lunes. 20.05.2024

Se ha demostrado que las diferencias individuales en los rasgos sociales de personalidad, como el alto neuroticismo, la amabilidad y la extraversión o la baja preocupación por el bienestar de los demás y la baja confianza en los demás, predicen futuros estados depresivos.

La confianza es un rasgo social de la personalidad vinculado con la capacidad cognitiva para analizar las señales sociales y estimar la fiabilidad de los demás, como si esperar cooperación recíproca o la observancia de las normas sociales, jugara un papel fundamental en la calidad de las relaciones interpersonales. Estimar la fiabilidad de los demás y el comportamiento real de su confianza son importantes no solo para el inicio y el mantenimiento de las relaciones sociales diarias, sino que también afectan cuestiones a gran escala como la representación política, las coaliciones militares o el comercio económico internacional, entre otras.

Los escáneres cerebrales revelan que los volúmenes reducidos de materia gris en regiones del "cerebro social" (redes neuronales involucradas en la cognición social: formación reticular activadora, tálamo, sistema límbico, lóbulo temporal, área motora suplementaria, gyrus cingulado anterior y lóbulo prefrontal). están vinculados a la capacidad de confianza, y comparten una conexión con la vulnerabilidad a la depresión, y que por tanto esto podría ayudar con la detección temprana de la misma. Los hallazgos del estudio fueron publicados en Scientific Reports en octubre pasado: "Nuestra pregunta era: ¿Podemos usar la información de los rasgos sociales de la personalidad para predecir el desarrollo de trastornos psíquicos, como la depresión?", refiere Alan S. R. Fermin, autor del estudio profesor asistente en el Centro de Investigación del Cerebro, la Mente y las Ciencias KANSEI de la Universidad de Hiroshima).

Tener herramientas que ayuden a identificar los primeros signos de trastornos psíquicos podría acelerar las intervenciones médicas u otras intervenciones terapéuticas. El trastorno depresivo mayor (TDM), o depresión clínica con síntomas severos, es un trastorno que afecta a millones de personas en todo el mundo. A pesar de los síntomas graves que interfieren con la vida diaria, muchas personas, por diversas razones, retrasan la búsqueda de ayuda médica, lo que conduce a un empeoramiento del trastorno.

Earl Gray Stevens dijo: “la confianza, como el arte, nunca proviene de tener todas las respuestas, sino de estar abierto a todas las preguntas”

Cuando los signos y síntomas graves de TDM ya son visibles, los médicos pueden llegar fácilmente a un diagnóstico; pero en esa etapa, frente a un diagnóstico en una etapa más precoz, supone que el tratamiento pueda ser más desafiante a medida que se reduce la respuesta a los medicamentos y otras técnicas, lo que requiere intervenciones más complejas y agresivas, como puede ser la TEC (terapia electroconvulsiva).

Estudios previos a este, mostraron una conexión entre la confianza y la depresión, y fueron los primeros en descubrir la base neuroanatómica de esta relación. La confianza se asocia con la expectativa de amabilidad y reciprocidad de la cooperación de los demás, así como el cumplimiento de las normas sociales. Sin embargo, confiar en los demás no es una tarea fácil, ya que a menudo se observan interacciones sociales aversivas inesperadas en diferentes entornos ambientales, como chismorrear o intimidar en la escuela, acoso en el trabajo o violencia física en el hogar, entre otras.

Se ha demostrado que las diferencias individuales al confiar en los demás dañan la salud mental, ya que los que confían poco tienden a aislarse de las interacciones sociales y, en consecuencia, desarrollan más fácilmente estados de ánimo depresivo.

"En nuestro estudio, no solo replicamos la asociación entre la confianza baja y la depresión, sino que también demostramos que las regiones cerebrales asociadas con la confianza también se asocian con el grado de síntomas depresivos con un año de anticipación", dice A. S. R. Fermín. 

En general, se encontró que los cerebros de los sujetos que confían menos (baja confianza) mostraron un volumen reducido de materia gris en las regiones cerebrales involucradas en la cognición social. “Además, encontramos que esta reducción del volumen de materia gris entre los de baja confianza era similar al cerebro de los pacientes depresivos reales. Por lo tanto, a pesar de que los participantes no habían recibido ningún diagnóstico de depresión, sus cerebros ya mostraban signos de depresión", dice Fermin.

Las diferencias individuales en los rasgos de personalidad social, como el alto neuroticismo, la amabilidad y la extraversión o la baja preocupación por el bienestar de los demás, predicen posible futuros de estados depresivos

Los análisis de neuroimagen estructural realizados por los investigadores mostraron que tanto la baja confianza como los síntomas depresivos clínicos, están relacionados con volúmenes reducidos de materia gris (en el giro angular bilateral del cerebro, la corteza prefrontal dorsolateral bilateral, la corteza prefrontal dorso medial bilateral, el precuneo bilateral, la corteza prefrontal ventrometal polo frontal derecho y circunvolución recto-derecha y la corteza cingulada posterior izquierda).

El análisis morfológico de todo el cerebro de la muestra de estudio también mostró que cuando los niveles de confianza disminuyen, el volumen de materia gris en la región parahipocampo-amígdala también se reduce. Estas son regiones del cerebro que ayudan a los humanos a controlar sus emociones, pensar y predecir los estados mentales y comportamientos de los demás. Por lo tanto, el volumen reducido de estas regiones cerebrales en personas de baja confianza sugiere posibles alteraciones en el control de las emociones y en la estimación de la confianza de los demás, lo que puede contribuir al desarrollo de depresión. Sin embargo, aún se desconoce qué causa que estas regiones cerebrales disminuyan de tamaño.

Para comprender mejor la conexión neuroanatómica entre la confianza y la vulnerabilidad a la depresión, los investigadores utilizaron imágenes de resonancia magnética para observar el volumen de materia gris de 470 participantes sanos. Luego utilizaron cuestionarios psicológicos para medir la confianza, la ansiedad social y el tamaño de la red social. También se pidió a los participantes que auto informarán de los síntomas de depresión que podrían estar experimentando a través de un cuestionario psicológico como un indicador de vulnerabilidad al TDM.

Para validar sus hallazgos, los investigadores reclutaron a 185 participantes que eran pacientes ambulatorios en el Hospital Universitario de Hiroshima y otras instituciones médicas en la provincia de Hiroshima.

Observaron las anomalías en el volumen de materia gris en 81 de los participantes que fueron diagnosticados con depresión clínica, y vieron que las regiones cerebrales relacionadas con la confianza y los síntomas depresivos están realmente relacionadas con anomalías neuroanatómicas reales comúnmente observadas en pacientes con TDM.

"Esperamos que nuestros hallazgos puedan apoyar el desarrollo de políticas institucionales y sociales para aumentar la confianza social, por ejemplo, en el trabajo, la escuela o el espacio público, y prevenir el desarrollo de problemas psíquicos", afirma Fermin.

Se ha demostrado pues, que las diferencias individuales en los rasgos de personalidad social, como el alto neuroticismo, la amabilidad y la extraversión o la baja preocupación por el bienestar de los demás y la baja confianza en los demás, predicen posible futuros de estados depresivos.

Por último, compartir esta reflexión de Earl Gray Stevens: “La confianza, como el arte, nunca proviene de tener todas las respuestas, sino de estar abierto a todas las preguntas”.

Cerebros en entornos de confianza y depresión