Abogados de Atocha: ¿Premio Príncipe de Asturias?

40 aniversario de la matanza. “Tenemos que recordar más su vida que su muerte” (Manuela Carmena).

El pasado 24 de enero se cumplieron 40 años de los asesinatos de los Abogados de Atocha. Cuatro largas décadas que sin embargo se han quedado cortas para significar lo que supusieron esos luctuosos días en los que España avanzaba tímidamente y todavía con miedo hacia la democracia. Unos crímenes que quedaron impunes y que cada año, en la fecha de su aniversario, nos remueven por dentro.

El Teatro Monumental de Madrid, a escasos metros del despacho de abogados que se tiñó de sangre un 24 de enero de 1977, fue este miércoles escenario de uno de los homenajes más relevantes que se ha hecho estos años en recuerdo de los abogados laboristas muertos a manos de pistoleros fascistas. Y lo fue porque, a la cita, convocada y organizada por CCOO, acudieron representantes de todos los partidos políticos, con y sin representación parlamentaria, miembros de las organizaciones empresariales, y distintas personalidades de significación pública, además de los familiares de los cinco fallecidos. Más de 1.000 personas que se despidieron cantando 'La Internacional'. Solo faltó representación monárquica cuando ya se habla de la pertinencia de otorgar a la Fundación Abogados de Atocha el Premio Príncipe de Asturias a la Concordia.

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La Elegía a Ramón Sijé de Miguel Hernández dio voz a una selección de imágenes de aquellos días en los que multitudes silenciosas inundaron las calles de Madrid, no solo para llorar a los muertos, a los héroes, sino para reclamar justicia, libertad y fraternidad para un tiempo nuevo que se abría paso con los últimos estertores del dictador. Ese fue precisamente el hilo conductor de las intervenciones que se escucharon en el Teatro Monumental en un acto conducido por Almudena Grandes y Luis García Montero.

Y la “emoción”, la emoción que dijo sentir la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, por aquel entonces la joven abogada laboralista titular junto a otro compañero del despacho donde se fraguó la tragedia, donde perdió “íntimos amigos” en un “acto innecesario de salvajismo y brutalidad”. Pero Manuela quería ir más allá, quería revindicar que lo que toca, pasados estos años, “es recordar más su vida que su muerte”, tal y como recordó -citando sus palabras- Alejandro Ruiz-Huerta, superviviente de la matanza y presidente de la Fundación Abogados de Atocha. El símbolo de lo que significó y siguen significando esos asesinatos, “se ha convertido en algo que es de todos”, dijo Carmena.

Emotivas palabras las pronunciadas por Alejandro en lo que calificó como un “torrente de memoria” que le estaba “desbordando”, al recordar varios hitos de aquellos años: los Abogados de Atocha, la legalización de CCOO y el merecido homenaje de la Fundación a Juan Genovés, el artista gráfico que se ha convertido en todo un símbolo de aquella etapa con su cuadro ‘El Abrazo’, reproducido después en escultura situada en la misma calle Atocha, iluminada por la noche a las puertas del Teatro.

Y Genovés, el “abuelo”, como él mismo se definió subido al estrado, inquieto por que no le gustaban estos acontecimientos y deseoso de volver a su estudio a pintar. Sus cuadros se exponen en galerías de todo el mundo, pero en ‘El Abrazo’ supo “plasmar la libertad”, dijo Alejandro.

Enrique Lillo y Alicia Santos fueron otros protagonistas del acto. Ambos abogados laboralistas pero de generaciones distintas. El primero con el recuerdo fresco de aquellos años. La segunda, afrontando esta nueva etapa donde estos profesionales siguen siendo necesarios, hace 40 años luchando por los derechos más básicos, ahora por derechos usurpados por la gran avanzada a la que asistimos de las políticas neoliberales de nuevo cuño.

Otros dos vídeos se intercalaron entre intervención e intervención. En uno de ellos hablaban los laboralistas protagonistas de aquella época, recordando que, tras los asesinatos de los Abogados de Atocha, disfrutaban de una suerte de escoltas: trabajadores anónimos que se prestaban a acompañarles en sus gestiones y que a modo de “guardia de corps” les hacían sentirse más seguros en su trabajo diario. Ahí se fraguó una alianza, una complicidad entre ambos gremios que llega hasta nuestros días.

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Si algo había que reivindicar también en el acto del miércoles era el papel que desempeñaron organizaciones tan importantes como los sindicatos de clase o partidos políticos, ahora un tanto denostados como el PCE. A ello se refirieron tanto el secretario general de CCOO de Madrid, Jaime Cedrún, como Ignacio Fernández Toxo. Nunca es mal momento -aún más si se trata de un evento de estas características- para reivindicar el papel que jugaron los distintos actores implicados en el Transición, un pacto -dijo Toxo- que no fue de las élites –“nada más lejos de la realidad”, afirmó-, sino “una conquista de la ciudadanía española”. Para los principales dirigentes de CCOO los asesinatos de Atocha “no fueron un hecho aislado”, sino que lo que se pretendía era “poner fin a un proceso de sustitución de una dictadura por la democracia”, afirmó Toxo que subrayó la importancia del acto como un homenaje a todos los abogados laboralistas.

Pero el proceso de reparación no se ha consumado del todo, ni para las familias de los asesinados ni para la sociedad en su conjunto. Hay que dar más pasos como la concesión -solicitada por Toxo- de la Medalla del Mérito del Trabajo a Joaquín Navarro, el sindicalista (también presente en el acto) y principal objetivo de los pistoleros que preguntaron por él en el despacho de Atocha y que, pese a su ausencia, cargaron contra los que en esos momentos se encontraban en el piso.

La colocación del cuadro ‘El Abrazo’ de Juan Genovés en el Congreso, de alguna manera rompió el hielo de este reconocimiento histórico obligado, en opinión de Cedrún. Quizá ha llegado la hora de ir más allá como la concesión del nombre de una calle a los Abogados de Atocha, cuyo lugar ya se debate sobre si podía ser en el tramo que va desde el monumento de ‘El Abrazo’ hasta la plaza de Benavente. Una iniciativa que partió hace unos días de Carlos Sotos y que posteriormente hizo también suya CCOO y que tiene todos los visos de salir adelante en el Pleno del Ayuntamiento de Madrid.

Eso y otros reconocimientos institucionales. Y, ¿por qué no? ¿Premio Príncipe de Asturias a la Concordia?


El 24 de enero de 1977 fueron asesinados Enrique Valdelvira Ibáñez, Luis Javier Benavides Orgaz y Francisco Javier Sauquillo Pérez del Arco; el estudiante de derecho Serafín Holgado; y el administrativo Ángel Rodríguez Leal. Resultaron gravemente heridos Miguel Sarabia Gil, Alejandro Ruiz-Huerta Carbonell, Luis Ramos Pardo y Dolores González Ruiz, casada con Sauquillo.


Imágenes capturadas del vídeo de CCOO.