Las explicaciones cuanto más sencillas mejor
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Consideremos la siguiente pregunta. Hay un reloj antiguo en un museo, y tiene dos problemas de funcionamiento: funciona lento y se salta horas. Estos problemas podrían deberse a emplastes de resorte colocados incorrectamente (Causa A), lo que causaría ambos problemas, o a una combinación de engranajes desgastados (Causa B), que harían que funcione lento, y un mal funcionamiento del mecanismo de cuerda (Causa C), que haría que se saltara horas. ¿Cuál es la explicación más probable para los problemas de funcionamiento del reloj? En tales casos, trabajos previos sugieren que tanto los niños como los adultos prefieren explicaciones más simples, es decir, aquellas que postulan la presencia de menos causas inexplicadas.
En esta línea, la profesora asistente de la Universidad Estatal de Mississippi, Thalia H. Vransidis, de la Universidad Estatal de Misisipi, ha recibido el premio al Mejor Artículo 2025 de la Sociedad Psiconómica por su trabajo que explora por qué la gente suele preferir explicaciones más simples, incluso cuando las explicaciones más complejas pueden ser más precisas.
El presente trabajo arroja luz sobre uno de los mecanismos que subyacen a las preferencias de las personas por explicaciones más simples
La Sociedad Psiconómica, una organización internacional dedicada al estudio científico de la mente reconoce anualmente investigaciones destacadas publicadas en sus revistas revisadas por pares. Los galardonados con el Premio al Mejor Artículo son honrados con un certificado, un premio de 1.000 dólares y un reconocimiento formal en la reunión anual de la sociedad, que este año está prevista para el 22 de noviembre en Denver.
Publicado en la edición de abril pasado de Memory & Cognition, "Inside Ockham's razor: A mechanism driving preferences for simply explanations". La autora, TH Vrantsidis, demuestra que las personas tienden a centrarse en causas presentes mientras pasan por alto las causas ausentes—factores que pueden ser relevantes, pero no son inmediatamente observables. Esta tendencia puede llevar a una sobrevaloración de explicaciones más simples.
"La gente suele preferir explicaciones simples —esto suele ser razonable— pero hay muchos factores que nos empujan hacia un razonamiento demasiado simplificado. Esto puede ser problemático en situaciones reales, desde entender los cambios económicos hasta explicar el comportamiento humano. Que una causa sea evidente no significa que no haya otras en juego”, refiere la autora.
Proporciona percepciones adicionales sobre por qué las personas a veces tienden a explicaciones excesivamente simplificadas
Por ejemplo, al evaluar explicaciones para los síntomas de un paciente, los participantes solían preferir una explicación de una sola causa —una sola enfermedad causó los síntomas— incluso cuando una explicación más compleja y de múltiples causas podría ser más precisa, como cuando una combinación de dos enfermedades diferentes causó los síntomas.
Vrantsidis afirmó que sus hallazgos destacan la importancia de considerar las causas ausentes o no mencionadas y de considerar explícitamente si múltiples factores pueden estar en juego, lo que puede ayudar a reducir errores de razonamiento causados por la simplificación excesiva.
Siempre me ha fascinado la alegría que la gente obtiene al entender bien las cosas—los momentos de 'ajá' que surgen de una explicación clara", dijo. "Mi trabajo explora qué valoramos en las explicaciones: por qué la simplicidad puede ser útil y cuándo puede desviarnos.
En resumen, el presente trabajo arroja luz sobre uno de los mecanismos que subyacen a las preferencias de las personas por explicaciones más simples: una tendencia a razonar como si estuvieran utilizando explicaciones agnósticas (es decir, que solo incluyen causas postuladas como presentes y no se comprometen con la presencia o ausencia de otras causas), incluso cuando las explicaciones ateas (que especifican la ausencia de otras causas) son más apropiadas. Este trabajo allana el camino para exámenes más matizados de las representaciones cognitivas y los procesos de inferencia que dan lugar a las preferencias por la simplicidad y la complejidad. También proporciona percepciones adicionales sobre por qué las personas a veces tienden a explicaciones excesivamente simplificadas y cómo se podría mejorar el razonamiento explicativo de las personas para apreciar más plenamente la complejidad del mundo.
Preguntas clave respondidas por la autora:
¿Por qué la gente prefiere las explicaciones más simples?
Porque se centran en las causas visibles e ignoran las ausentes, lo que hace que las explicaciones simples parezcan más satisfactorias y completas
¿Cuál es el peligro del razonamiento demasiado simplificado?
Puede llevar a conclusiones inexactas en decisiones del mundo real, desde el diagnóstico de enfermedades hasta la comprensión de eventos sociales y económicos.
¿Cómo pueden las personas evitar esta trampa de simplificar demasiado el razonamiento?
Considerando deliberadamente causas ocultas o múltiples y resistiendo la tentación de las explicaciones demasiado sencillas.
Datos clave del estudio
- Sesgo de simplicidad: Las personas favorecen naturalmente las explicaciones sencillas, incluso cuando múltiples causas explican mejor los eventos.
- Causas ausentes pasadas por alto: Los factores ocultos o no mencionados a menudo se ignoran, lo que lleva a conclusiones demasiado simplificadas
- Impacto en el mundo real: Este sesgo puede distorsionar el razonamiento en campos como la atención médica, la economía y la psicología
Existen diversas técnicas que pueden ayudarnos a mejorar nuestra habilidad para explicarnos de forma clara y sencilla. Algunas de ellas son:
- Utilizar ejemplos y analogías: Al relacionar el concepto que estamos explicando con situaciones o objetos cotidianos, facilitamos su comprensión.
- Dividir la información en pasos: Organizar la explicación en etapas secuenciales ayuda a seguir un orden lógico y evitar confusiones.
- Utilizar recursos visuales: Gráficos, diagramas o imágenes pueden ser de gran ayuda para complementar la explicación y hacerla más visual.
- Escuchar y adaptarse al receptor: Es importante estar atentos a las necesidades y conocimientos previos del receptor, adaptando nuestra explicación en función de ello.
Por último, compartir esta reflexión de Eugeni d’Ors: “Entre dos explicaciones, elige la más clara; entre dos formas, la más elemental; entre dos expresiones, la más breve”.