selfie con el brazo que no era… Es cierto que hay un “algo contable” en el cartel: el importe en sueldos y subvenciones para el partido, etc. La cazadora es casi de campaña (militar). Influencias de Zelenski, digo yo… 

La cazadora es casi de campaña (militar). Influencias de Zelenski, digo yo

Pongo Sumar por ponerlo, pero el empeño todo es el de Yolanda Díaz. Es un cartel extraño: en este caso sí muestra claramente una mirada hacia algo ilusionante, como la presidencia de gobierno (no lo digo yo, lo dice ella, que conste). Yo creo que se imagina cambiando el colchón de la Moncloa… No me acaba de convencer lo de que ese sacrificio sea por mí, pero, en fin, estamos en campaña. 

Ahora, alguien debería explicarnos por qué aparece esa mano haciéndose auto-carantoñas en la barbilla. Mucho apoyo no ofrece a no ser que tu cabeza pese poco. Y esa duda que expresa… insisto, tal vez se vea redecorando el palacio de la Moncloa. Bonita luz, por otra parte. Un último apunte: ¿magenta? ¿En serio? Si es que os estáis gastando los colores. Y hasta dentro de unos dos o tres años el naranja está contaminado. 

Yo creo que se imagina cambiando el colchón de la Moncloa

Un poquito de por favor

Ya sé que hace poca gracia votar el 23 de julio, especialmente si te ha tocado estar pencando en el colegio electoral. Eso me hace pensar que igual a ellos, los partidos y asesores, tampoco les da especial gustito quedarse sin vacaciones. Pero, como dicen los ingleses, un poquito de por favor. Señalo, por si los quieren buscar, los carteles, brutales y brillantes, de PACMA: pero digo también que ser político no necesariamente debería significar que te insulten sin piedad. Ponerles en su sitio les pondremos, entre todos, el domingo electoral. Así que, suerte y ventiladores (esto, sin segundas). 

Elecciones 23J: ahora en serio