domingo. 21.04.2024
El Socialista, 29 de mayo de 1977
El Socialista, 29 de mayo de 1977

@Montagut5 | En esta pieza nos acercamos a un texto de Felipe González del mes de mayo de 1977, justo al comenzar la campaña electoral de las primeras elecciones democráticas en España desde las que tuvieron lugar en febrero de 1936.

González quería recalcar que, por encima de las manipulaciones, de las trabas administrativas y de los residuos autoritarios los españoles iban a sacudirse su condición de súbditos para pasar a la de ciudadanos en las próximas elecciones, además de lanzarse a una aventura, la de construir de forma consciente su futuro.

El secretario general del PSOE explicaba en las letras que publicó El Socialista el 29 de mayo de aquel año, que no se trataba de unas elecciones cualquiera, como las que tenían lugar en los países democráticos europeos. González decía que en ellas iba a ver una confrontación civilizada -una alusión bien intencionada, a nuestro juicio, habida cuenta del pasado reciente español donde no abundaron, como es sabido, las formas civilizadas- de actitudes donde se iba a decidir la libertad del pueblo.

El voto era un derecho, pero ahora se consideraba también un deber, precisamente para dejar de ser súbdito y pasar a ser ciudadano

Los socialistas tendrían como primer objetivo ante los comicios que los españoles acudieran a las urnas, un llamamiento que podría parecer normal ante unas elecciones, pero no podemos olvidar que aquellas eran especiales por ser las primeras en tanto tiempo y podía haber temor a la hora de ir a votar. Se quería poder votar en libertad. El voto era un derecho, pero ahora se consideraba también un deber, precisamente para dejar de ser súbdito y pasar a ser ciudadano.

En segundo lugar, Felipe González expresaba que los socialistas no querían que el ir a votar se convirtiera en un pugilato ante de las distintas opciones sino como una forma de participación en un destino común. Por eso el PSOE, más que pedir el voto, quería recabar de los ciudadanos el compromiso para construir su programa electoral.

En tercer lugar, se quería que el voto del ciudadano se proyectase sobre alternativas programáticas concretas por encima de personalismos y manipulaciones (¿la alusión al personalismo tenía que ver con el presidente del Gobierno, Adolfo Suárez?, no estamos seguros, pero ahí lo apuntamos), para que el voto fuera eficaz. Pero esa eficacia también tenía que ver con la advertencia que hacía González ante los problemas que se derivaban de la dispersión del voto porque conducía a la confusión y la debilidad de las alternativas. Aquí ya nos atrevemos más a interpretar a que podía referirse al hecho de que había muchas formaciones que se presentaban a aquellas elecciones.

González vinculaba al Partido Socialista con las opciones políticas que habían hecho prosperar a Europa

A continuación, González interpretaba las opciones fundamentales que se presentaban a las elecciones, pero lo que más interesante nos parece es que asimilaba el panorama político español al europeo, aunque luego en su análisis concreto de cada formación había mucho de particularidad española:

- Una derecha “reaccionaria y opresora”, identificada con Alianza Popular.

- Una derecha “neofranquista y confusa” que trataba de aparecer como centrista, pero sin desvincularse de su pasado autoritario; sería la UCD.

- Un par de opciones en la izquierda, que representaban el cambio y la superación de la situación anterior.

Una de esas opciones de izquierda era, lógicamente la socialista, que venía avalada por trayectoria histórica, un argumento que se empleó mucho en aquella época, como se recordará por algunos de los lemas de la campaña sobre los “cien años de honradez”. Pero, además, González explicaba que el PSOE estaba comprometido con la construcción de un futuro de libertad y solidaridad, y que tenía fuertes relaciones con el mundo exterior. Este último aspecto es importante porque también es sabido el respaldo que el socialismo europeo, especialmente el alemán, brindó al PSOE en el inicio de la Transición, un aval fundamental para el éxito electoral, a nuestro entender. La alusión al ámbito internacional tenía, además, otra dimensión, porque González vinculaba al Partido Socialista con las opciones políticas que habían hecho prosperar a Europa en clara alusión a los Partidos Socialistas y Socialdemócratas europeos. El elector también tenía la opción comunista, con sus realizaciones históricas, pero completamente diferenciadas de las socialistas, que sin ir más allá dejaba muy claro lo que quería decir.

Hemos trabajado con el número del 29 de mayo de 1977 de El Socialista.

Felipe González en el inicio de la campaña electoral de 1977