jueves. 18.04.2024
Joseph Wauters
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El Socialista 6378 (19/7/1929)
El Socialista 6378 (19/7/1929)

@Montagut | Joseph Wauters (1875-1929) fue un destacado socialista, miembro del Partido Obrero Belga, director de Le Peuple, y un activo ministro de Trabajo por su labor en favor de la legislación social.

Wauters nació en Rosoux en el seno de una familia campesina, pero consiguió llegar a la Universidad, siendo un alumno brillante, que le permitió doctorarse en Ciencias. En este sentido, estuvo en el Laboratorio de la Universidad de Lieja.

Pero ya siendo muy joven Wauters supo combinar su pasión por las Ciencias con el compromiso social. En 1895 fundaría una sociedad mutualista en favor de los trabajadores enfermos, además de participar en un sindicato, y crear una cooperativa en la región de Waremme, donde siempre tuvo una especial vinculación, y donde viviría y fallecería. El socialismo belga no se puede entender sin su fundamental dimensión cooperativista.

También fue un luchador contra la tuberculosis y la salud de la infancia, creando dispensarios para combatir la enfermedad y consultorios para lactantes. En 1897 colaboraría con uno de los grandes del socialismo belga, Émile Vandervelde en una monografía agrícola de Bélgica. Su compromiso social también era político, ingresando en el Partido Obrero Belga, siendo elegido diputado por Waremme en 1907, y reelegido en 1914.

El socialismo belga no se puede entender sin su fundamental dimensión cooperativista

Cuando acabó la Gran Guerra, estuvo en las protestas por las deportaciones de compatriotas a Alemania (Bélgica fue ocupada por Alemania) y estuvo en el Comité de Rescate y Abastecimiento.

El Socialista 6363 (2/7/1929)
El Socialista 6363 (2/7/1929)

Pero su labor más destacada en el período de entreguerras fue su participación en el Gobierno de Reconstrucción Nacional, en el que entró con Vandervelde y Anseele. Fue nombrado ministro de Trabajo y Aprovisionamiento, y allí puso en marcha una batería de reformas legales de indudable calado: la jornada de ocho horas, las pensiones de jubilación, y la creación de la Sociedad Nacional de Habitaciones Obreras, además de poner en marcha las Comisiones paritarias de salarios, y subvencionar las Cajas del Paro y las Sociedades de Socorros Mutuos. Dirigió, como decíamos al principio, el fundamental periódico socialista belga, Le Peuple, órgano del Partido. En el seno de la formación llegó a pertenecer a su Consejo General.

En 1924 viajaría al Congo belga para estudiar las condiciones de trabajo, cuyas experiencias se plasmaron en un libro, aunque también escribió otro sobre la educación profesional en Bélgica, que fue una recopilación de conferencias impartidas en la Casa del Libro en 1922.

¿Qué era el socialismo para Wauters?

En primer lugar, era la “más alta potencia de paz” que había en ese momento en el mundo. A pesar de que, como bien sabemos, el socialismo internacional fue incapaz de frenar el estallido de la Gran Guerra, el socialista belga consideraba que los principios defendidos por el mismo, y mucho antes del estallido del conflicto, eran los que los gobiernos, de “buena o de mala gana” empleaban ara organizar la paz en la Sociedad de Naciones. En ese sentido, defendía que era la única corriente defensora del arbitraje, la conciliación y el fallo imparcial para solucionar los problemas en el orden internacional.

El socialismo luchaba por el desarme como condición esencial para la paz, y lo hacía por convicción. El socialismo, en segundo lugar, había conseguido, con su fuerza, hacer posible y necesaria la creación de la Organización Internacional del Trabajo, sentando las bases de una legislación social coordinada con el fin de conseguir la justicia social, vinculada con la paz.

Fue nombrado ministro de Trabajo y Aprovisionamiento, y allí puso en marcha una batería de reformas legales de indudable calado

En relación con la legislación social, el socialismo tenía el derecho de reivindicar la paternidad real de las leyes obreras, de seguros, pensiones, jornada de las ocho horas, etc, y que habían sido arrancadas al miedo de los conservadores y la hostilidad del individualismo liberal, y a pesar de los obreros “adormecidos en las filas de la democracia cristiana”, a la que Wauters consideraba que frecuentemente era cómplice de la reacción. Wauters consideraba que el socialismo era una fuerza política evidente, y que se extendía, llegando a sectores hasta el momento hostiles al mismo, como el de los pequeños burgueses y los intelectuales.

En ese sentido, además, explicaba que el socialismo había llevado a los pueblos de la Tierra una enorme esperanza al llamarlos a la organización y a la lucha, y al mostrar que su emancipación solamente dependía de ellos mismos, combatiendo la resignación en que los habían mantenido las distintas religiones.

También había conseguido hacer vencer a la ignorancia, gracias a un enorme esfuerzo intelectual y moral.

El socialismo se había erigido en defensor de la democracia y las libertades públicas, frente al resto de fuerzas que, influidas o animadas por los intereses de clase o por regímenes reaccionarios, habrían traicionado a las mismas.

El socialismo aportaba una solución frente a la rapidez y amplitud con la que se formaban los trust y cárteles en la industria, el comercio y la banca con el fin de que los trabajadores pudieran intervenir en las riquezas, es decir, en su producción, pero también en su reparto. El socialismo había tardado algo más de medio siglo en plantear estas ideas, y en organizar, a costa de muchas dificultades, a los trabajadores para crear, entre ellos, y por encima de prejuicios y odios, lazos sólidos y una acción común. Por la rapidez de su acción y por la fuerza que había adquirido Wauters opinaba que el socialismo estaba seguro de su victoria. En fin, Wauters realizaba un ejercicio optimista de una situación que iba a cambiar muy pronto en los treinta.

Hemos consultado, entre otras fuentes, los números del 2 y 19 de julio de 1929 de El Socialista.

Joseph Wauters