viernes. 01.03.2024
Acción Socialista (11/7/1914)
Acción Socialista (11/7/1914)

@Montagut | Queremos compartir con los lectores y lectoras una reflexión de hace más de cien años sobre la importancia de la educación masculina en relación con la emancipación femenina.

Así es, Isabel Muñoz-Caravaca publicó en el verano de 1914 un artículo en Acción Socialista, que nos parece harto sugerente porque en vez de tratar sobre la cuestión de la educación de las mujeres en su defensa de la emancipación de las mismas, puso el énfasis en los problemas en relación con la discriminación que se derivaban de la educación que recibían los hombres, y de la necesidad de educar a los mismos.

Isabel Muñoz Caravaca (1848-1915) fue una protagonista de una importancia capital en la historia de la emancipación de la mujer en nuestro país, sin olvidar su faceta como maestra, periodista, astrónoma y activista obrera. 

Solamente se hablaba de la necesidad de educar a las mujeres, pero Muñoz Caravaca se preguntaba por qué no se trataba de educar a los hombres

Muñoz Caravaca planteaba que solamente se hablaba de la necesidad de educar a las mujeres, pero ella se preguntaba por qué no se trataba de educar a los hombres. La respuesta que se ofrecía era que ellos recibían toda la educación que necesitaban. Así pues, al parecer, los niños venían al mundo ya predestinados para ejercer su superioridad masculina.

La preocupación por la educación de las mujeres era, para nuestra autora, un nuevo recurso para que la labor de dependencia fuera más sofisticada, “más fina”. No se las debía educar para ser libres, sino para que la servidumbre se disimulase todo lo posible, para que no fuera tan ostensiblemente de “mal gusto”.

Isabel Muñoz Caravaca relataba las diversas concepciones negativas sobre la mujer desarrolladas en distintas épocas históricas: las de la época clásica, las del cristianismo, que no llegaría, precisamente, para redimir a la mujer, las del islamismo, y las desarrolladas por la Iglesia Católica y por la Reforma protestante. Así pues, la filosofía y las religiones habrían influido en las leyes, impulsadas por lo que los hombres habían pensado sobre las mujeres en las distintas fases de una civilización que la autora calificaba como imperfecta.

No se las debía educar para ser libres, sino para que la servidumbre se disimulase todo lo posible

Y la causa fundamental del estado presente sobre la situación de la mujer estaría, a su juicio, en la “mala educación inmemorial de los hombres”. Por tanto, como el remedio es enseñar al que no sabe, habría que educar al hombre para que considerara a la mujer como su igual. Se podía admitir que la emancipación de la mujer era por el momento prematura, pero no lo sería por su ineptitud sino por la falta de preparación del hombre.

Sobre nuestra protagonista contamos con una monografía de Juan Pablo Calero Delso, Isabel Muñoz-Caravaca. Mujer de un siglo que no ha llegado aún, Ciudad Real, 2006. Por su parte, el artículo que comentamos en la presente pieza está publicado en el número 17 del 11 de julio de 1914 de Acción Socialista.

Educación de los niños y emancipación femenina (1914)