TRIBUNA TECNOLÓGICA

¿La inteligencia artificial al servicio del capital o una herramienta de liberación?

Liberar la inteligencia artificial y la tecnología digital de las garras del capital y transformarlas en herramientas que sirvan al pueblo es una lucha urgente frente a un sistema capitalista.

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La lucha por la liberación de la tecnología es inseparable de la lucha de clases contra el capitalismo, y la verdadera liberación no puede lograrse sin el control colectivo sobre las herramientas de producción digital.

  1. Inteligencia artificial: reproducción de la dominación de clase a través de medios más avanzados
  2. La inteligencia artificial como herramienta de control, represión y lavado de conciencia de masas
  3. La alternativa izquierdista: enfrentar la esclavitud digital y liberar la tecnología
  4. Construyendo Internacionales Digitales de Izquierda
  5. Atraer a los jóvenes, desarrollar habilidades y eliminar el analfabetismo digital dentro de las organizaciones de izquierda
  6. La posición sobre las aplicaciones actuales de la inteligencia artificial
  7. Conclusiones

1. Inteligencia artificial: reproducción de la dominación de clase a través de medios más avanzados

Como señaló Karl Marx en muchas de sus obras, cada salto tecnológico dentro del sistema capitalista no conduce a la liberación humana, sino a la reproducción de la dominación de clase por medios más avanzados. Por lo tanto, los desarrollos tecnológicos actuales no son neutrales, sino que toman forma dentro de las relaciones de producción prevalecientes. La inteligencia artificial, a pesar de su enorme potencial para servir a la humanidad, se ha convertido en una herramienta utilizada por la burguesía para fortalecer su control sobre el trabajo, dominar los recursos y remodelar la conciencia de las masas de manera que sirva al sistema capitalista. 

El problema no es solo sobre la tecnología, sino sobre la lucha por el futuro de la sociedad humana misma

Al igual que las máquinas se utilizaron durante la revolución industrial para intensificar la explotación en lugar de reducir las horas de trabajo, hoy en día la inteligencia artificial se emplea en la automatización para abaratar los costes de producción y reducir la necesidad de mano de obra humana en la mayoría de los casos, imponiendo condiciones laborales más precarias y menos seguras. 

Esto también profundiza la alienación, ya que los trabajadores manuales e intelectuales se convierten en herramientas humanas en sus lugares de trabajo y son reemplazados por algoritmos, lo que conduce a un mayor desempleo o los obliga a buscar un trabajo alternativo. Al mismo tiempo, se imponen nuevas relaciones de producción en las que la burguesía refuerza su control sobre los medios de producción digital. En este contexto, la inteligencia artificial se convierte en una herramienta para reproducir la explotación en su forma más avanzada.

2. La inteligencia artificial como herramienta de control, represión y lavado de conciencia de masas

El control capitalista sobre la inteligencia artificial ya no se limita a reproducir las relaciones de producción, sino que también se ha convertido en una herramienta directa de control y represión política. Hoy en día, la inteligencia artificial se utiliza en sistemas de vigilancia masiva, reconocimiento facial, análisis del comportamiento político de individuos y grupos, y más. Esto permite a los regímenes represivos, incluso en los llamados países democráticos, intervenir preventivamente para debilitar o frustrar cualquier posible resistencia radical de izquierda que cruce las "líneas rojas" preestablecidas, es decir, que represente una seria amenaza para la estructura del sistema capitalista.

La tecnología no debe permanecer bajo el control de corporaciones monopólicas y estados autoritarios dominantes, sino que debe ser colocada bajo una supervisión popular democrática

Hoy en día, la vigilancia digital va más allá de la mera eliminación de contenidos o bloqueo de cuentas. Adopta la forma de "autocensura voluntaria", en la que las personas comienzan a ajustar su discurso y sus opiniones por miedo a la censura o a las sanciones digitales. Esto reduce la capacidad de las organizaciones izquierdistas y progresistas para movilizar a las masas y ayuda a convertir internet, en gran medida, en un espacio gobernado por la lógica del mercado capitalista y el dominio estatal.

Además de su papel en la remodelación de las relaciones laborales y en la mejora del control y la represión, la mayoría de las aplicaciones de la inteligencia artificial, al igual que los medios de comunicación en todas sus formas pasadas y presentes, se utilizan como herramientas para manipular la conciencia de las masas e inculcar los valores capitalistas. Esto se hace a través de algoritmos que controlan el flujo de información, dirigen el discurso público e intentan imponer una realidad cultural singular que refuerza el dominio del mercado y el consumo individual como valores naturales e inevitables.

Hoy en día, la inteligencia artificial es una de las herramientas más efectivas para afianzar esta hegemonía ideológica. Los algoritmos están configurados para guiar a las masas hacia la aceptación del capitalismo como el mejor, incluso el eterno, sistema. Esto se hace de forma gradual, suave e imperceptible, dando a los usuarios la falsa impresión de que el sistema es completamente neutral. 

Con el tiempo, el público puede transformarse en un "rebaño dócil fácilmente dirigido", debilitando la conciencia de clase al aplanar el pensamiento progresista y crítico y reducir el discurso político a cuestiones secundarias triviales, en lugar de analizar la estructura política, económica y social existente basada en la explotación.

3. La alternativa izquierdista: enfrentar la esclavitud digital y liberar la tecnología

Redirigir la inteligencia artificial para que sirva a la gente en lugar de al capital requiere desarrollar sistemas transparentes y de código abierto con orientaciones neutrales, gestionados democráticamente y sujetos a la supervisión de la comunidad, como una solución actualmente viable. También requiere la aprobación de una legislación internacional que regule su funcionamiento para garantizar que sirva a la sociedad en su conjunto, hasta que se propongan alternativas progresistas y de izquierda basadas en la propiedad comunitaria como una solución necesaria, lejos del monopolio de las grandes corporaciones.

Debemos luchar para que la inteligencia artificial se utilice para reducir las horas de trabajo sin bajar los salarios, lograr una distribución justa de los recursos, promover la justicia y la igualdad, etc., permitiendo que la humanidad se beneficie de la tecnología en sus formas más amplias y construya un mundo mejor.

La lucha por la inteligencia artificial no puede separarse de la lucha de clases más amplia. Por lo tanto, la lucha contra la explotación de la inteligencia artificial y la tecnología en general es una parte vital de la lucha más amplia por la liberación humana de la explotación capitalista. 

Liberar la tecnología de las garras del capital y redirigirla para que sirva a las masas y logre la justicia social y una alternativa socialista no es simplemente una opción, es una necesidad histórica impuesta por las crecientes contradicciones dentro del propio sistema capitalista. 

Esta debe ser una de las principales tareas de las fuerzas de izquierda, progresistas y de derecha en todo el mundo; De lo contrario, nos enfrentaremos a una nueva era de esclavitud digital, si es que no la estamos viviendo ya, en la que las élites capitalistas controlan todos los aspectos de la vida, desde el trabajo hasta el pensamiento, la conciencia y la existencia cotidiana.

4. Construyendo Internacionales Digitales de Izquierda

Hoy en día, la humanidad se enfrenta a un control global sin precedentes por parte de las principales corporaciones tecnológicas, los estados capitalistas y los regímenes autoritarios sobre la inteligencia artificial y la tecnología en general. Esto hace que la formación de alianzas globales de izquierda e internacionales sea una necesidad inevitable para enfrentar esta hegemonía.

Estas alianzas deben ir más allá de las diferencias ideológicas entre diversas organizaciones de izquierda y progresistas, con el objetivo de unificar esfuerzos en general, y especialmente en este campo, para desarrollar tecnologías alternativas de código abierto o de izquierda que sirvan a la justicia social y la igualdad. 

Esta confrontación requiere la adopción de políticas y programas efectivos, como asegurar el financiamiento independiente a través del financiamiento cooperativo y las campañas de apoyo popular, lejos del financiamiento condicional de los gobiernos capitalistas. También es necesario luchar por la imposición de políticas fiscales progresivas a las grandes corporaciones tecnológicas y redirigir parte de sus enormes ganancias para apoyar proyectos sociales y cooperativos.

La reacción capitalista esperada no puede ser ignorada, las corporaciones y los estados dominantes impondrán obstáculos legales y técnicos para frustrar cualquier alternativa tecnológica progresista de izquierda, incluso suprimiéndolas y saboteándolas de varias maneras. Por lo tanto, es crucial adoptar estrategias proactivas para desarrollar sistemas resistentes a la represión tecnológica que garanticen la independencia digital y la capacidad de competir tecnológicamente.

5. Atraer a los jóvenes, desarrollar habilidades y eliminar el analfabetismo digital dentro de las organizaciones de izquierda

La inteligencia artificial y la tecnología digital representan un nuevo e importante escenario de la lucha de clases. El capitalismo sigue invirtiendo intensiva y constantemente en herramientas digitales para fortalecer su hegemonía, mientras que la mayoría de las organizaciones de izquierda sufren una clara brecha digital. La presencia digital ya no se limita a la gestión de páginas de redes sociales o a la publicación de declaraciones en línea, sino que se ha convertido en una necesidad estratégica que requiere el desarrollo de una infraestructura tecnológica independiente, propiedad y gestionada por organizaciones de izquierda y progresistas. Para asegurar la supervivencia de la izquierda en esta era, es esencial enfocarse en eliminar el analfabetismo digital a través de programas de capacitación que permitan a los líderes y miembros comprender y usar eficazmente las herramientas digitales, e incluso contribuir a su desarrollo.

Los jóvenes desempeñan un papel fundamental en esta transformación, ya que tienen la capacidad de absorber rápidamente los avances tecnológicos y aplicarlos eficazmente en el activismo de izquierda. A través de sus habilidades en áreas como redes sociales, YouTube, inteligencia artificial, seguridad digital, análisis de datos y más, no solo pueden cerrar la brecha digital dentro de las organizaciones de izquierda, sino también guiarlas hacia la construcción de políticas digitales independientes. Esto también requiere atraer talentos técnicos al pensamiento de izquierda y crear entornos organizacionales flexibles que permitan a los ingenieros, programadores y todos aquellos interesados en la tecnología trabajar en proyectos progresistas independientes lejos de las corporaciones monopólicas.

Estos esfuerzos deben incluir el establecimiento de escuelas digitales y talleres abiertos locales y globales que ofrezcan capacitación técnica avanzada en áreas como el uso óptimo y efectivo de la tecnología, la seguridad digital, el análisis de datos, el desarrollo de software colaborativo y más. La influencia izquierdista también debe fortalecerse a través de redes profesionales y plataformas técnicas para expandir el alcance de las ideas progresistas dentro de los círculos tecnológicos y atraerlas a las filas de la izquierda.

6. La posición sobre las aplicaciones actuales de la inteligencia artificial

La pregunta importante aquí es: ¿pueden las fuerzas de izquierda beneficiarse de la inteligencia artificial actual, a pesar de ser un producto capitalista y no neutral?

La respuesta no es un simple sí o no. Hasta que se desarrollen alternativas progresistas de izquierda, los movimientos de izquierda y progresistas pueden utilizar cuidadosa y críticamente la inteligencia artificial existente para expandir su influencia en la confrontación de la hegemonía capitalista y los sistemas autoritarios. Esta tecnología se puede emplear para analizar datos políticos y sociales, comprender los patrones de cambio económico e identificar los problemas más apremiantes para las comunidades de clase trabajadora. 

La inteligencia artificial también se puede utilizar para estudiar las tendencias de la opinión pública, lo que podría ayudar a los movimientos de izquierda a desarrollar programas y políticas más científicos, realistas y efectivos, basados no solo en lo que se desea sino en lo que es posible, basados en necesidades reales que conducen a varias teorías de izquierda, y no al revés. Puede mejorar su capacidad de influencia política y de masas.

Además, la inteligencia artificial puede ser una herramienta eficaz para exponer la desinformación practicada por las instituciones capitalistas y los regímenes autoritarios, analizar el discurso de los medios de comunicación dominantes para desmantelar la manipulación y el control ideológico, y contrarrestarlo con una narrativa de izquierda progresista, avanzada y opositora, contribuyendo a aumentar la conciencia de las masas.

Estas herramientas pueden mejorar los medios de comunicación izquierdistas que reflejan los intereses de las clases trabajadoras y los grupos marginados, lo que permite llegar a audiencias más amplias y presentar contenido anticapitalista y antiautoritario de manera más impactante y rentable.

Desde el punto de vista organizativo, la inteligencia artificial puede mejorar los mecanismos de coordinación e interacción dentro de las organizaciones de izquierda mediante el análisis de la dinámica organizativa, la identificación de fortalezas y debilidades y la mejora de la cohesión entre miembros y grupos.

También ayuda en la gestión de la información dentro de las organizaciones, evaluando la eficacia de las políticas actuales, identificando patrones de trabajo exitosos y, por lo tanto, mejorando el rendimiento organizacional colectivo, reduciendo la burocracia y fomentando una comunicación interna más fluida y efectiva.

Sin embargo, es crucial abordar esta tecnología con precaución y conciencia crítica, asegurándose de que siga siendo una herramienta de apoyo en lugar de una fuerza dominante. Debe utilizarse para reforzar la organización política y de masas y la lucha por el campo, sin convertirse en un sustituto de ellas. Siempre se debe aplicar una estricta supervisión y auditoría humana. Es esencial evitar caer en la trampa de la dependencia excesiva de la tecnología o permitir que reconfigure las prioridades de lucha de acuerdo con su lógica técnica arraigada en un entorno capitalista.

7. Conclusiones

Liberar la inteligencia artificial y la tecnología digital de las garras del capital y transformarlas en herramientas que sirvan al pueblo es una lucha urgente frente a un sistema capitalista que aprovecha estas tecnologías para reforzar la dominación de clase y profundizar las desigualdades sociales. La tecnología no debe permanecer bajo el control de corporaciones monopólicas y estados autoritarios dominantes, sino que debe ser colocada bajo una supervisión popular democrática que la redirija hacia el logro de la justicia y la igualdad, el desmantelamiento de las relaciones de producción explotadoras y la construcción de una sociedad socialista democrática basada en la propiedad colectiva y la gestión comunitaria de los recursos digitales. El uso tecnológico también debe cumplir con estrictos estándares ambientales, empleando la inteligencia artificial para reducir el daño ambiental en lugar de convertirse en una nueva herramienta para el agotamiento de los recursos y el deterioro del clima.

Sin embargo, resistir a esta hegemonía no puede ocurrir individualmente o de forma aislada, requiere construir internacionales digitales de izquierda y alianzas progresistas capaces de imponer alternativas tecnológicas progresistas y fortalecer la cooperación y coordinación entre organizaciones de izquierda y progresistas, sindicatos, grupos de derechos humanos y defensores de la tecnología. 

También se deben obtener recursos financieros independientes para apoyar estos esfuerzos a través de mecanismos de financiación cooperativa y colectiva. Además, la brecha digital dentro de las organizaciones de izquierda debe cerrarse promoviendo la alfabetización digital, atrayendo talento técnico y creando plataformas educativas progresistas de código abierto centradas en la programación, el análisis de datos y las habilidades de seguridad de la información al servicio de causas sociales y políticas.

La izquierda no puede permanecer como espectadora de los desarrollos tecnológicos, debe penetrar en la fortaleza digital no solo criticando el sistema existente, sino también produciendo sus propias alternativas técnicas de izquierda.

En la etapa actual, las organizaciones de izquierda deben acercarse a la inteligencia artificial con cautela y conciencia crítica, aprovechando su potencial en el análisis político, la movilización de masas, los medios de comunicación, etc., mientras trabajan persistentemente para desarrollar herramientas tecnológicas independientes libres del control de las grandes corporaciones.