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Agua y sostenibilidad, derecho humano y gestión racional

Luis M. Jiménez Herrero | En 2017 España sufrió una sequía que sorprendió por su intensidad y extensión, dado que afectó a buena parte del territorio nacional.

La buena gobernanza del agua, con un enfoque “multinivel”, es esencial para asegurar la sostenibilidad de los ecosistemas fluviales

Dentro del Ciclo de Foros organizados por la Asociación para la Sostenibilidad y Progreso de las Sociedades (ASYPS) y el Capítulo Español del Club de Roma, en colaboración con la Obra Social de La Caixa y CaixaForum, se ha presentado un nuevo Foro con el título 'Agua y sostenibilidad, derecho humano y gestión racional'. ASYPS ha publicado en su decimoquinto boletín un resumen de las ponencias de los participantes.

La temática elegida no puede ser más actual y relevante para seguir debatiendo la relación agua-sostenibilidad en nuevos escenarios de cambio climático, atendiendo a sus efectos de sequías, inundaciones y otros fenómenos extremos que son característicos del mismo. Y lo que es más significativo, hacerlo en el caso de España donde existen peculiares circunstancias y condiciones estructurales que condicionan la gestión eficiente, sostenible y solidaria del preciado bien del agua.

Es necesario asegurar el buen abastecimiento, el ahorro y la eficiencia y la sostenibilidad de los ecosistemas naturales en cada cuenca hidrográfica, reconociendo, además, que el agua es un derecho humano. Es evidente que hay que compartir el agua de forma equitativa, pero también hay que compartir de forma solidaria los mejores saberes tecnológicos para una gestión sostenible del agua en la dimensión urbana, territorial e industrial.

Las bases legales son suficientemente sólidas, sobre la base de la Directiva Marco del Agua (2000/60/CE), para afrontar el reto histórico que supone cambiar el enfoque de la gestión tradicional del agua, pasando de la simple gestión del recurso a una gestión integral ecosistémica. Los ríos, lagos, humedales, acuíferos, estuarios y deltas dejan de ser simples almacenes de agua y comienzan a ser entendidos como medios hídricos que albergan vida y producen servicios a la sociedad. Frente a las tradicionales estrategias de oferta del recurso, se impone la gestión de la demanda, siguiendo uno de los principios fundamentales de la nueva cultura del agua.

La sequía constituye uno de los nudos gordianos de la política del agua en España

Pero además, es imprescindible reforzar la complicidad entre la administración hidráulica y los dinamizadores del cambio, fundamentalmente, los movimientos sociales y la comunidad científica, profundizando en el carácter participativo de la gestión del agua. La buena gobernanza del agua, con un enfoque “multinivel”, es esencial para asegurar la sostenibilidad de los ecosistemas fluviales.

En 2017 España sufrió una sequía que sorprendió por su intensidad y extensión, dado que afectó a buena parte del territorio nacional. No podemos seguir considerando las sequías una situación excepcional. También ha evidenciado que las consecuencias tangibles del cambio climático son ya una insistente realidad, en coherencia con unos escenarios de cambio climático que pronostican periodos de sequía más frecuentes y más intensos en España y otros países mediterráneos. La sequía constituye uno de los nudos gordianos de la política del agua en España. Es necesario afrontar la gestión ecosistémica del agua abordando el cambio climático y las amenazas de vulnerabilidad con fórmulas resilientes y adaptativas.

El agua en sus ecosistemas fluviales, con sus ríos, siendo parte consustancial del territorio, la cultura y la idiosincrasia de las comunidades, contiene intrínsecamente sus valores patrimoniales que hay que seguir transmitiendo hacia el futuro.


Luis M. Jiménez Herrero | Presidente de la asociación para la sostenibilidad y el progreso de las sociedades ASYPS