domingo. 16.06.2024

Son asesinatos, no muertes

Por Sonia Carrasco | Cada tres días asesinan a una mujer, y digo bien, “asesinan”. Y no solo a ellas, también asesinan la infancia de sus hijos.

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Por Sonia Carrasco | Cada tres días asesinan a una mujer, y digo bien, “asesinan”. Y no solo a ellas, también asesinan la infancia de sus hijos.

La violencia de género tiene que ser ya una cuestión de Estado. En lo que va de este año 16 mujeres han sido asesinadas a manos de sus pareja o ex-parejas. Seguro que si las víctimas fueran políticos, guardias civiles, etc... no haría falta ningún debate para concluir que debe ser una cuestión de Estado, para poner más medios, financiación para gastos judiciales, que los medios policiales lleguen a tiempo ante una alarma de violencia machista, que el teléfono contra el maltrato funcione mejor, ayuda psicológica y pisos para las mujeres víctimas del maltrato, hasta que su maltratador esté entre rejas y no exista la posibilidad de perder la vida; una mayor atención a aquellas mujeres que tienen órdenes de alejamiento, atender por igual la violencia que se realiza mediante vejaciones, humillaciones, esas formas de maltrato tan sutiles que al final pueden convertirse en lo peor.

El año pasado, el 36% de las mujeres asesinadas pusieron formalmente una denuncia, ¿qué es lo que paso para que al final fueran asesinadas? ¿Qué falló en el sistema? ¿Acaso no se valoran las denuncias? ¿No existe un seguimiento? Quizás el Gobierno no dota suficientemente a los Cuerpos de Seguridad del Estado para atajar esta lacra.

Y no olvidarnos de la prevención y la sensibilización ciudadana; la prevención desde que nuestros hijos son pequeños es primordial, hay que enseñarles tanto a niños como a niñas a no juzgar a las personas por el hecho de ser mujer, que la violencia machista no es solo un golpe, una paliza, también lo es un insulto o el machaque psicológico. Hay que educar en Igualdad, desde nuestras casas, hasta colegios e institutos.

Y no dejemos pasar desapercibido a las víctimas olvidadas de la violencia machista: los menores. O sufren las consecuencias de ver el maltrato, o bien, son asesinados para hacer daño a sus madres; con ellos hay que tener un trato especial y cuidadoso y, sobre todo, protegerlos; es otra cuestión de Estado, los menores desamparados.

Les escribe una mujer que fue víctima de maltrato doméstico, como se llamaba antes de la Ley de Violencia de Género, me insultaba, vejaba, humillaba, gritaba, todo delante de mi niña pequeña. Me atreví a denunciarlo, con mucho miedo, pero lo hice, se celebró un juicio rápido, me sentí sola, no tenía por entonces a mi familia cerca, sin abogado defensor, eramos yo y mi verdad; y al final la condena, 4 días de arresto domiciliario y una orden de alejamiento después de años de maltrato; y con la angustia de tener que dejarle a mi niña de tres añitos un fin de semana cada quince días con un maltratador.

También es necesario, por parte del Gobierno y de la oposición, hacer frente a los medios de publicidad que utilizan a la mujer como un simple objeto sexual y de deseo, evitando la propaganda machista de determinados productos. Tanto los medios de comunicación que los emiten como las marcas que realizan estos anuncios deben de ser sancionados, así evitaríamos que el mensaje machista y de sumisión de la mujer cale entre los más jóvenes y ahonde más entre los más adultos.

Consigamos o no que la violencia de género se convierta en una cuestión de Estado, al final, lo importante es la mujer en si misma, sus derechos, la obligación de protegerla frente a la violencia, y no solo a ella, sino también a sus hijos y el derecho que tenemos todas a vivir sin miedo a nada ni a nadie.

Este 8 de marzo tenemos otra oportunidad para reivindicarlo.

Son asesinatos, no muertes