jueves. 30.05.2024
Mel
 

En la sede de la ONU, en New York, los delegados de todo el mundo contienen la respiración por lo que pasa en Ucrania. Mientras, en New Jersey, a escasas setenta millas de ahí, la gente llora la pérdida de un ser querido. Se les ha muerto la marmota.

No una marmota, si no la marmota, esa que una vez al año sacan de una jaula y predice el tiempo que va a hacer. La misma, metafóricamente hablando, que se hizo mundialmente famosa por aquella película, "Atrapado en el tiempo", en la que Bill Murray estaba condenado a vivir repetidamente el mismo día hasta que le redimió el amor de Andie MacDowell. Se les ha muerto justo el día antes de que se produjera el acontecimiento de este año, es decir, del Día de la Marmota, con lo que al dolor por la muerte se une la incertidumbre de lo que ello puede significar.

Cualquiera podría pensar, como el gran filósofo, que "hay gente pá tó" pero, en realidad, suele haber mas gente preocupada de marmotas que de guerras en Ucrania. Seguramente porque un riesgo de guerra a miles de kilómetros, o de millas de tu casa, ya no impresiona tanto una vez que has visto mucha televisión.

En España, no tenemos marmotas como la de New Jersey, pero tenemos un gobierno de coalición

En España, no tenemos marmotas como la de New Jersey, pero tenemos un gobierno de coalición. Y, precisamente, con las primeras noticias de lo de Ucrania, la primera preocupación que hubo aquí es si se iba a romper ese gobierno de coalición debido a las diferencias entre sus miembros por nuestra participación en la OTAN. Era como si nos preocupáramos mas de que se nos muriese la marmota que de la posibilidad de que pudiera llegarse a una guerra nuclear.

Como ya se sabe cuánto duran las noticias del día anterior, esa preocupación enseguida pasó a la prehistoria. Fue sepultada bajo la interrupción del matrimonio de los duques de Palma, la apropiación indebida de bienes inmuebles por parte de la iglesia católica o por algo más grave como la dedicación a la pederastia de algunos miembros de esa iglesia. Además, el gobierno de coalición tenía suficientes motivos domésticos para discutir sin necesidad de ir a Ucrania.

Pero nadie piense que esto de la cotidianeidad y la supremacía de lo doméstico sobre lo universal es algo genuinamente español. No, en todos sitios se cuecen esta clase de habas. La prueba se tiene leyendo las portadas de los periódicos de cualquier ciudad del mundo donde predominan las noticias locales sobre las internacionales. Al fin y al cabo, el lector medio de un periódico no suele ser un mandatario público. Incluso, a estos, las noticias les llegan en resúmenes de prensa.

Una vez, Tierno Galván me dijo: "Usted dedíquese a las cosas pequeñas porque, de las grandes, siempre hay alguien que se ocupa". No sé si es que dudaba de mi capacidad real, pero desde entonces suelo hacer eso.

La marmota nuestra de cada día