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miércoles. 01.02.2023
Foto: Comunidad de Madrid

La destrucción del estado del bienestar es la principal ocupación del neoliberalismo, post neoliberal en la etapa ya, de la post-globalización y con más fuerza todavía. No es ya el FMI o el Banco Mundial quienes lo imponen, sino los propios estados, la Unión Europea en nuestro caso y va pareja a al ocaso de una democracia que estorba no solo a la extrema derecha rabiosa y rampante, sino a los “liberales” y “progresistas”, al globalismo gestor de la nueva etapa del capitalismo en crisis.

La destrucción de la sanidad pública como derecho fundamental es en el estado español más que evidente. Atacada de muerte por la ley Aznar 15/97 que sigue vigente y el gobierno “más progresista” de España no se plantea derogar, con lo que la privatización seguirá, por ahora, ni se plantea derogar los artículos 90, 91 y 92 de la ley general de Sanidad que permiten los contratos con las entidades privadas del sector, que por cierto son harto sospechosas de no ser trigo limpio y esconder oscuros negocios nada más y nada menos que con la vida de millones de personas. De todas y todos. 

Por tanto los partidos del régimen, los partidos pro gubernamentales y las instituciones oficiales carecen de toda credibilidad cuando se echan en cara quien hace más o menos por la salud, mientras toda esa legislación no sea derogada y se proceda a una real nacionalización de la sanidad pública.

La destrucción de la sanidad pública es evidente. Atacada de muerte por la ley Aznar 15/97 que sigue vigente y que el gobierno no se plantea derogar

A este desastre le faltaba un componente y son las autonomías. La gestión de las sanidades territoriales es un desastre, un nido de pirateo y nadie se salva de una pésima gestión. Si el buen Ernest LLuch levantara la cabeza, vería su incipiente obra destrozada por todos ya sean derechas varias, nacionalistas, socio liberales o medio pensionistas. 

Esto es lo que lleva a las y los sanitarios a la huelga, la destrucción programada del sistema nacional de salud del que si bien el PP y sus barones y baronesa territoriales son los puntilleros y enemigos acérrimos de lo público, los progubernamentales y nacionalistas con los catalanes en el cuadro de honor no van a la zaga. Solo disimulan. El gobierno de España y el Congreso representante de la soberanía popular deben intervenir ya. No pueden escudarse en un marco competencial que ejercen desde incapaces hasta corruptos y que posibilita que cada autonomía alimente de contratos y miles de millones a empresas privadas que lo mismo gestionan sanidad, que un casino, una red de tiendas o un burdel. 

Salarios dignos, atención primaria digna y eficacia rápida, que no deje colar cientos de miles de cánceres, problemas cardiacos, salud mental, vista… Sin diagnosticar y condenen a muerte a cientos de miles de personas. Basta ya crímenes, porque el abandono de la atención primaria provoca muertes, corrupción y sufrimiento. La sanidad debe ser nacionalizada ya.

El gobierno de España y el Congreso representante de la soberanía popular deben intervenir ya. No pueden escudarse en un marco competencial

El derecho a la vida, también lo tienen las integrantes de sexo mujer. Asesinadas, violadas, agredidas, por ser mujeres, sobre todo mujeres humildes de las clases populares con una pobreza muy feminizada que lleva a la convivencia obligada por razones económicas y que hacen sufrir hostias vejaciones, muerte, por los hijos. O bien un sistema educativo público cada vez de peor calidad, más malo, aun en contra de los esfuerzos de los docentes y que crea “machitos”, dominados por la violencia estructural que viven en sus barrios, juegos, redes, en una sociedad cada vez más desigual y violenta. Las mujeres siempre han sufrido más las guerras, la pobreza, el hambre o la intolerancia religiosa, el fascismo y el conservadurismo que se ceba contra ellas, en una sociedad patriarcal.

El Gobierno también aquí debe intervenir y ya. Desde el ministerio de Igualdad se debe actuar y no frivolizar con tanta muerte, ni estar a otras cosas. Lo fundamental es que en España desde que hay datos del terrorismo machista, las mujeres víctimas superan con creces a las víctimas de ETA y esta es una prioridad para la que parece que no hay personas implicadas en la administración. Ninguna. Estamos en una guerra de un machismo violento contra el sexo mujer. La sociedad más desigual, clasista y conservadora que estamos sufriendo ante la falta de valores de clase, igualdad y republicanismo de las llamadas izquierdas, da alas al terrorismo machista y a sus cómplices, pero ojo, sus cómplices no están solo en la extrema derecha. 

Por tanto nada de publicidad, poses, escaparates y decir yo estoy por la sanidad pública o soy feminista: hechos, actos, medidas, que no solo presupuesto, que en demasiadas ocasiones se dilapida o engorda redes clientelares, “feminismos amigos” o empresas mafiosas.

Los derechos a la salud y la vida no son un escaparate