Necesitamos tu ayuda para seguir informando
Colabora con Nuevatribuna
Decíamos ayer..., en estas mismas páginas, que un trigo húmedo y sucio no es trigo limpio. Bueno, en realidad no hablaba de trigo, sino de la Operación Chamartín que, a pesar de todo lo que se gastan en prensa y propaganda para darle lustre, tampoco es trigo limpio.
Y recordábamos que, esa operación, era la obra cumbre de cuatro personas ahora incursas en varios procesos penales, o sea, gente sospechosa. En un, no muy edificante, ejemplo de colaboración público-privada, había un ministro, una presidenta de ADIF, un presidente de banco y otro banquero metido a promotor inmobiliario. Mas tarde me referiré a ellos aunque son, ya, sobradamente conocidos, como, en su momento, lo fueron Luis Candelas, Ruiz Mateos o Luis Roldán, por poner algún ejemplo de celebridades.
¿Compraría usted, amable lector, algo a alguien con un parche en un ojo, un garfio en un brazo y una pata de palo? Bueno, pues hay casi una sociedad entera, excepto cuatro descreídos, que han comprado la Operación Chamartín en la idea de que era el nuevo paraíso terrenal. Lo que no sabían es que, como el primigenio, tenía un pecado original. Y, en este caso, no era el de la lujuria, como las versiones más castas nos han contado, sino el de la avaricia, cuyos beneficios son más duraderos que el otro. Porque, la actual versión del artefacto es la obra colectiva, como titulaba en aquel artículo, de esos cuatro procesados judiciales.
Bien es verdad que, en su momento, no se veía en los personajes ninguno de los signos externos que suele caracterizar a un pirata, lo que no deja de ser un atenuante para todo aquel que ha estado comprando la Operación Chamartín durante más de tres décadas. Pero, una vez que sabemos quiénes eran esas cuatro personas, ¿no convendría revisar la mercancía comprada?
Pues bien, uno de ellos, el todavía ilustrísimo señor don José Luis Ábalos Meco, o sea, Ábalos, acaba de conceder una entrevista a El Confidencial que no tiene desperdicio. Empieza diciendo que, él, iba en el barco porque no se fijó en que su bandera era negra y tenía una calavera y dos tibias como motivos. Debía dedicar más tiempo a sus temas con Koldo y Cerdán que a un asunto de varios miles de millones de importancia. ¿O no es exactamente verdad lo que dice? Y luego, pone en marcha el ventilador, de cuyos efectos no se libran, sino todo lo contrario, el BBVA, José Blanco, su empresa Acento, Isabel Pardo de Vera, el secretario de Estado del Ministerio y la alcaldesa Manuela Carmena.
Para los lectores más curiosos, les resumiré el who is who de todos ellos:
El BBVA es un banco español, que fue imputado, como entidad jurídica, por la Audiencia Nacional, junto a doce antiguos directivos del mismo, por el llamado "caso Villarejo". El BBVA es el máximo beneficiario del "Caso Chamartín" y su, por entonces, presidente Francisco González, uno de esos cuatro personajes ahora procesados.
Otro de los procesados, es Antonio Bejar, a quien Francisco González nombró como contramaestre del barco, o sea, presidente de la empresa que lleva el tema, filial del BBVA, y que destruyó, en 2019, cualquier rastro de pruebas que pudiera haber sobre la carga de ese barco, como consta en el sumario del caso Villarejo, ya mencionado. El juez del caso, García Castellón, tampoco había advertido lo del parche ocular, el garfio, etc, y dio por intrascendente esa destrucción de datos informáticos. En las declaraciones de Ábalos, el BBVA, a través de su consejero delegado, y ahora presidente, es quien le dice que mire para otro lado que no sea el de enterarse bien de que iba eso del Caso Chamartín.
José Blanco fue antecesor de Ábalos en el Ministerio y tiene en su currículo el desbloqueo de la Operación Chamartín (cuando todavía no era Caso Chamartín), en 2008, mientras todo el PSOE, incluida su antecesora, y también socialista, Magdalena Álvarez, estaban en contra. Dice Ábalos que fue el que le recomendó a Isabel Pardo de Vera como presidenta de ADIF. Por supuesto, Ábalos le hizo caso.
ACENTO es una empresa consultora especializada en asuntos públicos, o sea lo que viene siendo un lobby, fundada por José Blanco, Antonio Hernando y Alfonso Alonso, entre otros, que se anunciaba diciendo que tenían contacto directo con ministros de Pedro Sánchez. Uno de ellos, Ábalos, lo confirma en su ya citada entrevista diciendo que, efectivamente, la gente de Acento “le trasladó cosas”. No especifica cuáles, aunque en la entrevista, de lo que se trata, es del Caso Chamartín.
Isabel Pardo de Vera, la cuarta procesada, es el nexo de unión entre el pasado, el presente y lo que pueda pasar en el futuro sobre el Caso Chamartín. Fue nombrada por Ábalos, según la recomendación que le hizo José Blanco, y en la que confiaba tanto, que le dio carta blanca para pilotar el barco de bandera negra. Está procesada por hacer cosas que, supuestamente, le decía Ábalos. Firmó el documento de diciembre de 2018, última alteración del contrato inicial, ese que dice Ábalos que no conocía de nada, lo que sugiere, si es verdad, una mayor dedicación de don José Luis a algún tema venezolano que a “la mayor operación urbanística de Europa” hecha bajo los auspicios de su ministerio.
Por último, y por si acaso, dice que, en el caso de que la cosa saliera de ADIF y subiera al Ministerio, utiliza como cortafuegos a la Secretaría de Estado de quien no cita a su titular porque, a lo mejor, le pasa como con el Caso Chamartín, que no sabía su nombre. De esa Secretaría dice que era quien se encargaría de que, él, Ábalos, no se enterase de nada ya que, en caso de que el Ministerio tuviera que ocuparse de algo, lo trataría con el subsecretario y, “por supuesto, con la abogacía del Estado”. Pero, él, o sea Ábalos, ni idea. Él iba a lo suyo y no estaba para cosas tan fútiles. Por lo menos no pringa a nadie por encima de él ya que, dice, que el tema no llegó nunca al Consejo de Ministros.
Luego se refiere a Manuela Carmena. Era la alcaldesa de Madrid que se transmutó desde la cabeza de la lista electoral que había llegado al gobierno municipal diciendo que iba a "impulsar la paralización de la Operación Chamartín" (sic) a quien hizo posible todo lo contrario. Ábalos dice que se fio de ella y por eso, ahora, tenemos encima ese Caso Chamartín. Cientos de miles de madrileños también se fiaron de ella cuando decía lo contrario y así les fue. Carmena convino con el BBVA una modificación urbanística que, aunque no debió gustar mucho a su electorado, ya que perdió parte del mismo en las siguientes elecciones, debió encantar al TSJ de Madrid que denegó los nueve recursos contencioso administrativos que se presentaron. Lo qué no explica Ábalos es qué tiene que ver la calificación urbanística de un terreno con que, luego, se lo vendan a un banco en lugar de desarrollarlo en el sector público. Como ha hecho el mismo gobierno en la Operación Campamento. Porque la razón no era Manuela Carmena, sino el BBVA, y su dinero, poderoso caballero.
Termina Ábalos haciéndose luego el despistado, o mintiendo descaradamente, ya que asegura que él, del asunto, solo se preocupó de que hubiera viviendas sociales. Como digo, o un 20% de viviendas sociales le parece suficiente para un suelo público que, como mínimo, debería ser del 50%, o piensa que está rodeado de tontos de baba. Lo que, a lo mejor, en algún caso, es cierto.
Bueno, acabo este breve (porque daría para mucho más) comentario sobre las citadas declaraciones de Ábalos a El Confidencial del día 24 de julio de 2025 que, desde luego, recomiendo su lectura desde aquí. Como ya están avisados por este spoiler, no se les quedará la cara de asombro que se me quedó a mí por tanta desfachatez.




