domingo. 16.06.2024

En relación al controvertido vídeo de los jóvenes católicos brincando ante la cruz del Valle de Cuelgamuros, eldiario.es informa que  “para mayores de 30 años”, ese mismo movimiento ofrece retiros también rodeados de “secretismo” y a los que habrían acudido figuras Tamara Falcó – la Tamames versión celebrity de Hazte Oír  - o la expresidenta del PP vasco, mano derecha de la ultraderecha mano de Jaime Mayor Oreja, promotor de NEOS y de la cantinela de que nos gobierna ETA.

Del Valle de Cuelgamuros eran habituales figuras tan ejemplares como Juan Cotino, imputado hasta en tres investigaciones por corrupción, o Jorge Fernández Díaz - que iría, es de suponer, con el inefable ángel Marcelo -, el cual iría para expiar sus pecados, tras espiar con su Policía Patriótica a los que no pensaban como él. 

Sin duda, departirían con el actual prior sobre lo divino, lo humano y lo mundano, con ese prior ultramontano y contraventor - pues obró en contra de lo que mandaron los poderes legislativo, ejecutivo, judicial y obispal, hasta que un helicóptero Superpuma hizo volar sus afanes y anhelos – que aún sienta sus reales en el lugar, alentando - espero, por omisión - los vesánicos afanes de grupúsculos ultras, empeñados en seguir paralizando la exhumación de los seres queridos y requeridos por sus familiares.

 Hace ya muchos años, recuerdo que, tras finalizar la comida con los alumnos, me dirigí al baño antes de emprender el, para mí, largo regreso a casa: en cuanto asomé la nariz por el recibidor donde se encontraban los aseos, Ramón Cué S.J., un bizarro personaje, empresario metido a monje que publicó Valle De Los Caídos. Reconciliación de España en 2011, me enjaretó un <<¡ fuera!>>, tan torvo que di un salto hacia atrás: y es que, enfrente de donde se hacían habitualmente deposiciones, banqueteaba “gente de bien” que, curiosamente, también estaba de mierda hasta el cuello.

Sabíamos que Cotino o Fernández Díaz aparecían por el Valle de Cuelgamuros de cuando en cuando, entre semana y que comían a pocos metros de donde los profes alternábamos funciones de cuidadores, coordinadores de los infantes camareros e intentábamos comer sin que el estómago acabara convertido en una montaña rusa para los bocados que introducíamos en él.

Desde luego, pude ver negros coches con largas antenas inhibidoras en más de una ocasión, pero la discreción imperaba: al Valle de Cuelgamuros le sigue yendo eso del secretismo y, por supuesto, el oscurantismo, por mucho que resuene Chayanne.

Ya no sonará en el Valle de Cuelgamuros Miguel Hernández, musicalizado por Serrat, para acercar a los alumnos de 2º de la ESO, de una manera didáctica y agradable, los tres temas recurrentes de la poesía, pero nos quedarán Cheyenne, los pijos happyfundamentalistas dando brincos y el secretismo y oscurantismo de siempre, bien protegido por Fernández Díaz y Marcelo, ayer, y, hoy, por las Tamaras y los Mayor Oreja (que sí, que sí, que nos gobierna ETA, sobre todo cuando piden la derogación de la reforma laboral de M-punto-Rajoy o exigen a Ferrovial que devuelvan las ayudas e ingresos por contratas del Estado).

Serrat, Chayanne y el ángel Marcelo en el Valle de Cuelgamuros