Necesitamos tu ayuda para seguir informando
Colabora con Nuevatribuna
Saltan chispas al momento de decidir si es motivo de orgullo o una vergüenza para España y para el interesado, que el chef-estrella José Andrés, se ofreciese encantado a recibir la máxima condecoración presidencial norteamericana, la Medalla de la Libertad, por su contribución a paliar los efectos de algunos conflictos bélicos, dando de comer a la población civil inocente afectada.
No podemos obviar que el presidente que le ha concedido esa condecoración, es el mismo que está alimentando con armas y explosivos el genocidio del pueblo palestino, equipamiento bélico en una guerra de carácter criminal que ha asesinado a varios empleados de la ONG creada precisamente por José Andrés, en la franja de Gaza.
Hay que tener mucho cuajo, mucha vanidad, y mucha incoherencia, para ufanarse de haber recibido una medalla, de manos de uno de los principales responsables de los cuarenta y seis mil palestinos asesinados, de los cuales quince mil han sido niños menores de doce años, de un total de 45.000 muertos y 108.000 heridos (según balance facilitado por Euronews de hoy) y también, como corresponsable del asesinato de siete empleados de la ONG World Central8 Kitchen (WCK) de José Andrés.
¿Merece la pena recibir una medalla a este precio?
Floren Dimas. Oficial del Ejército del Aire (Rtd)


