martes. 16.07.2024
Gaston Doumerge

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@Montagut | Los hechos del 6 de febrero de 1934 tuvieron hondas repercusiones en la política francesa. Aunque el asalto al poder de la extrema derecha no se consuma, Daladier, cuestionado por parte de la policía y la magistratura, así como por un sector de su gobierno y de los radicales termina por dimitir. La presión ha sido tal que se lleva por delante al Gobierno.

Se formaría un nuevo ejecutivo presidido por Gaston Doumerge, que había sido presidente de la República. Es un Gobierno (de “Unidad Nacional”) que reunió a distintas personalidades de la derecha: André TardieuLouis Barthou y Louis Marin, además de algunos radicales, y el mariscal Petáin, que es la primera vez que accede a una responsabilidad ministerial.

Ante la oportunidad perdida que fue febrero de 1936 se hará aún más radical, y terminará convergiendo con el nazismo en la ocupación

La derecha política francesa evolucionó hacia posturas más radicales después de los hechos acontecidos, coqueteando con una extrema derecha que ha demostrado su músculo. En algunos sectores de la derecha se comienza a cuestionar el sistema parlamentario, como ocurre en ese momento en algunos países europeos. En este sentido, recordemos la postura de las derechas españolas en ese año. Esta deriva autoritaria se acentuará cuando la izquierda venza en el 1936 con el Frente Popular, y en España se produzca el golpe de estado de julio con la consiguiente guerra civil. Por su parte, ante la oportunidad perdida que fue febrero de 1936 se hará aún más radical, y terminará convergiendo con el nazismo en la ocupación.

Por su parte, la izquierda francesa comienza, a raíz de los hechos de febrero, un proceso de convergencia. Socialistas y comunistas consideran que esos hechos han formado parte de una especie de conspiración o complot para hacerse con el poder por parte de la extrema derecha y de la derecha. En consecuencia, había que reaccionar. Lo primero que se hará sería organizar una manifestación para el 9 de febrero, donde hubo incidentes con víctimas. El 12 de febrero, las dos centrales sindicales, la CGT de tendencia socialista, y la CGTU, comunista, deciden la huelga general, mientras que los socialistas y los comunistas llaman a manifestarse. Es el punto de partida para intentar coordinarse, aún siendo compleja dicha colaboración, ya que desde la escisión comunista en 1920 las relaciones entre ambos habían sido muy complicadas. Pero se estaba gestando la necesidad de un Frente Popular, apoyado desde la URSS, en un proceso paralelo al que se daría en España.

Las consecuencias del 6 de febrero de 1934 en Francia