sábado 16/10/21

Ahora el CGPJ y la justicia militar nos preocupa, y mucho

tribunal militar
Sala del Tribunal Militar Territorial Primero con sede en Madrid.

"Los militares han sido una fuerza decisiva, un poder muy significativo y no sólo desde estructuras específicas de defensa. Dirigieron Ministerios..."

"... y fueron responsables de buena parte del de Gobernación, en particular del área relacionada con EL ORDEN PÚBLICO, a través de cargos que en unos casos ocuparon militares químicamente puros y en otros jurídicos de los Ejércitos”.

Son palabras de Martín Villa, en su discurso de recepción en la Academia de Ciencias Morales y Políticas en el año 2013, así definía el papel del Ejército en la Administración pública de la dictadura el que fuera Ministro del Interior entre 1976 y 1979 -Constitución Española en medio- que apodaron Rodolfo "la porra de la Transición". Baste como idea sobre este figura que es una de las causas contra torturadores de la llamada querella Argentina.

En la Transición, los gritos de ruptura y reforma de la calle sugerían también a voces en la mente de los militares ya anacrónicos que había que mantener el control sobre el orden público, que entrando en materia verán el porqué de resaltarlo en mayúsculas en la introducción a estas líneas. Sin tener una presencia física directa del Ejército, habrían de idear cómo asegurar la influencia de lo militar en la política interior con todo lo que venía. El siglo XIX, antes incluso de las dictaduras y dictablandas de entrado el XX, antes de que se formaran Repúblicas y esas cosas diabólicas para ellos, ya les aconsejaba el control militar de la administración civil del Estado. ¿Cómo entonces? Pues con la utilización de cuerpos de naturaleza y disciplina militar como fuerzas de orden público, y con la supervivencia de la justicia militar. Y es que de haber dirigido ministerios como Hacienda, Obras Públicas, Industria, y los de todo lo que tiene que ver con el control del orden público, cómo no, ahora iban a ser desplazados aunque poniendo la mano, que no saldría gratis. O qué se creían.

Demasiada pérdida de control.

Siempre el control del orden público, una obsesión. El control del orden público por parte de lo militar que asegura la influencia sobre territorio civil, un factor clave de continuidad del poder del Régimen ante los cambios que se avecinaban. Dicen las malas lenguas que los Pactos de la Moncloa vinieron a resumirse con un "vale, me aparto y no me levanto pero me das lo mío y no te metes en mi terreno", y estoy de acuerdo, porque para ellos seré una mala lengua.

Venía lo civil, y la subordinación a lo civil. Al Poder civil legítimamente constituido, malditos sean. No podían ceder tanto. El propio Arias Navarro, que había sido el primer civil en ser Presidente del Gobierno desde la guerra, era también un jurídico militar. El del Españoles Franco ha muerto. Orden público, militarizado por supuesto, y justicia militar, dos cosas capaces de garantizar y hacer pervivir el control, no en vano habían sido los instrumentos claves de la represión.

Quienes pertenecieron a cualquier grupo de oposición aun mínimamente a la dictadura recordarán bien a la jurisdicción militar en combinación con la Dirección General de Seguridad dependiente del Ministerio de Gobernación, o Ministerio del Interior, siempre bajo mando militar. Y he ahí que el civil ya no recuerda lo que la justicia militar les hacía a sus padres y abuelos desde que cree que solamente afecta a militares. Y lo que es peor, parece no haberle importado en absoluto durante todo este tiempo que en su país siga hoy día operando en tiempos de paz una justicia que distingue tipos distintos de ciudadanos, los que viven bajo un código bélico, y los de otra justicia ajena a una guerra inexistente que el resto del entorno europeo aprendió por las cicatrices del siglo XX que debe mantenerse bien lejos del día a día de la ciudadanía. O quizá hasta ahora: El reciente debate por la renovación del órgano de gobierno de los jueces ha hecho a muchos ciudadanos preguntarse a raíz de la noticia de que el Consejo General del Poder Judicial recurrirá a la Sala de lo Militar para evitar el colapso del Supremo que qué es eso de militar que ahora salta a la vida civil. Ahora nos preocupa, y mucho.

Ciudadanos y ciudadanos de tercera han confluido, aunque no se ha visto incidir sobre esto a los militares y guardias civiles y sus asociaciones profesionales que siempre están tratando de hacer llegar a la sociedad las perrerías, injusticias, clasismo, y amparo de la corrupción que sufren por la justicia militar.

Guardias civiles, porque, como se ha dicho, nos falta el orden público para cerrar el círculo del imaginario superviviente franquista.

España mantiene hoy día dos Cuerpos de carácter estatal con competencias en orden público, uno fue militar hasta 1986 y el otro sigue bajo la bota militar y militarista hoy desde que un Partido político crecido por una mayoría absoluta volvió a hacer posible aplicar a guardias civiles en funciones policiales, y en su vida diaria incluso francos de servicio, la justicia militar. El control del orden público bajo la tutela, de nuevo si es que pudo irse del todo de la esfera civil alguna vez, de la justicia militar.

Hoy es aquel mismo Partido el que suscita el debate por su bloqueo a renovar el Consejo General del Poder Judicial, caduco ya sobradamente, algo por cierto obligado de renovar en tiempo y forma por la Carta Magna. Son dos datos objetivos, lejos de la intención de este que suscribe el limitar estas líneas sólo a hacer oposición política contra nadie.

Nos dijeron a todos que nunca más la justicia militar tendría injerencia en la vida civil, que la Ley regularía el ejercicio de su jurisdicción en el ámbito estrictamente castrense y en los supuestos de estado de sitio, tal así es como está escrito en la Constitución de 1978, en su artículo 117, parte del Título VI (Del Poder Judicial), que la Justicia emana del Pueblo, que se prohibían los Tribunales de Excepción. Pues nos engañaron.

Unceta F.

Unceta F. es el pseudónimo de un firmante del Manifiesto Contra el Franquismo en las Fuerzas Armadas y miembro de la AMMD, Asociación para la Memoria Militar Democrática.


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