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sábado. 02.07.2022

Huía de ser un niño soldado pero su muerte la encontró en España

AGNESE MARRA
El lugar donde podía estar más seguro fue donde encontró la muerte. Su imprudencia, desesperación y los incumplimientos legislativos fueron el cocktail molotov que acabó con la vida del subsahariano Abdoulaye Kone. CEAR denuncia que las administraciones vulneran los derechos de los asilados. Casos como el de Kone se multiplican.
NUEVATRIBUNA.ES - 07.05.2010

Tenía 20 años y una historia a sus espaldas que le podría pertenecer a alguien que ya ha pasado los 60. Abdoulaye Kone nació en Costa de Marfil donde se pasó la vida evitando ser una víctima más de la guerra, escondiéndose para que las mafias no se lo llevaran para enseñarle a matar.

Pero a los 16 años perdió a su madre, la asesinaron. A partir de ese momento no pudo escapar de un horror irremediable, y finalmente fue secuestrado por los fantasmas a los que más temía: las mafias encargadas de ‘crear’ niños soldados. Allí le entrenaron y sus miedos se hicieron realidad. Pero consiguió escapar de aquello. Consiguió salir de su país, donde el peligro inminente de los grupos armados era una amenaza constante.

En octubre de 2009 llegaba a España. Ceuta le abría las puertas y allí Kone solicitaba el asilo y comenzaba a vivir en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI). Su solicitud fue admitida a trámite y entonces se le entregó la documentación que le acreditaba como solicitante de asilo en España y que le permitía permanecer en todo el territorio nacional, tal y como lo señala el artículo 13.2 del RD 203/1995.

Con la documentación en regla el subsahariano quería salir de Ceuta para llegar a la península, sin embargo la Delegación de Gobierno ceutí le impidió salir de la ciudad, a pesar de tener permiso para circular y residir en todo el territorio nacional. Kone no se quedó con las manos atadas y denunció ante los juzgados ceutíes la vulneración de su derecho a la libre circulación. La denuncia no sirvió de nada.

Kone decidió salir de allí, y aunque podía haber viajado de forma segura porque la Ley estaba de su parte, asustado por la amenaza de la Delegación ceutí decidió emprender un viaje en el que los riesgos son la norma.

Kone se escondió en los bajos de un camión que cruzaría el estrecho y le llevaría a ‘El Dorado’ con el que soñaba. El destino fue cruel, y escondido donde estaba se terminó cayendo en la autopista AP-7. A la altura del municipio malagueño de Manilva, Abdoulaye Kone murió atropellado.


CUANDO SE VULNERA EL DERECHO A ASILO

La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) ha presentado en los últimos meses varias denuncias ante la Administración y los juzgados porque a los demandantes de asilo de Ceuta y Melilla se les impide entrar a la península a pesar de que sus solicitudes hayan sido admitidas a trámite y por tanto se encuentran documentados por el Ministerio de Interior.

Según informa este organismo la autorización de residencia que se otorga a los solicitantes de asilo admitidos a trámite es válida para todo el territorio nacional, como consta en el reverso de su documento de identidad.

Este asunto ha ido más allá de CEAR y de diversas organizaciones sociales. En estos momentos el Defensor del Pueblo ha pedido información a la Administración sobre dicho impedimento de viajar a territorio peninsular español, y ha concluido que “a juicio de esta Institución, la explicación ofrecida en el informe recibido no resulta suficiente para impedir la libre circulación dentro del nacional de los solicitantes de asilo que han visto admitida dicha solicitud”, por lo que la oficina del Defensor del Pueblo ha abierto una investigación.

CEAR pide “una actuación inmediata “por parte de las autoridades para que “no se siga vulnerando el derecho fundamental de los solicitantes de asilo que se encuentran en Ceuta y Melilla”. Desde CEAR solicitan que no haya más muertos como Abdoulaye Kone.

Huía de ser un niño soldado pero su muerte la encontró en España
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