jueves 9/12/21
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Recordar que las parafilias son patrones de conducta sexual, poco frecuentes, en donde la fuente de placer puede ser un objeto inanimado, una situación o un tipo de persona especial. Así pues, en el ámbito de las filias, las parafilias son patrones de comportamiento sexual, en los que el deseo, la excitación o el placer depende en gran medida de elementos atípicos, que no necesariamente implica la presencia de patología.

La parte del cerebro relacionada con el olfato es el rinencéfalo, que se encuentra dentro del cerebro límbico o cerebro emocional. El ser humano puede captar hasta siete olores primarios: alcanfor, almizcle, flores, menta, éter, acre y podrido, que corresponden a los siete tipos de receptores existentes en la mucosa olfativa. El rinencéfalo está interconectado con el hipotálamo (centro de la homeostasis orgánica) y con varias áreas de control emocional, y nos ayuda a concentrar toda la información que proviene del exterior. El papel del rinencéfalo en la conducta sexual se basa en que detecta las feromonas, estas son sustancias químicas segregadas por las glándulas sudoríparas, axilares y genitales. Las feromonas intervienen en la conducta sexual y en la atracción por el sexo opuesto o por el propio.

La antolagnia es una parafilia poco común que consiste en la excitación sexual producida por el olor de las flores. Así pues, hablamos de cuando una persona siente placer sexual e incluso experimenta un orgasmo al oler una flor. Las personas con esta parafilia llegan al orgasmo si huelen flores; si mantienen relaciones sin poder oler flores, es muy probable que baje el placer e incluso que no lleguen al orgasmo.

Una de las razones por las que los caballeros de antaño regalaban flores en las citas, es porque pensaban que el aroma de ciertos tipos de flores, provocaban en quienes las recibían una mejor predisposición al acercamiento

Es sabido la importancia del olfato en las relaciones sexuales. En un trabajo de Ingelore Ebberfeld, se obtiene a partir de una encuesta que, casi la mitad de los participantes afirmaron ser estimulados sexualmente por el olor de sus parejas. Además, establece un ranking que demuestra que, tras el olor corporal sin perfumes, aparece en la lista el olor corporal perfumado, el olor íntimo, el olor después del acto sexual y el olor axilar.

Hay ciertas sustancias extraídas de las flores, plantas o maderas, que provocan un aumento de la libido por sus propiedades afrodisíacas. En el libro el lenguaje de la seducción, de David Givens, describe tres aromas que pueden actuar como potenciadores del deseo sexual: En primer lugar, el sebo, cada uno de los diez folículos capilares por centímetro cuadrado del cuerpo, emite un suave olor producido por las glándulas sebáceas. La piel de la boca y los labios superiores, potencian este olor. En segundo lugar, las fragancias frutales y florales como la esencia de manzana, durazno y mandarinas, combinadas con aromas florales de lila, orquídea y rosas. En tercer lugar, herbal y especiado, sobre todo para hombres, como el olor a sándalo.

Por último, se dice que una de las razones por las que los caballeros de antaño regalaban flores en las citas, es porque pensaban que el aroma de ciertos tipos de flores, provocaban en quienes las recibían una mejor predisposición al acercamiento.


Cónoce otras parafilias; misofiliadacrifiliaasfixiofilianecrofiliaformicofiliagerontofilia

Parafilias poco comunes: antolagnia o sexo floral