miércoles. 17.04.2024
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Foto de archivo
 

Como señalaba Zygmunt Bauman vivimos en una sociedad líquida, con una política líquida dirigida por líderes de las mismas características, donde los acontecimientos suceden a una velocidad de vértigo y las reflexiones hechas hoy ya no valen a las 24 o 48 horas. 

Por eso mi reflexión escrita el jueves 17 a la tarde, una vez asesinado políticamente Julio César-Casado por los Brutus-Feijóo y Cassius de turno, puede parecer que haya quedado obsoleta y fuera de contexto. 

Quizás lo ocurrido se parezca también a la traición de Judas y posterior crucifixión de Cristo, aunque en este caso los protagonistas han sido aún más viles y cobardes, porque ni siquiera han tenido los remordimientos de Judas y por supuesto no se han suicidado-dimitido colgados de un árbol.

Como considero que salvo la desaparición del líder nada ha cambiado mantengo lo fundamental de aquella reflexión. 

El PP sigue sin aclarar el extraño episodio que abrió el sainete, al más puro estilo MAR, de supuesto espionaje intentado por la cúpula y mucho menos lo ocurrido con un siniestro y a la vez torpe personaje como Carromero (“carroñero” le conocen por allí) con indicios de tonto útil y que para más escarnio acaba de abandonar el PP. 

Ya veremos sí la maquiavélica operación de largo alcance que señalaba en mi reflexión del pasado 17, estaba detrás de este episodio para llevar a Ayuso a la Moncloa, sigue aún en marcha. 

Que Casado se haya despedido del hemiciclo del Congreso justo un 23-F tiene mucho de simbólico, porque él ha sufrido un golpe de estado político despreciable

MAR, que es el más listo de la clase, sigue pensando que con Ayuso ha encontrado un verdadero “mirlo blanco” y es consciente de que ahora va a tener aún muy difícil liderar el PP, porque caído Casado aparece un Feijóo que ralentiza la operación. ¿Ralentiza o la hace imposible?

También es consciente de que todo lo ocurrido ha potenciado su aurea mística y victimista que tanto gusta entre sus seguidores y podría hacerlo entre los votantes. Ayuso y MAR siguen en su empeño de llegar en el corto plazo a la Moncloa. 

En la cruel noche de ayer se victimizó de nuevo por no haber sido invitada al aquelarre del asesinato, quedando al margen y así mientras todos los barones se enfangaban ella disfrutaba del partido Atleti-MU. Muy lista.

Quienes hayan creído que Ayuso queda fuera de la batalla se equivocan, porque en la compleja situación actual o bien es capaz, una vez caído Casado, de que Feijóo le ceda liderar el cartel las próximas elecciones (cosa poco probable) y él quedarse en Génova, o con la “presión” de sus seguidores (al más puro estilo Sánchez en 2016), crear una nueva fuerza en el espacio de la derecha extrema, a la que MAR augura un excelente futuro, que incluso tuviera ya nombre; “Libertad”. 

Una fuerza de carácter liberal que conecte con la idea lanzada en las últimas elecciones en Madrid potenciada al final de la campaña en CyL, de confluencia entre las dos derechas.

Por cierto es precisamente en CyL donde tiene el primer examen el nuevo líder. ¿Prohibirá a Mañueco gobernar con VOX e ir a nuevas elecciones? 

Ayuso en estos momentos sigue yendo a por todas y después de lo sucedido aún más popular. 

Conviene tener en cuenta que en la manifestación del domingo se escucharon gritos a su favor, a pesar de que fueran ciertas las acusaciones de corruptelas y precisamente se vieron cientos de camisetas con la palabra “Libertad”. Lo que indica que el electorado conservador es inmune a esas prácticas de corruptelas de su líder natural.

Puede parecer que ha ganado Feijóo, o Ana Botín y su operación de gran coalición con el PSOE, pero que no se confundan, esa noche se dejaron muchos pelos en la gatera.

El espectáculo de los barones, incluido Feijóo, dando por hecho la vil dimisión esa misma noche del hasta entonces líder, reculando según pasaban las horas, acuciados y acobardados por la reacción que captaban sus gentes más próximas en los medios de comunicación y redes sociales, fue deprimente.

Asesinar a Casado saltándose a la torera todas las normas del partido hubiera podido tener consecuencias dramáticas.

Así un líder derrotado salió fortalecido y su sucesor debilitado.

Pero podría darse la paradoja de que la vencedora final de este pulso a medio y largo plazo, sea una sibilina Ayuso con esta novedosa “Libertad” y aplicar a partir de ese momento su tesis de pactos globales con VOX sin ningún pudor. 

Sólo le quedaría esperar con paciencia ver pasar delante de Sol el cadáver del nuevo líder, si Feijóo fracasa en las próximas elecciones al sacar menos de 135 diputados que le daban a Casado hace apenas 15 días. 

Con lo sucedido estos días pierde la democracia, la lealtad, la dignidad, el prestigio de la política, que ha contemplado a un líder con la valentía de poner el foco sobre prácticas de corruptelas en su partido, que en lugar de ser aclamado ha sido defenestrado de manera humillante. 

¿Por qué me echan si no he hecho nada malo, solo poner el foco en un caso de corruptela, se preguntaba Casado en su dramática soledad? Se lo preguntaba él y miles, quizás millones de afiliados y votantes del PP y la ciudadanía en general.

El lamentable espectáculo dado por la mayoría de dirigentes y cargos públicos peperos que en apenas 5 días han dado giros lamentables así lo indica. Comparar sus tuits del 17 y 22 produce vergüenza ajena. 

Han enfangado y ensuciado absolutamente la praxis política al traicionar a su líder con nocturnidad y alevosía. Todas y todos si tuvieran un mínimo de dignidad deberían dejar sus cargos antes que su líder. 

Que Casado se haya despedido del hemiciclo del Congreso justo un 23-F tiene mucho de simbólico, porque él ha sufrido un golpe de estado político despreciable, en este caso triunfante. 

Desde estas líneas, desde la izquierda, quiero mostrarle mi respeto, cariño y apoyo en sus difíciles momentos. Para mí ha ganado mucho en esta semana de febrero.

Chapó Casado, buen viaje por la vida.

El asesinato de Julio César