domingo 25.08.2019

Solicitud de rectificación

En cumplimiento de la ley Orgánica 2/1984, de 26 de marzo, Nuevatribuna publica este escrito de rectificación recibido esta semana en la redacción.

En cumplimiento de la ley Orgánica 2/1984, de 26 de marzo, Nuevatribuna publica este escrito de rectificación recibido esta semana en la redacción.

“En relación con la publicación de 17 de julio de 2019 bajo el título ¿Creéis que soy un provocador anticatalanista? La dirección de Nuevatribuna se retracta públicamente de las manifestaciones vertidas en la misma hacia don Gonzalo Boye por no ser en absoluto ciertas y no estar debidamente contrastadas con fuentes solventes. En primer lugar, es falso que Don Gonzalo Boye y Don Carlos Puigdemont hayan cenado la semana pasada en casa de Doña Natividad Jauregui junto con el Sr. Arenas. En segundo lugar, es falso que dicha cena con dichos comensales haya tenido lugar, pero, aunque sí lo hubiere tenido, ni el Sr. Puigdemont ni el Sr. Boye han participado más aún cuando el Sr. Boye se encontraba fuera del continente europeo en la fecha en la que habría tenido lugar la presunta cena, por lo que de ninguna manera podría haber asistido. En tercer lugar, es falso que el señor Boye haya sido condenado por colaboración con ETA. En el año 1996 fue condenado por delito de detención ilegal en relación con el secuestro de Emiliano Revilla por la banda terrorista ETA, siendo expresamente absuelto en dicha sentencia del delito de pertenencia a banda armada. Las pruebas de cargo en su contra consistieron en que había prestado su coche en varias ocasiones a un amigo (que lo utilizó sin él saberlo para labores de vigilancia del Sr. Revilla y visitas a la casa en la que se excavó el zulo en el que aquel sería retenido) y en la declaración en sede policial de uno de los coimputados que no compareció el día del juicio y a quien los abogados de la defensa no tuvieron ocasión de interrogar. Ni era un secuestrador entonces, ni lo es hoy en día, constituyendo la afirmación contraria no solo una clara vulneración de su honor, sino también un delito de calumnias. Es un abogado penalista y procesalista de reconocido prestigio que, como tal, mantiene relación profesional con personas envueltas en procedimientos penales”.

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