ENTREVISTA A LA PSICÓLOGA Y ESCRITORA

Inés Dozo Aragunde: “El miedo se ha vuelto un clima emocional permanente”

Inés Dozo Aragunde.
La psicóloga y escritora Inés Dozo Aragunde publica el libro Miedo, tu sombra amiga, una obra que va más allá de los paradigmas que tenemos arraigados en este tema.

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Óscar Vegas |

La psicóloga y escritora Inés Dozo Aragunde publica el libro Miedo, tu sombra amiga, una obra que va más allá de los paradigmas que tenemos arraigados en este tema. Estamos ante un libro necesario en tiempos cuando el individuo vive sometido a distintas formas de miedo dirigidas. Dozo Aragunde establece las diferencias para identificar el miedo normal que debemos trabajar y el miedo como consecuencia de dinámicas externas casi siempre relacionadas con la saturación, los paradigmas y los esteretipos. “La incertidumbre, la sobreexposicón a noticias, la presión por rendir, la comparación constante en redes y la velocidad con la que cambia todo, mantienen al sistema nervioso en alerta”, sostiene la especialista española.


Óscar Vegas | ¿Por qué este libro pudiera ser necesario en la actual etapa histórica?

Inés Dozo Aragunde | En la actualidad estamos viviendo una etapa en la que el miedo está presente de forma constante, pero no siempre se reconoce como tal, es decir, no aparece como un susto puntual, sino como un ruido continuo que se cuela en nuestro día a día condicionando cómo nos sentimos y cómo actuamos.

Este miedo no siempre se manifiesta como pánico, pero se ha vuelto casi un “clima emocional permanente”. la incertidumbre, la sobreexposicón a noticias, la presión por rendir, la comparación constante en redes y la velocidad con la que cambia todo, mantienen al sistema nervioso en alerta. Cuando estamos en alerta, pensamos peor, decidimos desde la urgencia y nos desconectamos de lo que necesitamos de verdad. Como se diría coloquialmente, vamos por la vida como pollos sin cabeza sin ser conscientes de lo ocurre a nuestro alrededor. La sobreinformación, los cambios rápidos y la presión por estar bien, hace que muchas personas convivan con ansiedad, inseguridad o bloqueos sin saber cómo gestionarlo.

Este libro es necesario porque propone una psicología del día a día, no intenta “eliminar” el miedo con promesas mágicas ni frases bonitas, sino devolviéndole a su lugar entendiendo el miedo y entrenando recursos para que deje de dirigir nuestra vida. Hoy más que nunca necesitamos herramientas accesibles para regularnos, tomar decisiones más calmadamente y recuperar esa libertad interior que el miedo suele robarnos.

En resumen, hoy más que nunca necesitamos aprender a convivir con el miedo sin que se convierta en nuestro piloto automático.

¿El miedo es nuestra sombra amiga?

Por supuesto que sí, pero si lo entendemos bien. No porque el miedo sea agradable, sino porque cumple una función, intenta protegernos, avisarnos o prepararnos ante algo que interpretamos como amenaza.

El problema llega cuando esa alarma se queda encendida, y el miedo se vuelve excesito o se activa por experiencias pasadas lo cual comienza a interferir en nuestra vida diaria. Esto provoca que evitemos, pospongamos, nos bloqueemos o vivamos en alerta constante. En este caso deja de ayudarnos y se convierte en una carga.

Llamarlo “sombra amiga” significa cambiar la relación, es decir, en lugar de luchar contra él o avergonzarnos por sentirlo, aprender a escucharlo, entender qué quiere señalar y entrenarlo para que no decida por nosotros. La sombra no desaparece, pero puede acompañarte sin dominarte, pasando de ser un fantasma que te persigue a una señal que te guía. La clave no está en eliminar el miedo, sino de que deje de decidir por ti.

¿La imposición de estereotipos nos condiciona? Si es así, ¿en qué sentido?

Sí, muchísimo. Los estereotipos funcionan como “guiones” invisibles que nos dicen cómo debemos ser, sentir o vivir para encajar y, cuando intentamos cumplirlos, muchas veces acabamos desconectándonos de lo que realmente necesitamos.

Nos condicionan en varios sentidos:

  • Generan autoexigencia y culpa: “tendría que poder”, “no debería sentir esto”, “si me pasa es porque soy débil”.
  • Alimentan el miedo al juicio y al rechazo. Vivimos pendientes de a mirada ajena y tomamos decisiones para agradar, no para vivir en coherencia.
  • Empobrecen la identidad. Si te sales del molde, aparece inseguridad y, si te quedas dentro, aparece la frustración.
  • Silencian emociones legítimas, especialmente el miedo, la tristeza o la vulnerabilidad que se vuelven “prohibidas” y se transforman en ansiedad o bloqueo.

En el fondo, los estereotipos no solo condicionan cómo nos mostramos, condicionan cómo nos tratamos por dentro y, ahí es donde nace gran parte de los miedos cotidianos.

Inés Dozo Aragunde.

¿Aprender a convivir con el miedo es una forma de autoconocimiento?

Sí, totalmente. Aprender a convivir con el miedo es una de las vías más directas de autoconocimiento, porque el miedo actúa como un “radar” que se encarga de señalar dónde están nuestras heridas, nuestras necesidades, nuestros límites y también vuestros valores.

Cuando miras tu miedo con honestidad, empiezas a descubrir cosas como:

  • Qué intentas proteger.
  • Qué te importa de verdad.
  • Qué partes de ti piden seguridad.
  • Qué patrón repites para evitar dolor.
  • Qué decisiones estás tomando desde la alerta en lugar de desde la libertad.

Por eso no se trata de eliminar el miedo, sino de escucharlo y entrenarlo. Cuando el miedo deja de mandar, aparece algo muy revelador como tu criterio, tu deseo y tu dirección. Eso es autoconocimiento en estado puro.

¿Cuáles son las diferencias del miedo en cuanto a la preocupación y la ansiedad?

Buena pregunta ya que se suelen confundir mucho y el ponerles nombre ayuda a regularlos.

Miedo.

  • Es una respuesta emocional ante una amenaza real o percibida.
  • Suele activarse en el cuerpo: tensión, taquicardias, presión en el pecho, alerta, necesidad de huir/evitar. Es más instintivo.
  • Puede ser inmediato (peligro) o anticipatorio (“y si pasa…”), pero siempre está ligado a sentir amenaza.

Preocupación.

  • Es más mental que emocional. Una cadena de pensamientos sobre posibles problemas. No siempre hay amenaza real.
  • Es “darle vueltas” al algo para intentar controlar el futuro. Suele hacerse mediante los ¿y si…?
  • A veces es útil (te organiza), pero cuando se vuelve constante agota y no resuelve nada.

Ansiedad.

  • Es un estado de activación sostenida en donde cuerpo y mente está en modo alerta, aunque no haya un peligro concreto delante. Mezcla síntomas físicos (nudo en el pecho, taquicardia, respiración entrecortada) con pensamientos anticipatorios.
  • Puede incluir miedo o preocupación, pero es más difusa y persistente.
  • Se nota como inquietud, anticipación, presión interna, dificultad para descansar o “apagar la cabeza”.

Una manera simple de resumirlo sería:

  • Miedo: “hay peligro”.
  • Preocupación: ¿y si pasa algo?
  • Ansiedad: “mi sistema está en alerta todo el tiempo”.

Cuando describes el contenido de tu libro dices que no ofreces frases bonitas. Esto es muy importante, pues, cuando ciertos discursos no son catastrofistas terminan siendo simplistas. ¿Cuál es el equilibrio entre estas dos direcciones?

El equilibrio está en no romantizar lo que duele, pero tampoco dramatizarlo mediante frases bonitas que niegan la realidad o discursos catastrofistas que la agrandan. Para mí, el punto medio es una psicología honesta y útil, es decir, poner nombre a lo que pasa, entender por qué ocurre y ofrecer herramientas concretas para afrontarlo. Intento dar a ver que el miedo puede ser muy limitante y agotador, y a la vez mostrar que hay caminos concretos para regularlo y transformarlo.

Cuando digo que no ofrezco “frases bonitas”, me refiero a evitar mensajes tipo “todo pasa por algo” o “solo tienes que pensar en positivo”, que pueden sonar bien pero no son efectivas cuando el cuerpo está en alerta. El miedo no se calma con eslóganes, se calma con comprensión, acompañamiento y entrenamiento.

En mi libro busco un enfoque realista y compasivo.

- Validando lo que estás viviendo ya que lo que sientes tiene sentido y no significa que estás “roto” ni que estás exagerando.

- Explicando el funcionamiento psicológico (qué hay detrás del miedo y la ansiedad)

-  Herramientas. proponer pasos pequeños, entrenables y medibles para recuperar el control (cuerpo, mente, hábitos, decisiones).

La idea es que el lector o lectora no se lleve solo esperanza, sino criterios y recursos, lo cual se traduce en entenderse mejor y poder hacer algo distinto sin presión ni dramatismo.

Como bien dices, el miedo es inherente al ser humano, pero, quizá por eso mismo, distintas formas de poder lo utilizan para manipular. ¿Cómo diferenciar lo normal de lo dirigido?

La clave está en mirar qué hace ese miedo en ti y de dónde viene el estímulo. La diferencia está en si el miedo te informa y protege o por el contrario te reduce y te empuja a obedecer sin pensar. El miedo “normal” suele ser una señal proporcionada, es decir, aparece ante una amenaza concreta, te activa para protegerte y, cuando pasa el peligro, desaparece.

El miedo “dirigido” o que se utiliza para influir, suele mostrar señales distintas:

  • Es difuso y permanente. Te mantiene en alerta sin un peligro claro (“algo malo puede pasar en cualquier momento”).
  • Te estrecha la mirada. Reduce el pensamiento crítico, te empuja a respuestas rápidas, polarizadas, de “todo o nada”.
  • Te orienta hacia fuera. Te dice a quién culpar, a quién temer o a quién seguir para sentirse a salvo.
  • Te desregula. Aumenta la ansiedad, la urgencia y el consumo compulsivo de información.
  • Se alimenta de repetición. Cuanto más lo consumes (noticias, redes, mensajes alarmistas), más crece.

Para diferenciarlos, ayuda hacerse 3 preguntas muy simples:

  1. ¿Esto que siento es proporcional a una amenaza real y concreta, aquí y ahora?
  2. ¿Me está ayudando a cuidarme o me está empujando a reaccionar sin pensar?
  3. ¿Después de informarme me siento más capaz… o más asustado y dependiente?

Cuando el miedo te deja más pequeño, más rígido y vulnerable a la urgencia, suele ser un miedo “dirigido”. Cuando te informa, te protege y te permite elegir, suele ser un miedo más sano. Ahí la psicología del día a día es esencial ya que regula el cuerpo, filtra la información y recupera espacio interno para decidir.