jueves. 04.06.2026
HISTORIA POLÍTICA DE ESPAÑA

La oposición a la Segunda República

Manuel Azaña dijo en un discurso en las Cortes “que parecían mostrar satisfacción, complacencia y esperanza en su común labor de oposición al intento reformista que suponía el republicanismo”.

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Desde el inicio del triunfo de la proclamación se encontró con dos actores políticos que le atacaron sin piedad, por el lado de la derecha, estaban los monárquicos y por la izquierda, el anarquismo y ambos no dudaban, en su lucha por acabar con la República, en ejercer la violencia.

  1. La oposición monárquica
  2. La oposición del movimiento anarquista

Manuel Azaña era consciente de esta oposición y de la dificultad para hacerles frente. Éste dijo en un discurso en las Cortes “que parecían mostrar satisfacción, complacencia y esperanza en su común labor de oposición al intento reformista que suponía el republicanismo”.

La oposición monárquica

El monarquismo que se rige durante la II República nos muestra un claro autoritarismo que ya eran visibles en la época del maurismo y que fue a más durante la dictadura de Primo de Rivera.

Esta evolución del monarquismo no fue instantánea sino que proviene de la evolución del maurismo y que se verá todavía más reforzada por la época de la dictadura de Primo de Rivera.

Ya en el final de la época monárquica junto con la caída de la dictadura se produce también la del liberalismo monárquico y sus miembros se van adhiriendo a los partidos republicanos de corte centrista. El resto de esta corriente se une en torno a un régimen totalmente diferente a la monarquía parlamentaria de la época de la Restauración.

Alfonso XIII en un primer momento desde su exilio exterior recomienda una actuación legal, aduciendo que la monarquía había desaparecido merced al sistema electoral y que volvería al país también a través de las urnas.

Siguiendo a Manuel Azaña, esto último se ve confirmado cuando Alfonso XIII alabó la reforma militar. Incluso el periódico monárquico ABC llegó a condenar en los primeros meses de la II República el uso de la violencia política.

Sin embargo, en diciembre del año 1931 aparece Acción Española, de orientación monárquica y proclive a la anterior Dictadura de Primo de Rivera.

Acción Española fue fundada por Eugenio Vegas Latapié que procedía de los círculos católicos de tendencia integrista. Este periódico pretendía influir en la derecha española y mostraba su total rechazo a cualquier política que proviniera de la República.

Acción Española iba dirigido a los militares conservadores y a los dirigentes monárquicos y les intentaba marcar el camino a seguir en su acción política contra el republicanismo.

Sus principios políticos se basan en el tradicionalismo católico y la defensa de una monarquía no constitucional y busca la instauración de una monarquía que hiciera desaparecer los principios democráticos.

Para Acción Española la democracia es el mal, la muerte y siempre que había elecciones recomendaba votar para dejar de votar. Ellos pensaban que siempre el pueblo elige lo peor y en consecuencia la verdad puede y debe imponerse por la fuerza. Por eso, Acción Española trabaja para influir con su pensamiento en los militares.

La evolución doctrinal del sector monárquico proviene ya de etapa anterior como hemos visto e incluso antes de la Dictadura de Primo de Rivera.

Hay hechos que hacen que esta evolución se dé por la desaparición de personajes claves en este sector monárquico. La muerte de Don Jaime que era heredero del carlismo en octubre del año 1931, que hace que se plantee la confluencia entre las dos corrientes monárquicas.

El sucesor de Don Jaime era su heredero Don Alfonso Carlos que no tenía descendencia y ya era muy mayor. Se plantea ante esta situación que los derechos dinásticos fueran a la figura de Alfonso XIII y para evitar problemas lo hacen en su heredero Don Juan de Borbón.

La evolución política entre ambos sectores se iba reduciendo con respecto al tradicionalismo. Antonio Goicoechea que era uno de los dirigentes del alfonsismo decía “ayer nos separaba mucho; hoy casi nada; nada en el porvenir”.

A pesar de esto las distintas corrientes monárquicas avanzaron poco durante el bienio progresista. A finales del año 1932, ya se dio el entendimiento entre las dos corrientes monárquicas. Al inicio del año 1933, la corriente Alfonsina se separó del resto de la derecha católica española que hasta entonces se habían entendido.

Nace Renovación Española en febrero del año 1933, que se declara religioso y católico. En lo político es monárquico, en lo jurídico, constitucional y legalista y en lo social, demócrata.

Nunca fue un partido de masas y seguía manteniendo sus posturas tradicionalistas. Decía contar en el año 1933 con solo 1.400 afiliados y apenas treinta concejales en unas elecciones que se elegían a 19.000.

A pesar de su baja afiliación tenía un gran predicamento en los sectores financieros y militares del país, lo que le permitió tener influencia en el pensamiento del resto de la derecha española.

Se creó una coordinación en marzo del año 1993 entre los monárquicos seguidores de Alfonso XIII y los carlistas. Calvo Sotelo a su regreso del exilio empieza a desarrollar un papel importante en el Parlamento en defensa de las dos corrientes monárquicas.

Debemos saber que el tradicionalismo gozaba de un gran prestigio sobre la extrema derecha española que tenía una larga tradición antiliberal y disponía de una amplia afiliación en determinadas zonas del país.

En las elecciones de abril del año 1933, consiguieron hasta quinientos concejales y los planteamientos anticlericales del republicanismo les hicieron crecer y la mayor parte del voto católico se inclino por la derechista CEDA.

El carlismo bien implantado en algunas zonas proporcionaba una buena cantidad de masa de la que carecían otros y además estaban dispuestos a tomar las armas para defender el catolicismo.

Esto lo podemos comprobar en el levantamiento de diez de agosto del año 1932, donde hubo dos muertos tradicionalistas. Esta revuelta estaba dirigida por el general Sanjurjo y recogía el sentir de antiguos políticos constitucionalistas, liberales y miembros de los antiguos partidos de turno, para quienes la evolución que estaba teniendo la II República la consideraban excesivamente radical.

El general Sanjurjo se consideraba el representante de la voluntad popular y creía que llegaría al poder con un mínimo derramamiento de sangre. Sin embargo, esta sublevación sólo tuvo éxito en Sevilla y algunos militares en Madrid.

Manuel Azaña que conocía de antemano esta sublevación y decía “el grano va a reventar y cuanto antes mejor”. Fue una sublevación típica de los militares españoles propia del siglo XIX.

La sublevación de Sanjurjo provocó la suspensión de 127 periódicos, de los que 77 eran diarios y entre ellos estaba el ABC, El Debate y que nada habían tenido que ver en la intentona.

Esta sublevación consiguió que Manuel Azaña consiguiera aprobar su programa político y esto hizo dividirse a la oposición de la derecha española en dos opciones:

  •  Los que apoyarían la violencia política.
  • Los que querían optar por un posibilismo futuro.

La oposición del movimiento anarquista

Se pensaba que la CNT se acabaría integrando en las instituciones republicanas y se pensaba así porque amplios sectores del anarquismo apoyaron la llegada de la II República. Incluso Maciá planteó que el anarquista Ángel Pestaña participara en el gobierno republicano, pues pertenecía al sector moderado.

Se celebra en junio del año 1931 un Congreso de la organización confederal de la CNT que contaba en esos momentos con 500.000 afiliados y era la organización sindical mayoritaria en España.

Sin embargo, los resultados de este congreso fueron nefastos para los republicanos pues los anarquistas se opusieron a cualquier colaboración. Esto ocasionó la pérdida del poder de los sectores moderados del anarquismo y la llegada y el triunfo del sector más radical dirigido por la FAI, que provocaron numerosas huelgas.

Los organismos confederales del excesivo número de huelgas planteadas y de la excesiva violencia de estas. El treinta de septiembre, hay una treintena de dirigentes principales y moderados de la CNT que suscribieron un manifiesto quejándose de comportamientos inaceptables en esas huelgas.

Sin embargo, ese mismo día la CNT convoca una huelga general en Barcelona. Como consecuencia de todo ello poco a poco fueron saliendo de la CNT todos los firmantes de este manifiesto. Lo mismo sucedió con Ángel Pestaña.

Todos ellos acabaron fundando un partido anarcosindicalista y que eran partidarios de un sindicalismo neutro. Sus principios se basaban en la democracia sindical, las acciones de masas no revolucionarias y la capacitación de los trabajadores, pero siempre fueron minoritarios.

La FAI además de convocar huelgas muy potentes y con pocos resultados, la mayor parte de las veces inició un camino levantisco que provocó tres intentonas revolucionarias en año y medio:

  • En el año 1932 en el Alto Llobregat.
  • En el año 1933 tanto en Cataluña como en Andalucía.
  • A finales del año 1933 en Zaragoza y la cuenca del Ebro.

Todas estas intentonas estaban mal planteadas y peor desarrolladas y buscaban que los fundamentos de régimen republicano se vinieran abajo, pero lo que provocaron siempre fue una gran inestabilidad en el orden público, lo que provoca posteriormente una represión muy dura.

La actuación anarquista siempre seguía el mismo guión, siempre en zonas rurales donde se levantan por diversos motivos en armas sitiando cuarteles de la guardia civil y se destruían los registros de propiedad de la zona. Cuando llegaban los refuerzos de la guardia civil se producía un enfrentamiento lo cual siempre acaba con muchos muertes y fuertes procesos de represión.

Los teóricos anarquistas nos hablan de municipios libres y el sindicato sería el órgano que aglutinaría todos esos conceptos, que muchas veces eran realmente utópicos y alejados de la realidad.

En el pequeño pueblo de Casas Viejas a comienzos del año 1933, situado en la serranía de Cádiz existían grupos anarquistas que promovieron la insurrección armada del pueblo.

Estas insurrecciones eran posibles por la situación social y económica que vivían los trabajadores del campo en una situación casi parecida a la esclavitud por parte de los grandes terratenientes andaluces.

La llegada de refuerzos de la guardia civil provocó la matanza de veintidós campesinos y de tres guardias civiles. Manuel Azaña había dado órdenes de reprimir pero no fue culpable de la violencia desatada en este pueblo.

Los sucesos de Casas Viejas tuvieron una gran repercusión en la vida política del país. Veamos algunas consecuencias:

  •  Una pérdida importante del prestigio de Manuel Azaña.
  • Los grupos más extremistas de la izquierda atacaron a Manuel Azaña, lo que provocó que la derecha posteriormente se beneficiaría de este deterioro de Azaña.
  • La pérdida de las elecciones posteriores con el triunfo de la derecha y la fuerte abstención que hubo en el sector anarquista.

Las dificultades de orden público que tuvo que soportar el gobierno de Manuel Azaña no provenía solamente de la oposición anarquista y de los monárquicos sino también de grupos políticos que formaban parte del propio gobierno.

Debemos saber que la presencia socialista en el campo era minoritaria tanto en el partido como en la UGT. Sin embargo, en el primer bienio progresista republicano, sus afiliaciones crecieron y sus dirigentes mantuvieron una actitud moderada y reformista.

Sin embargo, no pudieron impedir hechos como los de Castilblanco en Extremadura a finales del año 1931 o los de Casas Viejas.

El Partido Comunista de España tenía en aquellos momentos un número muy reducido de militantes y su influencia en los primeros momentos de la II República fue casi inexistente.

Sin embargo, con el trascurso del tiempo fue adquiriendo más importancia. En aquellos momentos estaba dirigido por gente muy joven y seguía los designios de la III Internacional.

Ya a mediados de 1934 contaba con unos 15.000 militantes y el respeto y apoyo de un sector del mundo intelectual. El primer diputado comunista fue elegido en las elecciones del año 1933 y fue por la provincia de Málaga.

Dirige el PCE desde el año 1933, José Díaz. Para hacerse hueco en el mundo de la izquierda, debían mostrar una radicalidad potente. Sevilla fue el centro principal de su presencia y era mayoritario en el segundo sindicato de la ciudad.

El periódico La Lucha órgano del PCE, de 53 veces publicado fue retirado en 22 ocasiones. Esto provocó una mala imagen al gobierno de Azaña y provocó entre otros motivos, la pérdida de las elecciones de 1933.

Andrés Nin
Andrés Nin

Patrocinaron cinco huelgas en la ciudad y apoyaron todas las promovidas por la CNT. Este planteamiento provocó escisiones dentro de la organización. Destacamos el surgimiento del Bloc Obrer i Camperol en el año 1932, que fue una pequeña organización regional del sindicalismo revolucionario y que tenía fuertes connotaciones nacionalistas.

De esta organización surgiría en el año 1935 el Partido Obrero de Unificación Marxista y sus principales dirigentes fueron Joaquón Maurín y Andrés Nin.

La oposición a la II República tanto por parte monárquica como anarquista fue un fracaso pero sí consiguió entorpecer y dificultar el proyecto reformista republicano. Al mismo tiempo que hizo adoptar una Ley de Defensa de la República del año 1931 y 1933, que proporcionaba a la República medios para defenderse. Lo hicieron pero de una forma demasiado frecuente.

La oposición a la Segunda República