miércoles. 29.05.2024
El Socialista, de abril de 1926 (número 5374)
El Socialista, de abril de 1926 (número 5374)

@Montagut5 | En esta pieza queremos acercarnos a una cuestión que, perteneciendo a la Historia, tiene, a nuestro juicio una evidente actualidad, y no sólo por las próximas elecciones municipales, sino porque tiene que ver con la formación de los aspirantes a ocupar un cargo público, siendo en este caso, el del ámbito municipal. Y lo vamos hacer viajando a mediados de la década de los años veinte y de la mano de uno de los grandes pedagogos socialistas, además de sus altas responsabilidades en el Partido Socialista, Rodolfo Llopis, sobre el ejemplo belga.

En efecto, Rodolfo Llopis estuvo en el año 1926 en Bélgica, y de su experiencia viajera publicó un artículo sobre la capacitación de los obreros en aquel país como un modelo, centrándose en el tema de la formación de los candidatos a concejales para unas próximas elecciones municipales del Partido Obrero Belga.

La experiencia de formación de los candidatos a concejales para unas próximas elecciones municipales del Partido Obrero Belga

Para Llopis, en Bélgica la lucha del proletariado por su emancipación era una lucha completa porque abarcaba todas las actividades. Tenía, en primer lugar, su dimensión sindical. En el sindicato el obrero organizaba su función de productor. En las cooperativas, por su parte, se organizaba como consumidor. Y, por fin, en lo político, a través del Partido Obrero, coordinaba sus intereses intelectuales y morales con los económicos. Así pues, como habría apuntado Jaurès en su día, el sindicalismo, la cooperación y el partido eran como tres avenidas que conducían a una sociedad de principios socialistas.

El proletariado belga tenía conciencia de clase y una gran disciplina, además de estar capacitado para la función que desempeñaba. En este sentido, tres conceptos eran claves para Llopis: conciencia de clase, disciplina y capacitación.

Y comparaba esta realidad belga con la situación española. El trabajador español había sido arrancado muy pronto de la escuela, si es que llegó a pasar por la misma, siendo explotado en su juventud, en los años del aprendizaje, viviendo miserablemente y gastando sus fuerzas en un trabajo mal organizado. Y vivía sin preocuparse de mejorar sus condiciones de vida. Era verdad que existían individualidades y hasta grupos heroicos que luchaban contra esa realidad hostil, pero todo era muy lento. También pensaba en los compañeros dirigentes y en su esfuerzo para capacitarse, un trabajo que gastaba grandes cantidades de energía.

El sindicalismo, la cooperación y el partido eran como tres avenidas que conducían a una sociedad de principios socialistas

Pero en Bélgica la situación era distinta. Había una escuela primaria que funcionaba, siendo obligatoria la asistencia. Los Ayuntamientos organizaban la escuela primaria superior y la enseñanza profesional. Existían servicios de orientación profesional, pero, además, la propia organización obrera se dedicaba a la educación obrera con gran atención, y como nosotros, por nuestra parte, hemos ido viendo en distintos trabajos. Llopis había escrito ya sobre la Central de Educación Obrera y la Escuela Superior Obrera. En este nuevo escrito se demoró en un caso concreto, relacionado con unas futuras y próximas elecciones municipales.

En este sentido, la Escuela Superior Obrera había organizado un curso que seguían una veintena de alumnos. El curso estaba destinado a formar profesores de candidatos de concejales. Los alumnos, al terminar el estudio, se repartirían por Bélgica para enseñar a los candidatos para las elecciones municipales. En el curso se explicaba el funcionamiento administrativo y político de una ciudad, los presupuestos municipales, la municipalización de los servicios (el gran objetivo siempre de todos los socialistas europeos), lo que puede y debía hacer un Municipio en materia educativa, etc; en una palabra, se capacitaban. Y quien no tuviera el certificado de haber hecho el curso no podía ser candidato del Partido.

De ese modo se podían ver los progresos de esos hombres formados en los Ayuntamientos donde existían mayorías socialistas.

Hemos trabajado con el número 5374 de abril de 1926 de El Socialista.

Formando futuros concejales: el caso socialista belga (1926)