miércoles. 22.05.2024

La evidencia clínica acumulada sugiere que los déficits en la toma de decisiones y el juicio pueden estar involucrados en varios trastornos psiquiátricos, incluida la adicción. La adicción conductual es una condición psiquiátrica conceptualmente nueva, lo que plantea un debate sobre qué criterios definen la adicción conductual, y varios trastornos de control de impulsos se consideran equivalentemente como tipos de adicción conductual.

La cleptomanía se caracteriza por el robo patológico, compulsivo y repetitivo, por la satisfacción del acto en sí y no motivado por ningún sentido de ganancia material. Si bien la cleptomanía cumple con los criterios de adicción y está clasificada como un "trastorno disruptivo, de control de impulsos y de conducta" por la Sociedad Americana de Psiquiatría, se han publicado pocos estudios de la afección hasta la fecha.

Entre el 4% y el 24% de las personas detenidas por hurto en tiendas, se considera que es por cleptomanía. La prevalencia de este trastorno en la población general se encuentra entre el 0,3% y el 0,6%. Afecta más a mujeres que a hombres, en una proporción de 3:1. El trastorno puede comenzar en la infancia, en la edad adulta y, raras vez, en la edad adulta tardía.

La cleptomanía se caracteriza por el robo patológico, compulsivo y repetitivo, por la satisfacción del acto en sí y no motivado por ningún sentido de ganancia material

Se han descrito a nivel evolutivo tres cursos de la enfermedad: esporádico, con episodios breves y largos períodos de remisión, episódico, con largos períodos con una ausente conducta cleptómana y algunos grados de fluctuación, crónico, con un curso persistente y continuado.

Los síntomas de cleptomanía pueden comprender una incapacidad para resistir a fuertes impulsos de robar artículos que no se necesitan. Notar mayor tensión, ansiedad o excitación antes del robo. Sentir placer, alivio o gratificación durante el robo. Sentimientos de culpa, vergüenza o miedo a ser arrestado después del robo. Reaparición de los impulsos y repetición del ciclo cleptómano.

Las características de las conductas cleptómanas son: el robo no es para beneficio personal, el robo es la consecuencia de un impulso irresistible. Los robos, generalmente, se producen de forma espontánea sin planificación ni ayuda de otras personas. La mayoría de los hurtos son en lugares públicos, como supermercados o tiendas. Habitualmente los objetos robados no tienen valor para la persona cleptómana y tiene recursos económicos para comprarlos. Los artículos robados se suelen esconder y no usar.

La prevalencia de este trastorno en la población general se encuentra entre el 0,3% y el 0,6%. Afecta más a mujeres que a hombres, en una proporción de 3:1

Un equipo de investigadores de la Universidad de Kioto ha descubierto recientemente que los pacientes con cleptomanía exhiben distintos patrones de mirada y actividad cerebral cuando se les muestran imágenes con señales ambientales relevantes para sus síntomas. Tales características no se observaron en sujetos sanos. Estudios como este podrían ayudar a disuadir los delitos cometidos impulsivamente como el robo en tiendas y contribuir a lograr mejorar una sociedad consumista como la nuestra.

Las investigaciones de pacientes con adicción al alcohol también revelaron señales ambientales que conducen a los antojos, un fenómeno conocido como deseo inducido por señales.

Aunque el tamaño de la muestra fue pequeño y el estudio aún preliminar, este estudio informa por primera vez que la cleptomanía también puede involucrar los mecanismos que podrían ser similares, si no idénticos, a los relacionados con la adicción a las drogas. Otras adicciones conductuales observadas en el juego, como los juegos online y el uso de internet comparten estos mecanismos.

Las investigaciones de pacientes con adicción al alcohol también revelaron señales ambientales que conducen a los antojos

Esta investigación de Kioto examinó a 11 pacientes con adicción conductual y 27 sujetos adultos sanos. A cada uno se le mostraron imágenes fijas y de video, algunas contenían señales ambientales relevantes para los síntomas, como tiendas y su mercancía, y otras representaban imágenes irrelevantes, como paisajes naturales. Usando tecnología de seguimiento ocular, los patrones de mirada de todos los sujetos fueron monitorizados mientras veían los materiales de prueba. Su actividad cerebral se midió simultáneamente con espectroscopia funcional de infrarrojo cercano (fNIRS), un método no invasivo que detecta cambios de hemoglobina en la corteza prefrontal.

Las grabaciones fNIRS del equipo revelaron actividad comprometida en la corteza prefrontal derecha de pacientes con cleptomanía durante el desempeño de la tarea. Estos resultados se correlacionaron con otros adictos conductuales que exhiben una incapacidad para estimar la probabilidad de riesgo y se encuentran en una trampa del sistema de recompensa.

Este estudio puede conducir al desarrollo de tratamientos terapéuticos dirigidos al aprendizaje desadaptativo, no solo para la adicción a las drogas, sino también para los trastornos de control de impulsos como la cleptomanía.

Por último, compartir esta reflexión de Don Jacinto Benavente: “Mucha buena gente que sería incapaz de robarnos el dinero, nos roba sin escrúpulo alguno el tiempo que necesitamos para ganarlo”.

La cleptomanía: robo patológico, compulsivo y repetitivo