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Durante todo el mes de junio de 1938, con la Guerra Civil aún en curso, Pamplona se convirtió en la sede de unos "Cursos de Orientación Nacional". La elección de Pamplona no fue azarosa; como "cuna del alzamiento", la ciudad acogió un despliegue militar asfixiante donde tenientes y sargentos ejercieron de instructores, algo inédito en la historia de la pedagogía. A diferencia de lo ocurrido en 1932, en estas de 1938 las maestras brillaron por su ausencia. En esta ocasión, alrededor de cuatrocientos maestros venidos de toda España -apoyados económicamente por distintas instituciones-, fueron los únicos receptores de unas lecciones de “pedagogía sin pedagogía”.
- 1. PENSAMIENTO EN BLANCO Y NEGRO
- 2. CONFERENCIANTES: DE LA "CRUZADA" A LA EUGENESIA
- 3. La "Palinodia" de Mariano Lampreave
- 4. Meteoritos caídos del firmamento
- 5. El Cierre: Pedro Sainz Rodríguez (1897- 1986)
- 6. El eco de un modelo
Bajo diversas denominaciones, estas jornadas tuvieron un objetivo único: transformar las escuelas en centros de adiestramiento bajo un estricto "espíritu militar y religioso". Por esta razón, los cursillistas fueron instalados en barracones.
El contraste con el modelo republicano fue radical. Mientras que, en 1932, Rodolfo Llopis abogaba por la escuela como instrumento de paz, el nuevo régimen, personificado en figuras como el general Luis Orgaz y el ministro Pedro Sainz Rodríguez, alentó a "desarmar moralmente al enemigo". Y, en este sentido, los conferenciantes, fueran militares o no, el lenguaje bélico fue la nota predominante de sus intervenciones.
La didáctica fue sustituida por la ideología. No se habló apenas de matemáticas, ni de métodos de lectura o de escritura, sino de la "España Imperial", con ponentes como Romualdo Toledo, Pemartín, Tovar, Laín Entralgo, Ridruejo, Vallejo Nájera. El magisterio fue forzado a convertirse en una pieza más del engranaje franquista, bajo la supervisión, en Navarra, de una Junta Superior de Educación que, no solo depuró libros, sino que fue cómplice del asesinato de 33 maestros, entre ellos la maestra María Camino Oscoz Urriza.
El silogismo del nuevo Estado era simple: si la República educó para la libertad, la "Nueva España" educaría para el imperio. Bajo la mirada del general Orgaz, el curso omitió cualquier debate pedagógico sobre el aprendizaje para centrarse en un "mantra" de orden y religión.
Fue el fin de la pedagogía como ciencia, desarrollo del pensamiento crítico, ético y creativo, y el inicio de la enseñanza como disciplina de cuartel, donde el maestro ya no debía enseñar a pensar, sino a obedecer y a rezar con su alumnado al comenzar y terminar sus clases.
1. PENSAMIENTO EN BLANCO Y NEGRO
Los periódicos golpistas dejaron para la posteridad una antología de textos impagables. Escritos en el furor de la contienda y, sabedores de su triunfo, no escatimaron mostrar desnudamente su naturaleza antidemocrática, integrista y vengativa.
Publicaciones golpistas como Arriba España, El Pensamiento Navarro y Diario de Navarra celebraron las jornadas de Pamplona con fervor místico-militar. Para ellos, los maestros habían dejado de ser educadores, para ser "alféreces maestros espirituales" destinados a ganar la "batalla de la paz" tras la victoria en las trincheras.
Podría decirse que dichos periódicos compitieron entre sí por mostrar mejor que nadie su adhesión inquebrantable al nuevo régimen y a su “Salvador”. Su visión del modelo educativo, basado en la simbiosis de “armas, letras y religión”, fue radicalmente idéntico.
Diario de Navarra presentó a los cursillistas como los encargados de formar a la "generación del Caudillo". Estas fueron sus palabras:
“Los maestros que han llegado a Pamplona se encargarán de preparar una generación como se merece la España de nuestro Caudillo. La Nueva España se redime y libera de sus mortales enemigos a las órdenes del invicto Caudillo. Serán cuatrocientos maestros de toda la España Liberada. Un curso tan importante requiere que todos los buenos navarros asistan tanto a Misa como a la solemne sesión de apertura, dando una prueba más de nuestra total identificación con las autoridades del Nuevo Estado y prestándole nuestra más calurosa adhesión”.
Arriba España defendió que los maestros debían actuar como soldados para ganar "la batalla de la paz".
En su editorial, titulado “Alféreces españoles” decía a los a maestros que “la lección magnífica y fundamental que iban a recibir era convertirse en “alféreces maestros”. Cabiéndoles el orgullo y el honor de ser los primeros. Para ganar la batalla de la paz; para que las generaciones se formen en un ambiente religioso y militar; para que el niño aprenda de esta herencia sagrada y heroica que todos los días nos dejan nuestros combatientes”.
El Pensamiento Navarro abogó por el retorno a la "España Imperial" mediante una pedagogía estrictamente católica. En su editorial donde emparentaba los términos “armas y letras”, simbiosis pedagógica y metodológica con la que se pretendía regresar al “futuro” de la España Imperial.
Todas las conferencias fueron reproducidas íntegramente en los periódicos referidos. Con el tiempo, el Ministerio de Educación Nacional, las publicó en dos volúmenes: Curso de Orientaciones Nacionales de la Enseñanza Primaria. Burgos: Hijos de Santiago Rodríguez, 1938. 2 vols.
2. CONFERENCIANTES: DE LA "CRUZADA" A LA EUGENESIA
Las conferencias se centraron en desmantelar la herencia de la Institución Libre de Enseñanza (ILE), y la Escuela laica republicana, sin ahorrar todo tipo de descalificaciones, no sólo políticas, sino personales. Como reflejó Iniesta Corredor en su libro, la cuestión estribaba en liberar a la infancia de la Garra Marxista.
No citaré a todos sus participantes, pues cabría decir que, leído uno, vistos todos. Solamente obviaré a Ernesto Giménez Caballero, por cuanto su intervención fue un hatajo de insultos dedicados a los maestros y dirigentes republicanos que da hasta vergüenza ajena estamparlos.
Siguiendo el perfil de los conferenciantes podrían clasificarse del siguiente modo:
2. 1. Perfil Institucional y Político
Juan Pedro Arraiza (1878-1966)
Figuraba en estos momentos como vicepresidente de la Diputación. En su alocución se adelantó a explicar que se trataba de “un curso para que el magisterio no se descarriara y siguiera el camino marcado por la Cruzada Nacional”, tarea a la que le atribuía efectos profilácticos: “un curso para curar y rectificar el extravío que en los últimos años afectó a la enseñanza, acaso más que a otro ramo cualquiera de la vida nacional”. Dirigiéndose a los maestros les recordó:
“A vuestra colaboración se le encarga la obra ingente de la Cruzada nacional, pues si el invicto general Franco y nuestros heroicos soldados ganan la guerra, vosotros ganaréis la paz que es complemento de la guerra, pues la guerra a la paz se ordena”.
Romualdo Toledo Robles (1895-1974)
Intervino en calidad de Director General Nacional de Enseñanza Primaria. Atacó, en tono agresivo, la influencia francesa y ginebrina (Rousseau), quien modeló la educación impartida durante la República.
Propuso sustituir “el respeto a la conciencia del niño por la "verdad revelada" y recuperar a los pedagogos del siglo XVI como Luis Vives o San José de Calasanz. Entre las muchas afirmaciones -nada pedagógicas, por cierto-, rescato esta joya:
“Es necesario que sepáis que este movimiento viene completamente a borrar todas las falsas democracias que tuvieron origen en el sufragio universal inorgánico, causa de que todos, siendo hermanos, nos estemos matando unos a otros en esta guerra de reconquista”.
Alfonso García Valdecasas (1904-1993)
Era subsecretario de Educación Nacional. Intervino en nombre del ministro de Educación. Sostuvo que era necesario optar por “una nueva ruta en la orientación filosófica de la Enseñanza”. Pues en la II República, España padeció “una falsa visión revolucionaria que quería arrebatar el alma de los niños de aquel poso innegable, de toda aquella corriente viva que representa la Historia, el Lenguaje, y la continuidad de un pueblo fuera del cual no hay cultura, ni hay espíritu”.
2. 2. Perfil Militar y Psiquiátrico
Antonio Vallejo Nájera (1889-1960)
Militar. Psiquiatra nazi. Conocido como el Mengele español. Máximo exponente de la "eugenesia de la Hispanidad". Defendió la necesidad de una "limpieza racial" para eliminar el "gen rojo" y la "escoria de la villanía". Para él, la guerra fue el crisol que separó a la aristocracia espiritual de la mediocridad democrática. Así que dijo a los “primeros futuros alféreces maestros”.
“La guerra ha sido para nuestra juventud crisol purificador que ha permitido separar a un lado la escoria de la villanía y a otro la aurífera espiritualidad aristocrática de nuestro genio racial”.
José María Pérez Salazar (1912-1992)
Fue director de La Voz de Navarra. En 1938, formaba parte de la redacción de Arriba España, con el cargo de redactor jefe. En otras afirmaciones sostuvo:
“Cuando el Magisterio se haya formado en el espíritu militar y castrense de la guerra habremos hecho la verdadera revolución. Para llevarla a cabo se necesita emoción ¿Y cuándo podrá llevarse a cabo más que ahora con la guerra, cuando todos los días se nos da una página de heroísmo y una victoria que motivan las mejores lecciones para la escuela? Una lección de geografía en el interés de señalar las conquistas es una lección viva de Historia de abnegación. El Parte oficial de Guerra sería suficiente para la guerra del magisterio, y desde luego, el mejor programa escolar. La guerra, maestros, viene a dar al traste con todos los programas falsos para ofrecernos el programa auténtico de nuestra enseñanza: para que hagamos la revolución”
2.3. Perfil Religioso, la mística del fusil: sotanas y bayonetas
Quizás lo más impactante de las jornadas fue la asunción de un lenguaje castrense por parte de figuras religiosas. Destacaron dos nombres:
Francisco Peiró, S. J. (1883-1969)
Defendió la "militarización de la sociedad civil" en lugar de propugnar su evangelización. Sostuvo que la legalidad republicana era "débil" y que España necesitaba el gobierno de los militares para aprender disciplina y obediencia. Para terminar con esta recomendación:
“Dejar el mayor tiempo posible a los militares para que gobiernen, a fin de que, a través del gobierno de la Nación, nos vayan infiltrando a los españoles la disciplina, la abnegación, el honor, la sumisión a la Jerarquía, la obediencia, etc., etc., esas virtudes en cuya práctica constante decía yo antes que consiste la deseada militarización civil del país.”
Antonio Martínez García, S.M (1889-1955)
Inspector general de los religiosos marianistas. En la historia de su Congregación figura como Fundador de la editorial S.M. En su opinión, “los historiadores liberales habían sido ateos, librepensadores y sectarios”. Atacó la escuela laica como una "monstruosidad", un elemento tóxico dentro de nuestro ambiente”; en consecuencia, exigía que los maestros fueran “católicos, creyentes y practicantes, en público y en privado”.
2.4. El Falangismo y la "Pedagogía del Dolor"
José Pemartín San Juan (1888-1954)
Mentor destacado de José Antonio Primo de Rivera. Jefe del Servicio Nacional de Enseñanza Superior y Media del Ministerio de Educación. El contenido de su intervención fue “Los orígenes del Movimiento”, extraído de su libro con el mismo título.
En el plano escolar, rechazó la dimensión placentera del juego en el aula. Porque, “si la vida es milicia, solo cabe una “pedagogía del dolor” o “del sacrificio”.
Un rechazo paradójico del juego. En especial, si se tiene en cuenta que dos de los pedagogos reivindicados por el franquismo fueron Huarte de San Juan y el P. Andrés Manjón. El primero, en su Examen de los Ingenios, defiende el juego como una de las vías más importantes de socialización y de desarrollo físico equilibrado del niño; otorgándole, también, un rol terapéutico como renovador mental que es para quien lo practica. Por su parte, el fundador de las Escuelas del Ave María, consideraba que el juego era clave en la actividad del niño, siendo un principio fundamental de tales escuelas, cuyo lema era “Aprender jugando”. Así decía: “El juego es la asignatura del niño hasta los cinco años; la principal de los seis a los nueve; la indispensable de los diez a los catorce; y la más saludable e higiénica hasta los veintiún años; y el educador que de ella no se ocupe y preocupe no sabe ni vale para educar”.
Perspectiva lúdica que les acercaba a los postulados de la Escuela Nueva y que tanto odiaban los conferenciantes franquistas de 1938. Dan la impresión que estos gerifaltes ni siquiera habían leído los libros de quienes se consideraban seguidores fanáticos.
Antonio Tovar (1911-1985)
Lingüista. Responsable de RNE, cuando emitía desde Salamanca. Vinculado a Ridruejo en la órbita de Ramón Serrano Suñer. Ocupó la Subsecretaria de Prensa y Propaganda. Abandonó la política en 1942.
Su conferencia se tituló “Nación, Unidad, Imperio”. Entre otras frases de su discurso dijo:
“La obra a realizar es una obra de salvación del cristianismo que dará a España la salida a los caminos de grandeza. La verdadera unidad es la católica (...) La Nación es un instrumento al servicio de varios fines el principal de los cuales es salvar el alma de la hispanidad que no es otra que el catolicismo”.
Pedro, Laín Entralgo (1908-2001)
Pedro Laín Entralgo era, entonces, Jefe de Ediciones de la Falange. Tan sólo rescato su idea de libertad que da muestra fehaciente del terreno pantanoso en el que se movía el falangista Laín y, luego, reconvertido en demócrata de toda la vida, como intentó demostrar en sus colaboraciones en El País en la década de los noventa. Entonces, en 1938 afirmaba:
“Nuestra idea de libertad es una superación de aquella idea mezquina que tuvieron nuestros antepasados: la trocamos por la del servicio al Imperio que es el destino común de los pueblos, y a Dios el fin supremo de toda criatura”.
Dionisio Ridruejo (1912-1975)
Figura capital de la Falange. En estos momentos, Jefe de Servicio Nacional de Propaganda. Voluntario en la División Azul que viajó a matar bolcheviques a Rusia. Alguien lo calificó como “el nazi arrepentido”, opinión que no compartió Laín Entralgo, escribiendo unos cuantos artículos en El País en defensa de su amigo.
Su intervención se centró en justificar el golpe de Estado, concepto que identificaba con revolución, la que supuestamente estaban perpetrando los golpistas:
“Tenemos el orgullo de ser nacionalistas y tradicionalistas sin nostalgia de momentos históricos pasados. Tradicionalistas para salvar de entre la polvareda de la historia, lo único que tenemos y por lo que han muerto de verdad los hombres de España, la esperanza de volver a ser alguna vez lo que fuimos. Solo así se puede ser tradicionalistas, siendo revolucionario Y ser tradicionalistas y ser revolucionario, vienen a ser una mismísima cosa” (Arriba España, 22.6.1938).
Fermín Yzurdiaga Lorca (1903-1981)
Cura falangista. Admirador de Hitler. Delegado nacional de prensa y propaganda de FET y de las JONS. Dirigió Arriba España y la revista Jerarquía (revista negra de la Falange). En Pamplona se le conoció como el “cura Azul”.
En su intervención “atribuyó la decadencia de España a las influencias de Lutero, Kant y Marx, proponiendo una vuelta a la "unidad de destino". Y, por si no quedase claro, sostuvo:
“España nace en el Pilar de Zaragoza bautizada por Santiago en el Ebro y desde entonces ya no trae otra tarea que unificar a los primitivos pueblos pobladores en el signo de aquel. La agonía del Imperio Español se inicia con el injerto que nos metieron los discípulos de Lutero y las teorías filosóficas kantianas, krausistas, que había de dar en un liberalismo grosero de Marx y de Engels, hasta la barbarie comunista”.
3. La "Palinodia" de Mariano Lampreave
Un caso sintomático fue el de Mariano Lampreave, Inspector Jefe de Educación en Navarra. Fue el único ponente que también participó en las semanas pedagógicas republicanas de 1932. En 1938, realizó un acto de contrición pública, renegando de su pasado liberal. En julio de 1936, declaró su antirrepublicanismo participando activamente en la depuración de sus compañeros de inspección -Rosaura López, Vicente Navarro, Blanca Bejarano y Francisca González-, a quienes acusó de izquierdistas y anticatólicos. Todos ellos terminaron represaliados.
Su intervención fue una clamorosa palinodia. Primero sostuvo que todo lo bueno que tenía Navarra se lo debía a la ejemplaridad del clero. Luego, se centró en Calvo Sotelo y su concepto del deber. Y en esas estaba, cuando de improviso cortó su charla y dijo, “vamos a rezar un Padre Nuestro en memoria de Calvo Sotelo”, y “así lo hicieron los maestros puestos en pie”. Para terminar, confesó:
“Es posible que todo esto choque a alguno de los que escuchan, pero todos tenemos en la formación educativa un pecado de origen que es la mancha del liberalismo, cuyas aguas las hemos bebido en la Prensa, en la Normal, en las obras de Pedagogía.”
Como cierre de su alucinante intervención dijo: “Hay que destruir estos restos de liberalismo para que aparezca la voz del deber. El liberalismo es la negación absoluta, prácticamente, de todo otro orden de cosas superior a las humanas, y el liberalismo, ¿por qué no hemos de decirlo, repitiendo la frase de los tratadistas?, el liberalismo es pecado”.
4. Meteoritos caídos del firmamento
Así podrían calificarse a los conferenciantes D. Nagore, E. Esparza, y B. Goñi, por un lado, y, por otro, Santos Beguiristain y Benigno Janín. Estos dos últimos no participaron como conferenciantes, pero su labor, de naturaleza administrativa e ideológica, fue decisiva para controlar el pensamiento político de los cursillistas. Janín era Jefe Administrativo de la Educación en Navarra, controlaba las fichas de los maestros y maestras de Navarra. Santos Beguiristain era párroco de Azagra y viceconsiliario de Asociación Acción Católica de Padres.
Esparza, Nagore y Janín, “Maligno” para algunos, eran, además, miembros de la Junta Superior de Educación.
Daniel Nagore (1887-1955)
Ingeniero agrícola. En 1938, era Director de Agricultura y Ganadería de Diputación. Presidente de la Asociación Católica de Padres de Navarra. En 1944, Nagore recibiría el título de la Encomienda con plaza de la Orden de San Gregorio Magno, concedido por el papa Pío XII.
Su intervención giró en torno a la Agricultura, basando su elección temática en que “la gran mayoría de los alumnos que tienen los maestros, corresponden a las familias cuyos medios fundamentales están en la agricultura”. Habló a los cursillistas de “la reproducción de los vegetales”, como pudo hablarles del escarabajo de la patata.
Entre col y col, soltó que “se achaca a los católicos por algunos escépticos, entre ellos Marañón que dice que, cuando las investigaciones se realizan con el prejuicio de la idea de Dios, eso no es investigación científica sino fanatismo. Y es todo lo contrario porque la fe religiosa no nos impide llegar a las últimas consecuencias de la investigación, porque vamos buscan la explicación en todo lo que el supremo hacedor puso en los distintos elementos que constituyen el mundo y las leyes que se rigen”.
Le faltó añadir que esa misma fe tampoco le impidió colaborar en la depuración, represión y asesinato de 33 maestros.
Eladio Esparza (1888-1961)
Subdirector de Diario de Navarra. Golpista. Ideólogo del navarrismo católico español. Su charla versó sobre cofradía, gremios y artesanado, asegurando que estos oficios representaban al obrerismo de la Edad Media. Como crecieron en torno a la Catedral, sus obreros “no corrían peligro de caer en apostasías varias. En cambio, en la actualidad, en las zonas de intensidad industrial se desarrollan agrupaciones obreristas envenenadas por Rousseau, desconectados de ese contacto de lo divino con el hombre y tiene que buscar en la tierra todo cuanto puede satisfacerle ingresando en esas colectividades y formando la masa dirigida por poderes siniestros para aplacar la obra del espíritu”. Y ahí estaba Franco y los maestros para que esa barbaridad no ocurriera.
Blas Goñi (1881-1952)
Sacerdote. Fue fiscal eclesiástico. Enemigo de los sindicatos libres. Infatigable colaborador en la prensa de derechas. Pudo hablar en el curso de “La Coeducación sexual y su base antiteológica”, condenando “su naturismo pedagógico”, pues tenía origen rousoniano (sic), o hablar del perverso “sistema de coeducación de la Escuela y la Institución Libre de Enseñanza”, contra lo que ya se había extendido en La Voz de Navarra (30.12.1931), pero se dedicó a comentar diversos “contenidos tomados de “varias encíclicas de León XIII2. Todo ello muy “ameno” para decir que “las causas del desorden social se reducen a dos: el capitalismo materialista y ateo y el comunismo ateo”. Ni siquiera añadió que los maestros, desde la escuela, podían contrarrestar dicho ateísmo.
Fue, sin embargo, el único conferenciante que se acordó de “la mujer que trabaja a ser posible en su casa”, y ello para recordarle que “no desatienda las obligaciones del hogar y de sus hijos”.
Curioso señalar este detalle, porque en esta misma semana se celebraba en Pamplona la V Asamblea Diocesana de la Juventud Femenina de Acción Católica, con la presencia del obispo Olaechea, Daniel Nagore, Santos Beriguistain, y otros prebostes, también, conferenciantes en las jornadas.
5. El Cierre: Pedro Sainz Rodríguez (1897- 1986)
Monárquico. Fue nombrado Delegado Nacional de Educación y Cultura en 1937 y, en enero de 1938, Ministro de Educación Nacional. Eligió como subsecretario de su ministerio a García Valdecasas. Dirigió todo el proceso de purga y depuración del magisterio republicano, historia que no cuenta en sus memorias. Fue cesado en abril de 1939. Luego, se exilió a Portugal ejerciendo como consejero político de Juan de Borbón.
Ensalzó la "trágica grandeza" de la guerra frente al “pacifismo "hedonista" internacional”, calificado de grotesco. Tuvo el “cinismo” de culpar a la II República de la guerra por haberse empeñado esta en resistirse al golpe de Estado:
“La República prefirió lanzar a la nación a una guerra antes que darse por vencida”. En idéntica insolencia se enfangó al prometer, prometió una "garantía procesal".
Habló de una depuración total del magisterio para extirpar la "semilla silenciosa" del laicismo: “En el Magisterio español y en todos los cuerpos del Estado se esta procediendo a una depuración que pronto será regulada de un modo definitivo con garantía procesal. Tengo la conciencia segura de que si hoy no arrancásemos con mano dura esa semilla silenciosamente arrojada en el surco, no podríamos tener la esperanza de una salvación definitiva para la Patria”.
Y lo decía en una ciudad y en una provincia donde no hubo frente de guerra y donde la propia Diputación se pavoneaba de haber depurado ese magisterio para finales de agosto, sin ningún tipo de juicio ni garantías jurídicas. Y se olvidaba de los 3500 republicanos asesinados impunemente por los carlistas y falangistas.
Calificará de burlón el artículo de la Constitución: “España renuncia a la guerra como instrumento de política internacional” y, a continuación, alabar la grandeza de la guerra y de la superioridad moral de quien la defiende:
“Es preciso que salgamos al paso de ese tópico comodón de los hedonistas, del mundo ginebrino liberal, que hace creer a la humanidad que esos pacifistas de la conferencia internacional son seres superiores y más humanos que aquellos que comprenden toda la dignidad y toda la trágica grandeza que hay detrás del deber de la guerra. ¿Es que no es un hombre superior aquel que está dispuesto a forjar en la violencia de una vía espiritual del destino de su pueblo, de la ambición de su raza, de la fidelidad a sus principios, el hecho supremo del sacrificio de la vida?”.
Para concluir que sólo los pueblos que gozan de un buen arsenal bélico, pueden imponer la paz y justicia en el mundo:
“Son precisamente los pueblos que tienen potencialidad guerrera los que pueden imponer la justicia e imponiendo la justicia salvan la paz. En cambio, esas democracias pacifistas cuando es un interés bastardo de las grandes finanzas del mundo internacional o de la Banca el que se atraviesa en ese destino del pacifismo universal, no vacilan en lanzar a los pueblos a una lucha sangrienta, y no por un ideal superior”.
El discurso terminó con un anuncio sorpresa:
“Yo prometo al general Orgaz que serán pronto varios los cursos que se realicen con este mismo sentido con que se ha realizado, ese estudio hará que los cursos sucesivos sean perfeccionados en su técnica docente y pedagógica”.
Una manera de decir que las jornadas de Pamplona no habían tenido nada de didácticas. Hay que añadir que la promesa de dicho curso jamás se cumplió. No hubo tales cursos. Como he dicho, Sainz Rodríguez fue cesado en 1939.
Y hasta 1953 no se elaboraron unos programas para enseñanza primaria.
6. El eco de un modelo
Importa subrayar que los maestros republicanos no fueron represaliados, y en muchos casos asesinados por seguir métodos avanzados provenientes de la Escuela Nueva. Muchos maestros y maestras que, tras el golpe, se “confesaron” franquistas, venían utilizando técnicas pedagógicas copiadas o inspiradas en Herbart, Decroly Claparede, Piaget, Freinet y que, a diferencia de lo que afirmaba el fascista Pemartín, tenían en el juego un arma poderosa para que sus pupilos aprendieran de forma útil, provechosa y placentera cualesquiera de los temas del currículum. No fueron represaliados por enseñar ni bien, ni mal, la raíz cuadrada o el teorema de Pitágoras, sino por estar acompañados por una identidad política, cultural y social, que los hacía odiosos a los ojos del Franquismo.
Lamentablemente, y como sucedió en otros ámbitos, el franquismo desmanteló por completo los incipientes avances pedagógicos conseguidos durante la II República, iniciados en su primer bienio.
Y, aunque la Transición intentó pasar página, en 1982 el estamento eclesiástico y civil volvió a arremeter contra maestros por motivos morales, demostrándose que el ADN de aquella pedagogía del control seguía sin desaparecer de las instituciones españolas.
En aquella fecha, tuvimos la desgracia de padecer persecución y denuncias por parte de las Asociaciones Católicas de Padres que, sin perder ese gen franquista, denunciaban a maestros y maestras por su pedagogía, calificados de inmorales, como sucedió a dos maestros en la escuela de Echarri (Navarra), donde el dibujo de un niño de 11 años -manipulado arteramente-, causó una cruzada de la derecha católica contra la escuela pública.
Se respondió con una huelga del magisterio navarro y es de señalar que, en el proceso, intervino el arzobispo de Pamplona, José María Cirarda, quien escribió una carta al ministro de Educación, Federico Mayor, pidiéndole que pusiera a los maestros y al inspector de la zona en su lugar. Pues, según el mitrado, “lo sucedido en el colegio de Echarri Aranaz se está convirtiendo en un test o prueba de fuerza de una concepción gravísima de lo que debe ser la educación de la infancia y de la juventud y acerca del verdadero concepto de la libertad de cátedra, constitucionalmente afirmada, junto a la condicionante afirmación de otros derechos de los padres y de los propios educandos” (Fecha de la carta, 2.4.1982).
No era el tono verbal de los golpistas de 1938, pero Cirarda seguía considerando que el concepto verdadero de educación seguía patentándolo la autoridad de la Iglesia, de forma exclusiva y excluyente. La revista Cuadernos de Pedagogía se hizo eco de la noticia, cuya historia empezó en marzo de 1982 y terminó resolviéndose a favor de los maestros en los tribunales en noviembre de ese año.
A los pocos días de cerrarse el caso de Echarri, surgió en diciembre de 1982, una nueva cruzada moral contra el maestro del pueblo de Mesones de Isuela (Zaragoza), a quien el alcalde y un grupo de padres de la localidad denunciaron ante la Dirección Provincial de Educación por las mismas razones que esgrimió el arzobispo de Pamplona y Acción Católica de Padres de Navarra. La revista libertaria Aula Libre, número 27, informó detalladamente de lo sucedido; también lo contó El País (16.11 y 5.12.1982).
Podrían evocarse otros casos parecidos que dejarían en muy mal lugar eso que se dió en llamar transición… evidenciándose que, tampoco, fue muy modélica en el ámbito de la educación. Más bien, sucedió lo contrario. Pero esta es otra historia.








