Miércoles 19.06.2019
ENTREVISTA A FRANCISCO GONZáLEZ DE TENA

'Se cometió un delito de lesa humanidad bajo la apariencia de obra de caridad'

Reproducimos esta entrevista realizada por Fernando Olmeda al investigador y sociólogo Francisco González de Tena cuando acabó su etapa como presidente de la Federación X-24

Francisco González de Tena
Francisco González de Tena

Por Fernando Olmeda | Francisco González de Tena se dispone a finalizar su etapa como presidente de la Federación X-24, que agrupa a asociaciones de víctimas de la presunta trama de niños robados. Sociólogo y antropólogo, y con una trayectoria anterior en la Agrupación de Ahorro de la Federación de Banca de CCOO, Paco Tena hace balance de cinco años de entrega a la causa y reflexiona sobre otros temas de actualidad.

Fernando Olmeda: ¿Por qué ha decidido dejar la presidencia de X-24, sólo seis meses después de constituirse?

Paco Tena: La intensidad y densidad del asunto requiere, para estar al día, una mano firme y un espíritu vigilante, que no tengo. Vienen personas llorando pidiendo que les ayude y no tengo capacidad de ayudarles, porque hay que estar sobre el terreno. Yo tengo una formación como investigador, y un investigador es un mal gestor. Además, se suman problemas de salud. De todas formas, las víctimas siempre podrán contar conmigo.

Su compromiso personal con la causa de los niños robados es de 2008. ¿Cómo y por qué decidió implicarse?

Escribí Niños invisibles en el cuarto oscuro, sobre los niños de Auxilio Social, una de las banderas con que la dictadura pretendía acreditar que estaba haciendo una labor social impagable. Cuando vieron las madres el título, lo asociaron a su problema, el drama de los niños sin identidad, con una identidad robada o suplantada. Contactamos, y hasta hoy.

En aquel momento acuñó la expresión “niños robados”. ¿Robaron algo más que niños? 

Efectivamente, en octubre de ese año puse esa expresión sobre la mesa del Juzgado de Instrucción número 5. Al principio me arrepentí de la palabra “robados”, pero luego pensé que aquí se robó algo más que niños. Robaron la seguridad jurídica y patrimonial de un país. Interior no puede garantizar la autenticidad de la documentación personal de cientos de miles de ciudadanos que pueden estar circulando con un DNI que no le corresponde desde el punto de vista biológico. Hay además una inseguridad clínica terrible. Un trasplante de médula ósea fue abortado in extremis porque no coincidía el ADN del hijo con el de su padre.

¿Tienen datos que demuestren que hubo redes mafiosas dedicadas a la compra y venta de niños?

La existencia de redes de tráfico de personas es difícil de probar, pero nosotros tenemos casos documentados con indicios racionales de criminalidad. Se cometió un delito de lesa humanidad continuado en el tiempo y amparado por la apariencia de obra de caridad. Se pasaban niños de un lado para otro. Los niños viajaban físicamente, en capazos. Funcionó la ley de la oferta y la demanda, y por el mercado se hicieron muchas obras de caridad. Y yo me pregunto: ¿Cambiar la identidad de un niño es una obra de caridad? ¿Cambiar de brazos a un niño es una obra de caridad? Actuaron muchas personas consagradas, y eso es una espada de Damocles sobre la jerarquía católica. 

¿Cuál es el obstáculo principal para el esclarecimiento de los hechos?

El problema principal es el acceso a los archivos. Por parte de la Iglesia, las clínicas y el Estado no existe en este momento la más mínima colaboración efectiva. Hay colaboración en apariencia institucional, los puentes están tendidos, pero rotos. Difícilmente vamos a ir a algún encuentro con el Ministerio de Justicia o el de Interior, porque sus promesas se han quedado encima de la mesa.  El Estado tiene una responsabilidad tremenda, la de haber guardado y custodiado correctamente todos los archivos, incluidos los de las clínicas, porque serán privados, pero mis datos son míos. Mis datos tienen que estar a mi servicio. Usted puede utilizarlos mientras yo le autorice. Las instituciones tienen el deber de proteger nuestra identidad personal, el deber de guarda y custodia de los documentos, pero los datos son míos, y por tanto esos documentos nos pertenecen como ciudadanos. Y sobre la Iglesia, nos han dicho por activa y por pasiva que sus archivos son intocables, porque dicen que no son archivos, sino un conjunto de datos de carácter histórico.

¿Qué conclusiones extraen de los documentos que obran en su poder?

Primero, los papeles están archivados sin orden ni concierto, o con un desconcierto buscado deliberadamente. Hay errores, datos que no coinciden, firmas manipuladas. Encontramos, por ejemplo, un caso con tres bautizos de la misma persona, registrada con nombres distintos. Quienes tenían en su poder el ovillo procuraron desmadejarlo, cortar el hilo para que tú no llegues al ovillo. Aún así, hay documentos, como partidas de bautismo manipuladas o con datos falsos, que nosotros ya podemos refutar. Ese es el gran peligro: hay casos perfectamente documentados que muestran indicios de delito. El miedo del Ministerio de Justicia es que pongamos 1.600 casos encima de la mesa, y entonces diga: “No puedo responder a esto”.

El miedo de Justicia es que pongamos 1.600 casos encima de la mesa, y entonces diga: “No puedo responder a esto”

El Ministerio de Justicia informó hace unos días del funcionamiento de la Oficina habilitada para las víctimas, en la que, según los datos oficiales faciliatdos, se ha atendido a casi trescientas personas en tres meses. ¿Qué opina?

La Oficina tiene que ser para y con, para las asociaciones y con las víctimas. Y ni una cosa ni la otra. Trabajan de espaldas a la realidad, y la realidad está en la calle. Hay que bajar y enterarse. Queremos que se les aplique de verdad la calificación de víctimas. Ni tienen protección ni ayudas ni vías para acceder al amparo.

¿Dónde pueden recurrir las víctimas para que se llegue hasta el final?

Si se abriesen los archivos de las clínicas, el Registro Civil, los archivos eclesiásticos, etc., obtendríamos un perfil perfecto de lo que estamos hablando. Además de las investigaciones en marcha en diferentes juzgados, y los cientos de denuncias presentadas que han de ser resueltas, tenemos como recurso las instancias internacionales. En los últimos meses hemos trabajado en la elaboración de informes para el Grupo de Trabajo de Personas Desaparecidas de Naciones Unidas. La querella argentina es otra opción. 

¿Cómo es posible que ocurriese en España semejante atrocidad?

Por la socialización del silencio, que es una herencia del franquismo. El silencio se adoptó como sistema de autodefensa, e impregnó los crímenes del franquismo, Auxilio Social y el robo de niños. Fuimos cómplices sin saberlo, amparando con nuestro silencio comportamientos que resultaron criminales. La gente no hablaba por miedo. La técnica era amedrentar al desamparado. 

Como siempre ocurrió en la historia, los etiquetados como vulnerables, frente a la élite, los intocables… 

Y estos, los intocables, están haciendo todo lo posible para que no aparezcan miembros del Opus Dei mencionados, o redes como Maria Madre, o algún alto funcionario del Estado implicado. Sigue siendo una losa tremenda en la investigación. Si yo me niego a colaborar con la justicia ocultando datos que tengo en mi poder, me estoy haciendo cómplice. Sin embargo, no ocurre así con la Iglesia católica, cuando la Iglesia católica está dentro del marco jurídico del Estado. No depende del derecho canónico, ni del Vaticano, sino de nuestro marco, el de todos. Y se tiene que someter a él como todos nosotros.

Le noto afectado… 

Me afecta de verdad, porque me he implicado emocionalmente. No puedo soportar que una madre me llore al teléfono preguntándome dónde está su hijo. Después de cinco años, llega un punto en que estoy asqueado de la naturaleza humana, de hasta qué punto puede profundizar el ser humano en las miserias, hasta qué punto puede despreciar aquello que dice defender. ¿Usted defiende la vida? ¿Cómo la defiende usted? ¿Defiende al nasciturus, y no defiende al niño que está en las cloacas, que se muere de hambre? Primero defendamos lo que tenemos. Eso es la vida en marcha. 

Además de sociólogo y antropólogo, su vida estuvo vinculada al teatro, como director de la compañía Talía. Usted me ha dicho alguna vez que sabe perfectamente cuándo alguien está haciendo una puesta en escena, descubre enseguida al villano. ¿Vivimos rodeados de villanos?

El villano es el que asigna etiquetas, aquel que distingue a la gente como el potencial aliado del que no lo es. El que no va de villano, va con los brazos abiertos, pero esa es su vulnerabilidad, su punto flaco. Si nos abrimos mucho y sin distinción, somos carne de cañón. 

Da la sensación de que el mundo se ha endurecido, que vivimos en una especie de campo de batalla cotidiano en todos los niveles. ¿Qué sociedad estamos construyendo?

Una amiga siria me dice: Es que en mi país no sabemos quiénes son los malos, porque son todos malos. Creo que la maldad se ha implantado en la sociedad y la ha destruido. La semilla del codazo para hacerte el hueco también se ha implantado.

 Rajoy es un Don Tancredo que cree que triunfa cumpliendo ciegamente las órdenes de Merkel

“El incienso es para los dioses, a los hombres les ciega”. ¿Qué le dice esta frase?

Es lo que le pasó a Aznar hace poco en televisión, estaba cegado por el ego, lo mismo que Rajoy, un Don Tancredo que cree que triunfa cumpliendo ciegamente las órdenes de Merkel, y no se da cuenta de que la escena ya ha cambiado. Ya no hay la escena del teatro ciego de las elecciones del 20N. Aquel momento ya pasó. Rajoy tiene la legitimidad de origen, pero no la legitimidad de ejercicio. Que lea un poquito a Max Weber y a los clásicos de la sociología, que no le vendría mal. A ti te otorgan un cheque, pero no es un cheque en blanco, tiene una fecha de caducidad, ya ni siquiera son cien días. Si prometes que vas a crear empleo y no tienes fábricas para cumplir esa promesa, ¿qué estás ofreciendo? Humo. En cuanto llega la primera ráfaga de viento, el humo se va a hacer puñetas.

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