martes. 23.04.2024
lenguas

Yo, como la mayor parte de los seres que nos necesitamos unos a otros, siento pertenecer a un conglomerado social con el que por afinidad creo identificarme; pero esta identificación no debe obliterar aquello que conscientemente considero es mi propia identidad.

Y esta pertenencia es la que ha venido siendo vergonzosamente utilizada a lo largo de la historia; de la nuestra y de la ajena, a través de un vehículo que, como el lenguaje, la religión y los intereses económicos (que son el rudimento que los alimenta), la hemos asumido no para entendernos, sino para incomunicarnos; unas religiones, unos lenguajes y unos intereses que nos llevaron, y que aún nos llevan, a catalogar a los otros como infieles; unas banderas que nos reducen a ser banderías y unos himnos que utilizando una de las más sublimes expresiones que hemos sabido crear con nuestra mente, nos conducen a comportarnos como autómatas. Esta pertenencia ha sido la que nos ha llevado a una identidad, que como categoría existencial, es exógena a nuestra propia existencia como ser. Y esta falta de identidad será ampliamente incrementada como consecuencia de la Inteligencia Artificial.

Entiendo que los catalanes, los vascos y los gallegos no soporten unos gobiernos que han estado desde siempre al servicio del capitalismo. Lo que ocurre es que estas nacionalidades no son ajenas al antecedente que se utiliza como un rechazo al estadio repudiado. Al ser éste un sentimiento compartido por el resto de los pueblos que conforman esta hilvanada piel de toro, a lo único que nos debe llevar es hacer un frente común contra los causantes que generan esta servidumbre. Los nacionales y los nacionalistas.

Esta servidumbre al capitalismo es un mal endémico y está fundamentado en la omnipresente presencia del interés personal y el colectivo; unos intereses que como anteriormente se ha señalado, es el rudimento que alimenta y perpetúa la utilización de los diferentes lenguajes y las religiones. Dos disyunciones hablativas y culturales que, con relación a la primera podría ser unificada con la enseñanza en las escuelas de un lenguaje vehicular como el Esperanto; y que con respecto a la segunda (por ser los rasgos diferenciadores más significativos de religiones como el cristianismo, el islamismo, el induismo y el jainismo) estas creencias han de ser respetas, tratando de evitar las confrontaciones que otrora se produjeron especialmente entre el cristianismo y el islamismo. Unas diferencia que, al igual que los nacionalismos, principalmente están fundamentadas (como se ha dicho por tercera vez), en defensa de unos intereses. Como en estos momentos estamos viendo con la incorporación a los BRICS, de países con religiones tan dispares como son el cristianismo ortodoxo, el budismo, el taoismo y el islamismo.

Es por lo que con respecto a este último argumento, por lo qué observando lo que ocurre en España, considero que, de la misma manera que estoy de acuerdo que las lenguas de nuestras nacionalidades estén presentes tanto en el Congreso y el Senado de esta invertebrada y plurinacional nación, como en el Parlamento Multinacional de Europa (proyecto cuya resolución, por razones obvias trasciende a nuestras fronteras), estoy en completo desacuerdo con la exclusión del español en las escuelas de nuestras nacionalidades.

Sé que se habrá de argüir que esta lengua es conocida e incluso utilizada casi en todas ellas. Y digo "casi", porque aunque se acostumbra decir que las lenguas de estas nacionalidades representan una riqueza cultural de este país, yo personalmente me he encontrado en ciertas partes de ellas, en las que el español, ni se utilizaba ni prácticamente se conoce; con lo cual, esa riqueza cultural parece más bien ser un subterfugio con el que superar lo que con éste se trata de justificar. De la misma manera que se considera "procedente" rechazar la enseñanza del español en las escuelas de esas nacionalidades (ya que el español no es de obligada enseñanza en las mismas), no se puede pedir el oximorón de prohibir la enseñanza obligatoria de estas lenguas en las escuela de Europa, simplemente porque se reivindica la utilización de el lenguaje de estas nacionalidades en el Parlamento Europeo.

Como señalé en el artículo "Yo he tratado de ser yo, a pesar de lo que intentaron los demás, "cuando las lenguas conllevan la existencia de familias, los intereses y las culpas se corporativizan. Es decir, se autoexcluyen. Y esto ocurre porque tanto unos como otras son sus intereses y sus culpas. Una autoexclusión que se ha gestado como consecuencia de lo que representaban el poder que conllevaban las rentas y privilegios que los gobernantes de estas  nacionalidades adquirían a través de esta autoexclusión".

Entre las nacionalidades de esta nación y el resto de España existe un conflicto de intereses. Es el mismo que ocurre entre empresarios y trabajadores.

Entiendo que la corrupción, el cohecho, la acumulación de las riquezas y entre otras mucha bajezas, la necesidad de tener un ejército de parados, que son los fundamentos en los que se desenvuelve el capitalismo, puedan llevar a los pueblos de las nacionalidades a pretender cruzar un rubicón que actualmente es poco más que un riachuelo. Lo que no entiendo es que aquéllos que imaginando que podrían alcanzar la otra orilla, piensen que de conseguirlo se encontrarían en un sitio diferente. Que crean que los que nos han llevado a lo largo de más de cinco siglos a un extrañamiento identitario, garantizaría lo que a lo largo de los tiempos contemplaron como una liberación.

El problema radica en cómo, debido a nuestra pasividad, hemos dejado que nuestros gobiernos forjaran nuestra psique como una unidad modular, que al desenvolverse de una forma mecánica (y consecuentemente extraña al ejercicio de la racionalidad), nos ha conferido una identidad puesta al servicio de los que nos utilizan; una identidad con la que hemos llegado a considerar como normal ese grado de utilización. A todo lo cual tengo que añadir, ¿será por todo lo que se ha dicho (a diferencia de lo que Rousseau afirmó en su obra "Emilio o de la educación" "el hombre es bueno por naturaleza"), que Thomas Hobbes calificara al ser humano como homo homini lupus?

Identidades propias e impuestas