lunes. 04.03.2024
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Los vecinos que estamos luchando contra los mega proyectos eólicos que amenazan a nuestro rural, no estamos en contra de las energías renovables, somos gente consciente de las necesidades energéticas, pero también de que las multinacionales del sector solo buscan el mayor beneficio posible sin importar los costes a nivel sociedad en el presente y el futuro de Galiza.

Soy un vecino de Anca, una aldea de Neda, que junto a otros vecinos cercanos a Ferrol está luchando contra el mega proyecto del parque eólico de Cabeiro.

Vivimos en lo que para nosotros es un auténtico paraíso, una aldea tranquila, con un entorno natural envidiable y bien comunicada.

Supongo que esa buena comunicación es uno de los motivos de que una gran multinacional pretenda plantar un mega proyecto eólico y destruir nuestro entorno, para ellos reducir costes es una prioridad, las personas no importan.

No estamos en contra de la energía eólica, pero sí de que se busque el mínimo coste y el mayor beneficio.

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Vivimos ahora con la espada de Damocles sobre nuestras cabezas de un proyecto que nos amenaza, y que si se lleva a cabo va a transformar nuestras vidas para mal, a destruir nuestro entorno, nuestros paisajes y a dejarnos sin futuro.

Cuando se llenan la boca con afianzar población en el rural mienten, hablan por hablar, porque estos proyectos salvajes van a destruir el futuro de nuestro rural.

Cuando hablan de soberanía alimentaria, también mienten, hablan por hablar, porque o apuestas por el rural y la agricultura o no habrá jamás soberanía.

Lo que sí viviremos es la destrucción de nuestros paisajes, de nuestro modo de vida, efectos sobre nuestra salud, sobre la flora y la fauna, las mega obras afectarán a nuestros acuíferos, nuestra tierra será destruida para que los ricos sean más ricos.

Las empresas se lanzan como buitres a por las ayudas y no se piensa en las vidas de los vecinos

Sin duda las últimas leyes han simplificado los trámites para estos mega proyectos y no se está estudiando bien su impacto. El Gobierno de Madrid y el de Santiago de Compostela, el progresista y el conservador, puestos al servicio del capital.

Estos proyectos van a hacer imposible que aquí se vuelva a trabajar en el campo, las viviendas pierden valor y habrá mucha gente que no quiera vivir cerca de un parque eólico, con molinos de 200 metros de altura muy cerca de viviendas y destruyendo paisajes privilegiados.

Las empresas se lanzan como buitres a por las ayudas y no se piensa en las vidas de los vecinos, que en muchos casos son de edad avanzada, y pocos, y no pueden defenderse.

La guerra de Ucrania no puede ser la disculpa de mal pagador para destruir el rural galego y hipotecar el futuro de nuestros hijos.

Un pueblo luchando contra molinos y multinacionales