viernes 26/2/21

Rescatar Chamartín aún es posible y necesario

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RESCATAR: 1. Liberar (…) un lugar invadido o conquistado por alguien, especialmente por un enemigo, a cambio de dinero o mediante la fuerza.
Oxford Dictionary LEXICO


Amparado en esta acepción que el Oxford Dictionary otorga a la palabra rescatar, me atrevo a proclamar la necesaria, legítima y urgente tarea de “rescatar del enemigo”, llámase BBVA, DCN o Merlin Properties, este amplio territorio para, sobre él, proponer un proyecto urbanístico, liderado por el Ayuntamiento de Madrid, que dé respuesta eficaz y justa a los problemas, necesidades reales y aspiraciones de los madrileños, en términos funcionales, medioambientales y sociales.

Los ciudadanos no podemos asumir dócilmente y tolerar que un territorio estratégico de nuestra ciudad, casi único por su extensión, localización y servicios, sea privatizado y entregado por las administraciones públicas municipal, regional y estatal a unos inversores especuladores cuya finalidad no es “construir ciudad”, sino apropiarse de un suelo y unas infraestructuras como base sobre la que atraer inversores financieros, que disponen de un enorme capital ocioso, venidos de cualquier país y origen.

Operaciones especulativas sustentadas por las expectativas muy atractivas y golosas, que nacen de la aprobación definitiva de la Modificación del Plan General de 1997.

Este proyecto resulta especialmente irresponsable en los momentos actuales y frente a la incertidumbre que el paisaje post pandemia va a generar, frente a las nuevas políticas económicas y urbanísticas que la nueva situación va a demandar

Lo más grave y escandaloso, ética y políticamente, es que esta operación inmobiliaria, gestada a lo largo de tres décadas oscuras, con múltiples acuerdos, pactos y convenios suscritos entre los organismos públicos y los promotores privados, siempre a favor de estos últimos, ha sido propiciada y bendecida por los poderes públicos que debían controlarla, sometiéndola al bien general y no primando un negocio privado. Porque son estos poderes, estas administraciones, las que han franqueado la entrada a los invasores, a quienes han acogido y a los que se ha entregado, a bajo precio, un suelo y unos aprovechamientos patrimonio de todos los madrileños.

Una vez más la política se rinde ante el mercado, con la benévola tolerancia de los responsables públicos bajo el falso y prostituido eslogan de la colaboración público-privada (PPP). Una colaboración que, en este caso al menos, está propiciando una operación inmobiliaria-financiera lesiva para los intereses de los ciudadanos y que constituirá, sin duda, una pesada hipoteca para el futuro de Madrid y su entorno metropolitano.

Solo por esta fraudulenta venta de la ciudad a unos especuladores financieros está justificada la oposición ciudadana a la Operación Chamartín (rebautizada con el encubridor nombre de Madrid Nuevo Norte), utilizando para ello todos los medios legítimos a su alcance.

Oposición y batalla cívica que tiene como finalidad ultima la reconquista de este amplio y estratégico territorio como patrimonio común de los madrileños.

¡Estamos a tiempo! Y, por tanto, obligados a movilizarnos social y jurídicamente hasta que se declare la nulidad de la Modificación del Plan General aprobada por el gobierno de la Comunidad de Madrid.

Por esta razón fundamental, junto a otras muchas lacras disciplinares, legales y sociales, el Club de Debates Urbanos ha presentado una demanda ante el Tribunal Superior de Justicia en la que se relatan los hechos más significativos y los razonamientos más sólidos para solicitar del tribunal dicha nulidad.

Una decisión adoptada por el CDU como último recurso para evitar la grave amenaza que Madrid Nuevo Norte supone para nuestra ciudad, una vez agotados los intentos de racionalizar el proceso ofreciendo soluciones alternativas al Ayuntamiento de Madrid, siempre desoídas.

Este proyecto resulta especialmente irresponsable en los momentos actuales y frente a la incertidumbre que el paisaje post pandemia va a generar, frente a las nuevas políticas económicas y urbanísticas que la nueva situación va a demandar. Nada más absurdo, si no fuese trágico, que impulsar e invertir esfuerzos técnicos, económicos y políticos en una aventura que se proyecta sobre un futuro impredecible y nada halagüeño.

Todas las hipótesis sobre las que ha podido formularse el actual proyecto de MNN se han derrumbado y, por tanto, es injustificable y absurdo mantenerlo vivo en la actualidad. 

Rescatar Chamartín aún es posible y necesario