PSICOECOLOGÍA

La tristeza invernal

El trastorno afectivo estacional ocurre en ciertas épocas del año, con mayor frecuencia durante el invierno y especialmente en las latitudes del norte.

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El trastorno afectivo estacional es un tipo de depresión relacionado con los cambios de estación. El trastorno afectivo estacional comienza y finaliza aproximadamente en la misma época cada año. Los síntomas comienzan en otoño y continúan durante los meses de invierno y, durante este período, tienes menos energía y te sientes de mal humor y mejoran con la llegada de la primavera y se largan las horas de luz. Los síntomas suelen desaparecer durante los meses de primavera y verano. Con menor frecuencia, el trastorno afectivo estacional causa depresión en la época de primavera o al comienzo del verano y desaparece durante los meses de otoño e invierno.

Albert Camus dijo: “En las profundidades del invierno finalmente aprendí que en mi interior habitaba un verano invencible”

Stephanie Cox, profesora del Departamento de Medicina del Comportamiento y Psiquiatría, parte del Instituto de Neurociencia Rockefeller de la WVU en la Facultad de Medicina de la WVU, nos reporta cómo identificar las causas, los síntoma y factores de riesgo del TAE, así como los tratamientos que pueden proporcionar alivio.

El trastorno afectivo estacional ocurre en ciertas épocas del año, con mayor frecuencia durante el invierno y especialmente en las latitudes del norte. Se cree que los síntomas están relacionados con la reducción de la exposición a la luz solar natural. Esta disminución de la luz puede afectar los neurotransmisores en el cerebro y alterar el ritmo circadiano del cuerpo. Aun así, todavía se desconoce la causa específica del trastorno afectivo estacional. Algunos de los posibles factores incluyen los siguientes:

  • El reloj biológico (ritmos circadianos). La reducción de los niveles de luz solar en otoño e invierno puede provocar la aparición del trastorno afectivo estacional de inicio en invierno. Esta disminución puede alterar el reloj interno del cuerpo y provocar una sensación de depresión.
  • Los Niveles de serotonina. Una caída de los niveles de serotonina, una sustancia química cerebral (neurotrasmisor) que afecta el estado de ánimo, podría intervenir en el trastorno afectivo estacional. La reducción de la luz solar puede provocar una caída en los niveles de serotonina y esto, a su vez, puede provocar depresión.
  • Los Niveles de melatonina. El cambio de estación puede alterar el equilibrio de los niveles de melatonina del cuerpo, una sustancia que interviene en los patrones de sueño y en el estado de ánimo.

Muchas personas se sienten un poco más bajas de humor o energía cuando los días son más cortos. Sin embargo, el TAE implica un grupo de síntomas que persisten e interfieren significativamente con la vida diaria.

La terapia de luz es uno de los tratamientos más comunes y efectivos

Las personas con TAE presentan los siguientes síntomas:

  • Sentirse apático, triste o decaído gran parte del día, casi todos los días
  • Perder el interés en actividades que solías disfrutar
  • Tener poca energía y sentirse aletargado
  • Dormir demasiado
  • Sentir antojos por consumir carbohidratos, comer en exceso y subir de peso
  • Tener dificultad para concentrarse
  • Sentirse desesperanzado, inútil o tener sentimientos de culpa
  • Comenzar a sentir que ya no quieres vivir

Los síntomas específicos del trastorno afectivo estacional de inicio en invierno:

  • Exceso de sueño
  • Cambios de apetito, especialmente un antojo por consumir alimentos ricos en hidratos de carbono
  • Aumento de peso
  • Cansancio o falta de energía

Debido a que el TAE se considera un tipo de trastorno depresivo, sus síntomas pueden ser muy similares y, a veces, idénticos a los del trastorno depresivo mayor. El riesgo es mayor entre las personas más jóvenes, las mujeres, las personas con antecedentes familiares de TAE y las personas con afecciones preexistentes del estado de ánimo o de salud mental.

Las personas que han experimentado este patrón predecible pueden beneficiarse de comenzar el tratamiento o las estrategias preventivas a principios del otoño. Hablar con el médico de atención primaria puede ayudar a identificar las mejores opciones de tratamiento y el momento para su situación específica.

La terapia de luz es uno de los tratamientos más comunes y efectivos. Esto implica sentarse frente a una caja de luz especial que emite 10,000 lux de luz blanca durante 30 a 60 minutos diarios durante el invierno.

Otros tratamientos útiles pueden incluir medicamentos, terapia cognitivo-conductual y cambios en el estilo de vida, como ejercicio y mantener un horario de sueño regular.

Por último, compartir esta reflexión de Albert Camus: “En las profundidades del invierno finalmente aprendí que en mi interior habitaba un verano invencible”.