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viernes. 12.08.2022

Rafael Nadal condecorado por el Ministerio de Defensa

El reglamento de recompensas militares no es una ordenanza municipal para regular el mercadillo de "tomaydacas"
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Margarita Robles

Floren Dimas | Sabemos de los triunfos deportivos de Rafa Nadal y de los múltiples reconocimientos, homenajes, medallas, diplomas, bandejas y metopas de plata que el mallorquín ha recibido por sus méritos personales, hechos plausibles que nadie discute ni cuestiona.

Pensábamos que las condecoraciones militares estaban creadas para premiar acciones o trayectorias llevadas a cabo por militares (o accidentalmente, por civiles) como protagonistas de hechos relevantes o sacrificados relacionados con las misiones encomendadas a las Fuerzas Armadas.

Incluso, veríamos con satisfacción que el Ministerio de Cultura y Deportes concediese a Rafa Nadal cualquier alta distinción por su perfil deportivo, como cuando los encofradores que se jubilasen tras décadas de duro trabajo en las construcción, recibieran del Ministerio de Trabajo alguna medalla de reconocimiento por su duro y anónimo servicio a la Patria.

Lo que no entendemos muy bien es que el Ministerio de Margarita Robles se aproveche del "tirón" mediático de un deportista de élite, para "chupar rueda" (término ciclista muy al pelo deportivo) echando mano de méritos ajenos, dentro de una campaña de propaganda corporativa con fines cosméticos, para situar al ámbito militar en primera línea del candelero mediático.

Margarita Robles exhibe a título de mérito para ofrecer esta medalla las virtudes de abnegación, sacrificio y responsabilidad atribuibles a Rafa Nadal y destaca que las FAS se sintieron muy agradecidas por la felicitación enviada por éste cuando estaban desplazadas en misiones internacionales. Vale.

Pero resulta que el reglamento de recompensas militares no es una ordenanza municipal para regular el mercadillo de "tomaydacas" de favores entre las FAS y unos señores exitosos, porque puestos así la máquina de hacer medallas de Defensa, echaría humo para condecorar a los miles de españoles que en los laboratorios, en los estudios de arquitectura, en las cabinas de los aviones, extendiendo hormigón asfáltico o en el fondo de las minas, realizan en silencio sacrificados actos de servicio a la Patria, sin tener la oportunidad de realizar vía satélite una videollamada a los destacamentos militares en Irak, en el Líbano o en el Océano Índico.

Yo esperaba alguna vez un gesto de justicia en el reparto de las medallas del ministerio de Margarita Robles, imponiendo la Cruz al Mérito Militar al teniente de Ingenieros Luís Gonzalo Segura, o al cabo destinado en Sanidad Militar Marco Santos, expulsados de las FAS respectivamente, por denunciar la corrupción económica en su Unidad y por atreverse a firmar un manifiesto en contra de los altos mandos militares, que emitieron un comunicado de adhesión a la Memoria de Franco.

Como este gesto de la ministra ni está ni se le espera, en justa coherencia con su trayectoria ultraconservadora dando cobertura  al sector franquista y neonazi de las FAS, abro públicamente con un euro, una suscripción popular para imponerle con todos los honores la Cruz de Hierro.

Una condecoración que lucen con orgullo los neandertales que saben han cumplido con su deber.

Floren Dimas oficial del EA (R) | Presidente de ACMYR, miembro de ANEMOI y de la Asociación Memoria Militar Democrática.

Rafael Nadal condecorado por el Ministerio de Defensa