lunes. 22.07.2024
Manifestantes en la Plaza de la Concordia la mañana del 7 de febrero de 1934
Manifestantes en la Plaza de la Concordia la mañana del 7 de febrero de 1934

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@Montagut | En una anterior pieza estudiamos el enrarecido clima político francés al comenzar el año 1934, con un evidente auge de la extrema derecha y una derecha combativa contra los radicales en el Gobierno, rodeado de escándalo. Llegamos a la polémica generada por la destitución del prefecto de policía al ser acusado por la izquierda de ser muy complaciente con los extremistas de derecha, mientras que para la derecha había sido una concesión de los radicales a los socialistas para que éstos les apoyasen dada su precaria situación parlamentaria.

Ya en el mes de enero distintos grupos y ligas de extrema derecha se están movilizando. Francia contaba con una cierta tradición en este tipo de ligas de acusado populismo, derivadas del fenómeno del boulangismo. Así en 1882 el político extremadamente nacionalista, Paul Dérouléde fundó la Liga de los Patriotas. Dérouléde estuvo en el primer asalto a la Tercera República en 1899, siendo condenado al destierro.

En enero distintos grupos y ligas de extrema derecha se están movilizando. Francia contaba con una cierta tradición en este tipo de ligas de acusado populismo

En Francia actuaban en el período de entreguerras un conjunto de ligas muy activas y potentes. Action Française fue la primera. Sería fundada por Charles Maurras a finales del siglo XIX. El movimiento era acusadamente contrarrevolucionario (contra el legado de la Revolución francesa), monárquico, profundamente antidemocrática, antisemita y defensora de un catolicismo integrista. Otro de sus principales líderes sería el escritor y periodista monárquico Léon Daudet, hijo del famoso escritor. Acción Francesa nunca obtuvo una gran representación parlamentaria, pero siempre fue muy activa en la opinión pública de Francia, especialmente a través de su periódico, que inició su andadura en 1908 y se publicó hasta 1944. Antes de la Gran Guerra consiguió aunar al nacionalismo más reaccionario francés. En los primeros años del siglo XX esta presencia también se dio en la calle, a través de los Camelots du Roi, un grupo de jóvenes que, encargándose de la venta del diario, se dedicaban también a la violencia, una especie de movimiento prefascista, y que fascinó a un sector de los jóvenes estudiantes de derecha. Esa presencia tuvo un protagonismo destacado cuando en diciembre de 1908 se trasladaron las cenizas de Zola al Panteón. También asaltaron las clases del profesor Thalamas en la Sorbona porque, al parecer, según Acción Francesa había insultado en sus clases de Historia a Juana de Arco, todo un símbolo de esa Francia contraria al legado revolucionario. En 1911 la violencia se dirigió hacia el Barrio latino en una suerte de antisemitismo contra el dramaturgo Henri Bernstein.

Después de la Gran Guerra, en 1924 se crearían las Jeunesses Patriotesuna organización que reivindicaba el legado de la Liga de los Patriotas mencionada al principio. Eran muy numerosos porque se calcula que podían llegar a ser noventa mil, con una élite de choque de mil quinientos jóvenes, los denominados “grupos móviles”. Este movimiento es importante por sus conexiones con políticos de la derecha a través de la figura de su fundador, el político y diputado por París, Pierre Taittinger. También habría que aludir a Solidarité Française, fundada en 1933 por un empresario del sector del perfume, François Coty, y que llegaría a ser alcalde de Ajaccio. Sería el grupo más indefinido y menos importante. Por fin, eran muy importantes los Croix-de-feu, creados en el año 1926 como una organización de excombatientes, aunque terminó por engrosar otro tipo de afiliados cuando en 1931 se hizo con su liderazgo el coronel François de la Rocque. Estaban muy bien organizados y seguramente eran los más numerosos, aún más que las Jeunesses Patriotes.

Cuando anochecía el día 6, las distintas formaciones y organizaciones fueron convergiendo ante el enorme espacio que es la Plaza de la Concordia

La idea es manifestarse el 6 de febrero en la Plaza de la Concordia como una demostración de fuerza. Debemos recordar que el parlamento francés está separado de la misma por el río.

Para la manifestación estas ligas mencionadas consiguieron, además, el apoyo de distintas organizaciones de antiguos combatientes. La principal es la UNC, muy cercana a la derecha, y con muchos miembros, aunque, al parecer, no tuvieron participación en los disturbios que se desencadenaron. Por fin, la organización de excombatientes de tendencia comunista, ARAC, también desea acudir a la manifestación aunque planteando una alternativa en las reivindicaciones y luego intentó desmarcarse de la violencia generada.

Cuando anochecía el día 6, las distintas formaciones y organizaciones fueron convergiendo ante el enorme espacio que es la Plaza de la Concordia. Las fuerzas del orden se apostaron para defender el Puente de la Concordia e impedir el asalto al poder legislativo. Recibieron disparos porque muchos manifestantes iban armados, respondiendo también con fuego. Los enfrentamientos duraron hasta bien entrada la madrugada, con diecisiete muertos y miles de heridos. 

En la Cámara de Diputados, la derecha intenta aprovechar los disturbios para forzar la caída del Gobierno, pero Daladier consigue el apoyo de toda la izquierda, eso sí, en una sesión verdaderamente tumultuosa.

Seguiremos con las consecuencias.

El asalto al poder de la extrema derecha francesa en febrero de 1934