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domingo. 03.07.2022
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Actualizado el 29 de junio de 2022

  1. Etimología
  2. Retener
  3. Infancia
  4. Conducta adictiva
  5. Neurociencia
  6. Búsqueda del dinero

Etimología

La palabra avaricia procede etimológicamente de la latina, avaritia, avidez.

En principio se refiere a la adquisición de riquezas, pero también se puede aplicar a cualquier otra cosa que se pueda imaginar. 

Retener

La avaricia estaría relacionada, desde la óptica psicoanalítica con el control de esfínteres en la fase anal de todo individuo.

En términos psicoanalíticos, el avaro retiene o controla lo que tiene, no como una fórmula de ahorro sino para no gastar.

En la etapa infantil el niño quiere retener sus heces, soltarlas cuando él desea, tener el control, ya que para todo lo demás depende de sus padres o adultos a su cargo. Si el niño encuentra placer en no dar las heces a unos padres, poco cuidadosos, pronto se acostumbra a sentir satisfacción en retener cualquier cosa.

Infancia

La avaricia, también puede estar condicionada por el aprendizaje individual, teniendo su origen en la primera infancia, en dónde bien por falta de vínculos afectivos fuertes o bien por un aferramiento a los objetos materiales, como lo único capaz de controlar, se gesta esta conducta con propensión a la avaricia.

Dentro de eso, el placer se centra en "retener y acumular". 

Conducta adictiva

Hay estudios de base biológica para esta conducta de la avaricia.

La avaricia crea adicción como la nicotina o la cocaína actuando en el cerebro como una droga

Así, las tesis de los psicólogos Stephen Lea, de la Universidad de Exeter, Reino Unido, y Paul Webley, de la Universidad de Londres, sostienen que la avaricia, es una conducta adictiva como la nicotina, la cocaína o cualquier actividad adictiva, que actúan en el cerebro como “drogas”, con gran poder para activar los centros de placer. 

Neurociencia

La resonancia magnética funcional es una prueba de neuroimagen que destaca áreas metabólicas activas en el cerebro, que permiten explorar la biología de ciertas situaciones.

Respecto a la avaricia se han comprobado alteraciones alrededor de los circuitos de recompensa cerebral, incluso en regiones antiguamente evolucionadas, como el núcleo accumbens y el hipotálamo, localizadas profundamente en el cerebro, que son las que proveen información acerca del dolor, el placer, la recompensa y el castigo. 

Otras investigaciones en neurociencia han mostrado que, cuanto más avariciosa es una persona, menos capacidad tiene la corteza prefrontal de su cerebro, que es la implicada en el razonamiento, para disminuir la gratificación de ganar más dinero, inhibiendo la actividad de las neuronas del núcleo estriado ventral, implicado en esa gratificación.

El cerebro del avaro podría funcionar, por tanto, de manera diferente al del no avaricioso.

Búsqueda del dinero

También la avaricia podría ser una cuestión de aprendizaje social, una respuesta al estímulo ambiental.

Es un reforzador social que tiene que ver con el nivel de aceptación en una sociedad en función de los bienes que se poseen. 

Según el estudio de Richard F. Taflinger, La base sociológica de la avaricia, la avaricia puede ser algo con base biológica, sin embargo, su base social es aún más fuerte. 

La vida en sociedad ha hecho que los humanos hayan alterado radicalmente la necesidad de acumular recursos primarios para sobrevivir y reproducirse.

Para este autor, “la sociedad humana ha cambiado el cómo y por qué se recolectan los recursos, desarrollando una forma de trasportar los recursos actuales hacia el futuro para usarlos en ese futuro: el dinero.

Por lo tanto, los humanos buscan dinero. Las apelaciones a la psique humana deben tener en cuenta no solo la bilogía, sino también la sociedad. "La sociedad es la fuerza impulsora detrás de gran parte del comportamiento humano”. 

Este ciclo de trasportar los recursos actuales al futuro, descrito por Taflinger, en mi opinión, da supremacía a la búsqueda del dinero en nuestra sociedad actual, lo que conduce a la ya referida posible conducta adictiva, y por tanto compulsiva, de aquellos que teniendo cantidades ingentes de dinero buscan y buscan más.


Por último, compartir esta reflexión de Erich Fromm:

"La avaricia es un pozo sin fondo que agota a la persona en un esfuerzo interminable por satisfacer sus necesidades, sin llegar nunca a conseguirlo”.

La avaricia, una conducta adictiva