lunes. 24.06.2024
El Socialista, 30 de octubre de 1926 (número 5534)
El Socialista, 30 de octubre de 1926 (número 5534)

@Montagut5 | Durante los años veinte se produjeron muchos análisis, debates y estudios tanto en el seno del movimiento obrero como en el ámbito empresarial y especialmente en la OIT sobre la adopción de cambios en el trabajo con vistas a que fuera más racional, con métodos científicos con el fin de asegurar el aumento de su rendimiento de la mano de obra, pero también para mejorar las condiciones laborales y salariales.

En 1926, la OIT en Ginebra discutió sobre una memoria de su director Albert Thomas, y una comunicación de la Federación Sindical Internacional sobre el derecho de los trabajadores de que se analizasen las posibilidades existentes para establecer una forma de trabajo más científica con el fin de conseguir una mayor producción de trabajo realizado (rendimiento), junto con unos salarios más en armonía con las necesidades de la vida moderna y una disminución de la jornada laboral.

Pascual Tomás expresa el temor del movimiento obrero porque las resoluciones de la OIT terminaban por no adoptarse

En este contexto, el destacado sindicalista y socialista Pascual Tomás, que llegaría ser miembro de la Comisión Ejecutiva del PSOE y diputado, consideró en las páginas de El Socialista que todo lo que se relacionase con la consecución de un mayor rendimiento en la forma de producir la clase trabajadora había de ser para los socialistas de gran preocupación. ¿Por qué? Pues porque se temían las interpretaciones que a esta cuestión internacional pudieran darse en cada país dada la falta de autoridad efectiva que tenía la OIT para hacer cumplir a todos los gobiernos los acuerdos adoptados como los relativos a la jornada de ocho horas, la protección de mujeres y niños, etc. Tomás estaba expresando el temor del movimiento obrero porque las resoluciones de la OIT, siendo generalmente favorables hacia el trabajador, terminaban por no adoptarse en los países, que eran soberanos a la hora de aprobar una convención establecida. En este sentido, Tomás recordaba que Italia había adoptado la jornada de nueve horas, aunque también admitía que había habido empresarios más humanos que el gobierno de Roma y se habían amoldado a la jornada de ocho horas. Los británicos, por su parte, estaban viviendo como la patronal imponía su criterio al poder político en el conflicto con los mineros.

En relación con España, Pascual Tomás comentaba que se estaba padeciendo una falta de capacidad industrial por parte de la burguesía, incapaz de asimilar las modernas innovaciones que se estaban produciendo en la vida industrial en el mundo.

La crisis productiva española era la consecuencia de la tecnología que se empleaba. Los patronos españoles no tenían estímulos para invertir en la transformación y consolidación de sus industrias, obligando al obrero a trabajar con las mismas herramientas y elementos que los trabajadores de hacía cuarenta años.

Se estaba padeciendo una falta de capacidad industrial por parte de la burguesía, incapaz de asimilar las modernas innovaciones

La patronal española había tenido muchas facilidades para exportar libremente sus productos en tiempos de la Gran Guerra. Pero esa situación no fue aprovechada para cambiar y convertir a España en una potencia industrial. Se ganaron fortunas fabulosas, y se crearon nuevos centros de producción, pero no se hizo nada para mejorar los rendimientos, para adoptar nueva tecnología o sistemas productivos más racionales.

Acabada la guerra ya no se podía exportar como antes porque la competencia con las producciones extranjeras era imposible. En consecuencia, a la patronal se le había ocurrido, en opinión de Tomás, intentar abaratar la mano de obra con el fin de afrontar la crisis. Pero la rebaja de los salarios no era la solución, sino que ésta pasaba por la imperiosa necesidad de que la clase trabajadora interviniese en la dirección y administración de las industrias -el conocido control obrero, del que hemos tratado también en este periódico- con el fin de transformar la estructura productiva en un sentido modernizador. Tomás era, en consecuencia, muy crítico con la clase patronal de aquella época que solamente estaría interesada en impedir la consolidación de la fuerza de la organización obrera.

Hemos trabajado con el número 5534 de El Socialista, del día 30 de octubre de 1926. Sobre Pascual Tomás es imprescindible acudir al Diccionario Biográfico del Socialismo Español.

El rendimiento del trabajo y Pascual Tomás (1926)