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lunes. 05.12.2022

Afirmó Hannah Arendt cuando le preguntaron por su posible lineamiento teórico-filosófico. Y así me siento tras oír los resultados de las elecciones italianas, donde y en tiempos de democracia, el neo-fascismo triunfa, nota para despistadas/os, el fascismo ya formó parte de una de las más tristes y vergonzantes épocas de la Europa del siglo XX y fue a través del voto “democrático” como llegó.

Es por ello, que debemos intentar coger esa idea fuerte lanzada por Arendt, de al menos intentar comprender nuestro aquí y nuestro ahora y de esa manera poder realizar, un diagnostico fiable, pues no existiría una naturaleza humana, sino que más bien lo que se da son unas condicionantes que van a dar lugar a “naturalezas humanas”. Es decir, deberíamos entonces hablar de Condición Humana. 

La condición humana, ha venido a demostrar y recientemente Europa (mediados del siglo pasado) así fue, que se puede convivir en Estados totalitarios en una aparente y creíble “libertad” y con sociedades estables y permisivas. Es cierto como he señalado que el aquí y el ahora es factor determinante, y ni ahora es entonces ni los Estados garantistas estaban tan implementados como ahora. 

La opción que más se dio en Italia fue la abstención 34 italianos/as de cada 100 no fueron a votar. Los que votaron a la “gran triunfadora” neo-fascistas apenas llegaron a ser 14 de cada 100

Pero es evidente que debemos beber de la historia y de los distintos teóricos como Arendt, que tan bien estudiaron la condición humana y lo pusieron en relación con la génesis de los totalitarismos. Concretemos con algunos datos de las recientes elecciones italianas. La opción que más se dio en Italia fue la abstención 34 italianos/as de cada 100 no fueron a votar. Los que votaron a la “gran triunfadora” neo-fascistas apenas llegaron a ser 14 de cada 100 y sumando a las tres fuerzas de extrema derecha arrojan la cifra de que 22 de cada 100 italianas/os votaron esa opción. ¿Cómo se podría interpretar, cómo debería interpretarse?

Está claro que ha ocurrido una magnificación de los resultados que redunda en la idea fuerte de que Italia ha votado neo-fascismo, lo que genera acción humana y que una sociedad conviva, naturalice y fortalezca lo que hasta entonces no la conformaba. 

Arendt denominó crear “Sentido común”, construir desde devenires sociales y no previsibles el hecho que se normalice y se naturalice que modelos de sociedad inclusivas terminen siendo excluyentes. Es decir, siempre estamos haciendo sociedad, siempre estamos haciendo política y es totalmente plausible que desde y en sociedades democráticas se normalice se haga de sentido común el neo-fascismo. Y se hace también cuando no ponemos nada en duda y cuando creemos que la democracia en si misma puede, podría con todo. Cuando eludimos la tan necesaria y urgente ética política. 

Ha ocurrido una magnificación de los resultados que redunda en la idea fuerte de que Italia ha votado neo-fascismo, lo que genera acción humana (…) y fortalezca lo que hasta entonces no la conformaba

Y es que redundo aquí en el “sentido común” pues es manera de vivir, de convivir de sentir, en definitiva, es acción, interrelación entre iguales, desde la libertad y la creatividad, nunca previsible, pero siempre condicionado y condicionante de unos intereses particulares que van generando sustentando, haciendo “sentido común”. 

Lo que resulta imposible de prever y lo que, sin embargo, nos puede dirigir, casi sin remisión, y de manera lo más común y asumible por todos a que pasemos de una interesante democracia a vivir en un estricto e indeseable totalitarismo (cuando se unen las élites con el populismo). Las acciones humanas, el laborar humano, las relaciones de ocio, en definitiva, todo hace política y condiciona de esa manera que una sociedad donde se va creando un sentido común del desprecio, de la intolerancia, del odio, termina siendo lo común, lo natural, “lo que se lleva”.

Donde se va creando un sentido común del desprecio, de la intolerancia, del odio, termina siendo lo común, lo natural, “lo que se lleva”

Estamos condicionados y estamos condicionados por todos nuestros quehaceres y todo redunda en el quehacer político. Y afirmar esto, no es menor pues sería comprender como las maneras de entender el funcionamiento interno de las empresas privadas y como se toman las decisiones más importantes en las empresas privadas y como normalizamos esos quehaceres, también deben poner en relación y también hacen sentido común y por supuesto crean política. Y digo esto porque “se normaliza” que en la empresa privada la cultura o el quehacer democrático brille por su ausencia… ¿Entonces? 

Evidentemente son varias y complejas las relaciones y las distintos condicionantes que van marcando un más que imprevisible futuro por venir, pero no es menos cierto que hay síntomas que pueden o deben servirnos para dar posibilidad prospectiva a que nos podemos meter en evidentes contradicciones poco o nada deseables. Comprender al menos que el sentido común es totalmente maleable y justificable del mejor de los Estados y del más repugnante, es algo que la experiencia y la historia nos ha mostrado (otras como Arendt, teorizado y explicado).

Creamos o no en dioses, mitos, héroes o absolutamente en nada, la acción humana es imprevisible, pero es anunciadora y performativa… ¿estamos dispuestas/os a comprender? 

“Yo sólo quiero comprender”