domingo 31.05.2020

“Soberanismo deconstruido”

Tras la ‘macroconsulta’ del 9N, Rajoy ha convertido en lema de su argumentario la ostentación de la mayoría que no acudió a la cita...

Contestando a A.ZABALZA

Tras la ‘macroconsulta’ del 9 N el Presidente ha convertido en lema de su argumentario la ostentación de la mayoría (70%) que no acudió a la cita de aquel día, presentándola como prueba del fracaso del soberanismo. Con similar sentido, el presidente de una gran compañía en artículo publicado en El PaÍs certificaba la no necesidad de celebración de un referéndum sobre la base de su particular interpretación de los resultados del 9N

Ha querido la casualidad que el mismo día en que El PAÍS publicaba como Tribuna el artículo del Presidente de ERCROS “Un balance de la consulta” (firmado por Antoni Zabalza Catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Valencia), nuevatribuna publicaba el que yo había titulado “¿Consulta?, ¡Para qué!”, con el subtítulo “Derecho a saber”.

Aparte de la fecha de publicación, la coincidencia entre tales artículos prácticamente empieza y acaba en la cuestión o materia a la que ambos se refieren. Más allá de ello, todo es discrepancia: desde la intención o finalidad, hasta las conclusiones, pasando por los principios –metodológicos- que respectivamente los inspiran.

Entremos pues, sin más, en los resultados a los que llega Zabalza y en la forma de obtenerlos.

Simplificaré al máximo la explicación y prescindiré de todo tipo de detalles en mi opinión perfectamente accesorios.

Se trata obviamente de una extrapolación a partir de los datos o resultados ‘oficiales’ que han sido publicados tras el 9N.

En primer lugar, el articulista engloba las respuestas para reducirlas al SÍ o NO al Estado independiente. Zabalza hace así desaparecer un resultado separado, el SÍ-NO, que en absoluto carece de significación Pero esto, en realidad daría por sí solo para otro artículo.

A partir de ahí Zabalza da por hecho, además, un solo escenario de futura participación/abstención, lo cual no deja de ser bastante arriesgado y al mismo tiempo metodológicamente reductivo

Tras ello adopta principalmente dos hipótesis que resultan ser esenciales para los resultados concretamente obtenidos:

a). Primera: En el 9N han podido expresar su deseo (no puede con elemental rigor llamarse voto), además de los que estaban entre los “censados” unos meses antes, los que ahora tienen 16-17 años y los extranjeros con tarjeta de residencia en Cataluña de más de tres años de vigencia.

Cuántos sean éstos, con certeza nadie lo sabe. Zabalza adopta sin embargo como “dato” que el ‘Censo electoral’ asciende a 6.228.531 potenciales votantes, lo cual no deja de ser una mera estimación que no un dato. Pese a ello demos la cifra por buena porque esto no es lo esencial.

Más importancia tiene, en cambio, atribuir a estos nuevos colectivos, sobre todo al segundo, idénticas pautas de comportamiento (abstención y orientación del voto) que los del resto de electores. En la extrapolación no se contempla ningún sesgo en el comportamiento de dichos colectivos jóvenes o extranjeros, por rara que resulte esa supuesta uniformidad en el electorado.

A partir de ahí se cierra la hipótesis reduciendo proporcionalmente el número de “deseos” emitidos (y su orientación) para casar las cifras del supuesto universo electoral con las del Censo de las autonómicas de 2012.

b) Segunda y aún más esencial es la hipótesis sobre el comportamiento futuro de los potenciales electores que el 9N no acudieron a expresar sus deseos. Y aquí está la verdadera clave de la cuestión.

Pese a advertirnos de que se trata de la “operación más subjetiva”, sostiene Zabalza:

“SUPONEMOS QUE NINGÚN VOTANTE POTENCIAL DEL SÍ-SÍ SE ABSTUVO”

Lo cual equivale a aseverar, sin fundamento alguno, que la opción del SÍ ya alcanzó su techo absoluto el 9N, pese a que el voto soberanista (SÍ-SÍ más SÍ-NO), una vez “adaptado” al censo de 2012 como hace Zabalza resulta estar, frente a toda evidencia de lo ocurrido en estos dos últimos años, bastante por debajo (325.000 votos menos ) que en aquella fecha.

Ninguna sorpresa le produce, tampoco, que a la inversa, los resultados obtenidos en sus cálculos supongan que los partidos del “bloque unionista” PP, PSC, C’s y UPD logran reunir medio millón de votos más que los conseguidos en las autonómicas de 2012.

Pese a ello, concluye Zabalza que “con los resultados del 9 de noviembre se puede deducir razonablemente que una mayoría de catalanes es contraria a la independencia”; y termina– a modo de coda- preguntando ¿quién puede razonablemente pedir una declaración unilateral de independencia con un 56% de los catalanes en contra?

Por el contrario, en el artículo que yo escribí, al final de la parte introductoria, se señalaba: “la conclusión que se extrae del ejercicio realizado aquí es que en caso de celebración de un próximo Referéndum (con todas las garantías), resulta escasamente verosímil (o muy improbable) cualquier escenario que no sea el del triunfo por mayoría (aunque muy ajustada) de las aspiraciones de independencia”.

Así pues, estamos en las antípodas.

Por mi parte en el ejercicio incorporado al precedente artículo, al igual que lo haré ahora, intento atenerme  a la célebre máxima: “Los datos no se discuten; los principios (en este caso metodológicos ) no se negocian”.

Sobre esa base trato de distinguir con la máxima nitidez lo que son datos de lo que son meras hipótesis A estas segundas y a los resultados obtenidos a partir de ellas , como bien sabe Zabalza, no se les puede pedir certidumbre , pero eso sí ha de exigírseles que cumplan elementales criterios de verosimilitud y de consistencia ( interna y externa).

Si tuviera que resumir ahora al máximo el objetivo perseguido con el ejercicio realizado para ese artículo y cuyo resumen se recoge a continuación, diría que el principal ha sido aportar una herramienta de trabajo neutra que permita comprender con más precisión cuantitativa dónde estamos, facilitando al tiempo el entendimiento de lo que ha de pasar en los diferentes escenarios de futuro para que se llegue a ciertos resultados. No tiene por tanto la intención de predecir (lo que sería bastante pretencioso), sino la de mostrar qué es lo que tendría que pasar en distintos escenarios para que se produjese un empate 50-50.

O dicho de otro modo aún más gráfico: Cuál es el porcentaje mínimo de votos que tendría que recoger el SÍ, entre los que el 9N se quedaron en casa, para ganar en el futuro. O viceversa, que tanto da.

Cabe subrayar que en el Escenario 2 (coincidente con el elegido por Zabalza pero con el porcentaje de participación real de las autonómicas de 2012, que fue inferior al que él adopta), el SÍ podría alcanzar el 50% con menos votos “soberanistas” de los conseguidos entonces ( con 99.041 votos menos ), mientras que el NO para llegar a ese resultado debería sumar 265.255 votos más que los que obtuvo en 2012. O dicho de otro modo, tan solo con que los “soberanistas” consiguieran igualar en ese escenario de participación los mismos votos que ya alcanzaron en 2012 (Escenario 2A), el SÍ ganaría por apretada mayoría ( 52,7%)

Juzgue el lector si los supuestos sobre los comportamientos de esos eventuales votantes que se abstuvieron y que en el anterior Cuadro reflejan los distintos Escenarios contemplados son o no verosímiles. Pero procuren hacerlo con la cabeza y no con el corazón.

Hecho lo cual, como diría Ana Pastor : ¡SUYAS SON LAS CONCLUSIONES!

Dice Zabalza al principio de su artículo:

Los resultados ya están aquí, con nosotros. El referéndum de autodeterminación que pide Mas, y que Rajoy deniega, no es necesario... Si se extrapolan los votos del 9N, el 55,7% sería contrario a la secesión, frente al 44,3% favorable”.

Y finalmente concluía

¿Cómo es posible que a la vista de los resultados (a los que Zabalza llega, y ya hemos visto cómo) algunos partidos soberanistas sigan insistiendo en querer acelerar todavía más el proceso hacia la independencia?

Y con no poca perplejidad logrará responderse: “Resulta incomprensible el afán del soberanismo por llegar a un referéndum”.

¿Carpetazo, pues?

En sentido inverso, y a la vista de la euforia del Presidente Rajoy por la aplastante victoria del NO, algo más matizada ahora por Zabalza, alguien podría reponer:

Si existiese realmente certeza de un resultado semejante, ¿alguien duda de que el Gobierno– y quiénes en esto le secundan- vacilaría ni un instante en convocar un Referéndum que ganaría, resolviendo así de una vez cuestión tan espinosa?.¿No empeñaría para ello cualquiera de los múltiples medios que el Estado tiene a su alcance?.

“Soberanismo deconstruido”