REDES SOCIALES

No te fíes de los recordatorios de cumpleaños de Facebook

Abro hoy mi perfil de Facebook y me dice que es el cumpleaños de dos buenos amigos...

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Abro hoy mi perfil de Facebook y me dice que es el cumpleaños de dos buenos amigos... que han fallecido hace ya unos años. He comprobado que otros amigos de mis amigos no se han enterado de su fallecimiento y les siguen felicitando. La verdad es que resulta un poco macabro.

Pueden pasar años y años y esta red social te seguirá informando que un amigo que cría malvas hace tiempo sigue festejando su onomástica tan contento.

Sé que Facebook dirá que no es culpa suya y que el fallecido se tenía que haber tomado la molestia de darse de baja de esa red social antes de pasar por el tanatorio. O que no se ha preocupado de solicitar a sus herederos o seres queridos que le borrasen de una red social en la que igual no tenían ni idea que había abierto una cuenta y colgaba de vez en cuando recuerdos.

Si alguien ha intentado darse de baja de Facebook verá que es una carrera de obstáculos prácticamente imposible

Probablemente la mayoría de los "amigos" de mis amigos de Facebook no les conocían de nada más que de esa red social. Nunca habían hablado con ellos ni compartido fiestas, alegrías o disgustos. Tampoco tienen la culpa de seguir felicitándoles "ad eternum" o por lo menos hasta que ellos también sean llamados por la parca.

Hubo un tiempo que los que se daban de alta en esa red social que admitía 5000 amigos se dedicaban como locos a admitir a desconocidos o solicitaban amistad a personas que no conocían de nada, simplemente para poder decir en su currículum que tenían miles de amigos en Facebook o competir en las conversaciones familiares de tener más que sus cuñaos.

También he podido comprobar que algunos aceptan todas las peticiones de amistad de las/los miles de "buscadoras/es" que de cualquier país te dicen lo interesados que están en tu amistad, que les gusta mucho el contenido que compartes y alaban tu belleza sin par. Luego vienen las estafas, los engaños, las desilusiones e incluso los suicidios.

Volviendo al tema de la mala información que ofrece Facebook de las onomásticas sólo se me ocurre una solución que se adoptó hace años por los bancos y la seguridad social

Hace ya muchos años, allá por mediados de la década de los dos mil, un experto en redes sociales y medios de comunicación me argumentó que las redes sociales eran los principales enemigos de la prensa profesional, de los periodistas e investigadores rigurosos, y en resumen de la noticia real y contrastada. Tenía toda la razón pero casi nadie le hizo caso.

Los medios se volcaron con las redes, los dirigentes y las organizaciones políticas ya no elaboraban comunicados estudiados y prudentes por sus gabinetes de comunicación y se volcaron en el tuit fácil, en la frase ingeniosa, brillante...y cuanto más agresiva mejor. Las televisiones ante cualquier acontecimiento publicaban los breves mensajes de deportistas, comunicadores y estrellas. 

La inmediatez en la respuesta es exigida ante cualquier novedad. El que no escribe inmediatamente un halago o una condena es tildado de "tibio" en el tema que sea y se le exige que responda rápido. Desgraciadamente hay pocos medios que tienen como principio deontológico "llegar tarde a la noticia" para  contrastarla, valorarla y dar un criterio solvente sobre la misma.

Volviendo al tema de la mala información que ofrece Facebook de las onomásticas sólo se me ocurre una solución que se adoptó hace años por los bancos y la seguridad social para que esta última no siguiera pagando las pensiones de los fallecidos. Un sistema de información online entre los registros civiles del mundo mundial y las plataformas globales en el que los primeros informen a las segundas de las personas que han dejado de respirar y gozan de la paz eterna.

Las plataformas deberían en ese caso de instrumentar un sistema de baja automática de sus seguidores, pero no creo que quieran hacerlo porque entonces perderían muchos de los millones de "clientes" que siguen engordando las filas de sus negocios.

Si alguien ha intentado darse de baja de Facebook verá que es una carrera de obstáculos y prácticamente imposible. Es como las sectas en las que es muy fácil entrar pero muy difícil salir.