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jueves 19/5/22
Mujeres_Sindicalistas
Concentración de UGT y CC.OO. en la plaza Reina Sofía con motivo del 8 de marzo (Foto Agustín Millán)

Cada año el 1º de Mayo, también por supuesto este año, miles de veteranos y veteranas sindicalistas nos encontraremos en las calles de nuestros pueblos y ciudades participando con las nuevas generaciones de militantes en la obligada manifestación de ese día. Nos abrazaremos y en un repetido ritual nos preguntaremos por la salud, por los nietos, por el trabajo de los hijos y las hijas y por compañeros comunes que este año no han venido a la manifestación. Cada uno y cada una formularemos nuestro editorial sobre la coyuntura política y social del país y del mundo.

Recordaremos con orgullo luchas comunes, olvidando viejas diferencias y duros enfrentamientos que a veces tuvimos y que, por suerte, hoy ya no se dan en nuestras organizaciones sindicales, al menos con aquellos niveles de dureza que muchos de nosotros vivimos.

Como cada año, cuando se acabe la manifestación, quedaremos con el mismo grupo a tomar unas cervezas y pinchos o una paella, en el mismo bar o tasca de cada año. Y también, como cada año, haremos el balance del éxito o fracaso de la manifestación: “más gente que el año pasado, es normal como están las cosas”, siempre somos los mismos, ¡joder!”, ¿dónde están los miles de parados?”, habéis visto: hay más calvos y canas que melenas de la juventud”, tendríamos que hacer la ‘mani’ en la playa o en el campo, porque dicen que están llenos de gente” …….

Pero sobre todo en la conversación entre veteranos sindicalistas estará el reconocimiento y la conciencia de lo mucho que ha cambiado el mundo del trabajo. Antes, no hace tantos años, las reglas eran pocas y bien definidas, y ser sindicalista era una elección fuerte y con perfiles claros. Era una decisión dura y difícil porque transformó nuestras vidas y las de nuestras familias, pero disfrutaba de un reconocimiento social que en los últimos años se ha debilitado como consecuencia de las viscerales campañas de aquellos sectores que ven al sindicalismo como un riesgo para sus políticas y privilegios.

Reconoceremos, con tímida humildad, que la actividad sindical del reciente pasado era menos compleja que la actual porque las condiciones de trabajo eran más homogéneas, más colectivas. En cambio hoy, aunque la tarea del representante sindical sigue siendo igual de exigente que hace décadas, es un poco más compleja y por ello más difícil de confiarla sólo a la espontaneidad o la experiencia pasada, porque está obligado a representar mayores diversidades y nuevos retos, como el radical cambio tecnológico, la digitalización, …. Ahora hemos de añadir las consecuencias, aún desconocidas en muchos aspectos, que ha dejado la pandemia del COVID-19. Y las consecuencias de la cruel guerra provocada por la invasión de Ucrania por el ejército ruso que está trastocando a la baja todas las previsiones económicas, tanto públicas como privadas.

En este 1ª de Mayo los sindicalistas de CCOO y UGT nos abrazaremos en las calles y plazas para recordar nuestra dura, pero sin duda útil y muy gratificante, militancia sindical y política. Este año en nuestras conversaciones estará también presente el gran avance del protagonismo de las mujeres, tanto en responsabilidades en los órganos de dirección de los sindicatos como en los comités de empresa, lo que nos hace sentir, a los veteranos dirigentes sindicales, un poco de vergüenza cuando lo comparamos con la escasa presencia de la mujer en nuestros días.

Tampoco faltarán los comentarios sobre las buenas cifras de creación de empleo y contratos fijos aportados por la última Reforma Laboral y por las buenas leyes, aprobadas por este Gobierno, a favor de la igualdad de género, del empleo decente, de la formación profesional ….

Y sobre todo compartiremos nuestra satisfacción por el importante protagonismo que han conquistado nuestros sindicatos, CCOO y UGT, que han dado un ejemplo de responsabilidad e inteligencia ante las graves crisis que estamos viviendo.

Será un 1º de Mayo, como todos los años, de exaltación del orgullo de la clase trabajadora y la militancia sindical. Un día de reconocimiento y apoyo al trabajo de las nuevas generaciones de sindicalistas. Una ocasión para redoblar el llamamiento a las y los jóvenes trabajadores a la afiliación y a la militancia sindical que hoy precisa, más que nunca, de su coraje, de su espíritu de lucha y de su compromiso a favor de la justicia. De ello dependerá, y mucho, su futuro y el del conjunto de la sociedad.

¡Viva el 1º de Mayo y la militancia sindical!

1º de Mayo, ¡viva el sindicalismo!