sábado. 02.03.2024

– Querido señor Guernica a pesar de su avezada experiencia y de su meritoria preparación, mucho me temo que no podemos aceptar su solicitud de cambio de servicio para trabajar de nuevo en su antiguo puesto de Madrid.

– Querido Director… ¿Podría decirme por qué?

– ¿Puedo hablarle con franqueza?

– Por supuesto.

– En realidad queremos que se marche de nuestra empresa. Para recursos humanos es usted una carga. La edad no perdona y tras tantas décadas a nuestro servicio, ya no tiene mucho más que ofrecernos profesionalmente. Además, todos sabemos que no sabe mantener la boca cerrada sobre sus opiniones políticas. 

La gente dice que se aparecen alrededor suya gente fusilada y soldados muertos

– Creo que están ustedes intentando que vaya sin indemnización por despido. Lo que pasa es que el nuevo propietario de la empresa es de extrema derecha.

– Obvio que el mundo está cambiando señor Guernica. 

–¿Y qué van a hacer entonces conmigo?

– Sólo podemos ofrecerle un puesto meramente decorativo, tal vez en un trastero de un humilde pueblo que apenas recibe visitas del público.

– Pero eso es lo mismo que estaba haciendo hasta ahora…

– Sí. Pero ese otro pequeño trastero se ha llenado de gente y de periodistas desde que está usted allí. Queremos que pase usted desapercibido. 

– ¿Y qué hay de malo en mí?

– Veo que usted no entiende la política de nuestra empresa. No queremos ese tipo de publicidad. Hay rumores de que usted atrae a los fantasmas.

– ¿Rumores? ¿fantasmas? ¿Qué fantasmas?

– La gente dicen que se aparecen alrededor suya gente fusilada y soldados muertos. Que en su tiempo libre ha visitado determinadas cunetas y lugares donde se produjeron batallas. Es más, sus compañeros dicen que muchos fallecidos de esa época le han pedido favores.

– ¿Favores? ¿Qué favores?

– Que les hable a las nuevas generaciones de la memoria histórica

– Mire señor Director, en realidad llevo tantos años en la empresa que tienen que aguantarme. Lo cierto es que van a hablar de mí de todos modos y si no quieren que hablen de cosas paranormales, tal vez sería mejor que la conversación sobre cosas normales. Es decir, que la charlatanería verse sobre mis conocimientos de la historia y del mundo del arte: Yo puedo ayudarles con mí experiencia y reconocimiento profesional, para ello solo tienen que devolverme a mi lugar natural, estaré encantado de trabajar una vez más como personal de sala, en el museo del Prado. 

Fábula sobre la censura a una madura obra de arte paranormal