martes. 18.06.2024

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@Montagut | De sobra es conocida la importancia que el socialismo dio y da a la política, a la necesidad de participar, de que los trabajadores se incorporasen a las tareas públicas a través de las elecciones para las instituciones representativas, tanto como votantes, como para ser elegidos. El poder transformador de la política de la realidad ha sido una seña de identidad del socialismo.

En ese contexto aportamos una visión sobre la necesidad de la política en relación con la fiscalidad y el gasto público, realizada en El Socialista en el mes de mayo de 1927.

El socialismo español era categórico: a nadie le interesaba más que al proletariado intervenir en la vida política porque, en primer lugar, el Estado se nutría de las contribuciones, y éstas salían de la riqueza pública, es decir, del trabajo, pero, además, y en segundo lugar, porque al Estado estaba confiada la solución de los problemas de carácter colectivo.

El trabajador tenía que intervenir en la elaboración de los presupuestos municipales, provinciales y estatales, y vigilando para que se limitasen los gastos en favor de la minoría

Era importante explicar a los lectores que no era verdad que del capital salía el dinero que manejaba el Estado, o mejor dicho, sí era el capital, pero éste era resultado del trabajo acumulado, en manos de un grupo social que no había entregado el fruto de ese trabajo a los que lo producían, es decir, a los trabajadores. Así pues, es verdad que el capitalista pagaba contribuciones, pero era a cuenta de los trabajadores, es decir, de los generadores reales de la riqueza.

Por otro lado, el Estado atendía a varias necesidades que satisfacer. En el artículo se señalaba que las había en beneficio de la colectividad, pero también había otras que solamente eran beneficiosas para los grupos privilegiados. A los trabajadores les interesaba que el Estado atendiese a las primeras frente a las segundas, otra razón fundamental para interesarse por la causa pública.

Los socialistas consideraban que en España se gastaba poco en el primer capítulo, en sostener escuelas, en instituciones de cultura, en fomentar la riqueza agrícola e industrial, siempre que las empresas estuvieran bien planteadas, y en hacer que las poblaciones tuvieran adecuada atención higiénica y de salubridad. Por eso, el trabajador tenía que estar pendiente de todo esto, interviniendo en la elaboración de los presupuestos municipales, provinciales y estatales, y vigilando para que se limitasen los gastos en favor de la minoría.

Pero, además, la intervención en lo público era formarse como ciudadano con plenitud de capacidad democrática. Para los socialistas la ciudadanía sería la mayor categoría que pudiera desear alcanzar el hombre. La política, en fin, sería una noble lucha, de ideales, porque solamente la política se podría concebir por parte de los socialistas como una base de ideales de emancipación.

Hemos trabajado con el número del 15 de mayo de 1927 de El Socialista.

La política y la fiscalidad en el socialismo español (1927)